Los 6 ejércitos de funcionarios que cobran 60.000 euros o más

Hace tiempo que en España vivimos instalados en el mito de que lo público vive al margen lo privado. En términos económicos, lo público sería lo que el primer motor inmóvil, la causa primera en términos filosóficos. Si todo fuera destruido, quedaría lo publico. Lo público lo sostiene todo. Sin lo público caeríamos en el vacío. La tortuga que sostiene el hipopótamo que sostiene el elefante que sostiene el mundo, es lo público. Dadme un organismo público y moveré el mundo.

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Desde luego sólo en términos de un absoluto divorcio no ya entre lo público y lo privado, sino entre lo público y la realidad, se puede interpretar una noticia como esta. Los funcionarios con sueldos de más de 60.000 euros crecen más de un 21,5% en tiempos de Pedro Sánchez.

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Naturalmente alguien podría pensar que a lo mejor nos encontramos ante un titular engañoso, que a lo mejor son muy pocos los funcionarios que cobran esas cantidades, que si por ejemplo hubieran pasado de ser 10.000 funcionarios que cobran más de 60.000 euros a 12.000 funcionarios, tampoco sería para tanto. Pero es que hablamos de 740.000 funcionarios, y eso a finales de 2020, por lo que ahora vista la tendencia podrían ser incluso más.

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Concretamente, el dato es que entre 2018 y 2020 el número de funcionarios que cobran más de 60.000 euros ha pasado de 609.000 a los citados 740.000. Paralelamente, en el mundo real, según el INE los empleados del sector privado que cobran más de 60.000 euros han pasado de ser 964.000 a 870.000. No sólo se trata de una bajada del 10,8% sino que desde 2006 nunca había habido una cifra menor.

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Una vez más, alguien podría pensar que pese a todo hay más personas cobrando más de 60.000 euros en el sector privado que en el público, pero es que los asalariados del sector privado (13,1 millones) son 4 veces más que los del público (3,4). Es decir, proporcionalmente hay casi 4 veces más de salarios por encima de los 60.000 euros en el sector público que en el privado. Y la brecha cada vez es mayor.

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Es el momento por tanto de volver al inicio de nuestra reflexión y al mito de que lo público existe y se financia al margen de lo privado. Por el contrario, lo público se financia por medio de impuestos, y en este sentido podemos distinguir los impuestos que pagan los trabajadores del sector privado (que por otra parte son muchos más) de los que pagan los del sector público por una circunstancia esencial. En último término, el dinero con el que los trabajadores del sector público pagan impuestos procede de los presupuestos públicos de los que cobran los sueldos. Es decir, el dinero de los empleados públicos, al venir de los presupuestos, no sostiene los presupuestos. El dinero que sostiene los presupuestos públicos es el dinero que no procede de ellos, el de los impuestos que paga el sector privado. El sector público y el privado son por tanto vasos comunicantes. Para llenar el vaso de lo público, hay que secar el vaso de lo privado. Cada vez que sobrealimentamos al sector público, empobrecemos al sector privado. En la medida en que asfixiamos y estrangulamos al sector privado, cada vez habrá menos recursos para alimentar al sector público. La brecha salarial entre el sector público y el privado amenaza la prosperidad del sector privado, pero amenazar la prosperidad del sector privado también pone en riesgo la sostenibilidad del sector público.El gasto público y la consiguiente voracidad fiscal del actual gobierno socialista parecen instalados en la negación del riesgo de que, en cuanto haya un cambio de ciclo económico, el sector privado se contraiga y se desplome la recaudación, el desbarajuste de las cuentas públicas va a ser una auténtica pesadilla.

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Hablábamos de 740.000 funcionarios cobrando más de 60.000 euros. El Ejército español cuenta con unos 125.000 efectivos, obviamente casi ninguno de ellos cobrando ese tipo de salarios. Todos esos funcionarios cobrando más de 60.000 euros, por tanto, no son un ejército, sino literalmente 6 ejércitos. Tenemos 6 ejércitos de funcionarios cobrando más de 60.000 euros, lo que supone 44.400 millones de euros al año, una cifra descomunal. Pero además, puesto que son funcionarios, constituyen una cifra que el gobierno puede aumentar alegremente, pero después, cuando no pueda pagarla, no la puede en cambio desmontar tan alegremente. Toda estructura que añade un coste relevante, que como en el caso que nos ocupa es fácil de crear pero muy difícil de desmantelar, coloca al estado en un riesgo real de quebrar ante los cambios de ciclo y los avatares de la realidad. Veremos lo que pasa cuando lleguen las vacas flacas y se evapore el espejismo de una recaudación espectacular, y sin embargo todavía insuficiente para cuadrar el presupuesto. Lo que podría quedar entonces sería una severa asfixia fiscal sobre una economía languideciente y unas cuentas públicas absolutamente desbarajustadas. A lo mejor descubrimos entonces que lo público es una piedra que, cuando ya no somos capaces de sostenerla, no sabe volar.

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Comentarios (1)
  1. BURBUJISTA LADRILLISTA says:

    Perdón pero en el del ejercito Español, un oficial empieza cobrando 44.000 euros brutos y puede terminar a los 60 años cobrando 90.000 euros brutos anuales

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