El problema con la violencia es Bildu, ¿o toda la izquierda?

La presencia de Macarena Olona en la Universidad de Granada (pública) para impartir una conferencia le proporcionó ayer a la izquierda española una nueva ocasión de hacer ostentación de su violencia e intolerancia. No es casual que Bildu sea de hecho un socio de gobierno más del PSOE. La cuestión podría ser si el PSOE se ha radicalizado por pactar con Bildu o si, por el contrario, el pacto con Bildu es la consecuencia lógica de una radicalización del PSOE. Qué fue primero, la serpiente o el huevo.

Como es lógico solemos señalar siempre a Bildu como una especie de anacronismo y anormalidad democrática, pero el hecho es que la falta de libertad en España no es algo que se ciña a Alsasua o al territorio del País Vasco, como se vio ayer en Granada, o antes en Vallecas cuando le lanzaban piedras a Abascal, o en Barcelona cuando la escracheada era Cayetana Alvarez de Toledo, o en la Complutense cuando Iglesias y Errejón boicoteaban personalmente a Rosa Díez. Toda persona mínimamente significada que no es de izquierdas tiene un problema en este país para expresarse públicamente y organizar actos con libertad. Vivimos un ambiente de opresión que es que ni Laura Pausini es libre para cantar o dejar de cantar una canción. Y cabe preguntarse si este es un fenómeno que ahora mismo está yendo a menos o a más, alentado además por una radicalización de toda la izquierda global.

Desde luego lo visto ayer en Granada es intolerable, pero tiene como agravante la circunstancia de que gobierna la izquierda. Es decir, el violento boicot ayer a Olona vino respaldado por dos partidos que están en el gobierno de España: Podemos e IU. Grave es que alguien en cualquier caso no pueda en un país pronunciar una conferencia o participar en un acto público, pero más grave aún que sea quien se opone el gobierno el que no puede levantar la voz en público sin sufrir la violencia organizada de un grupo de activistas progubernamentales. Existen muchas formas de pervertir una democracia y una de ellas es organizar una administración paralela con el dinero público, como en la Andalucía socialista, para crear un sistema de voto cautivo clientelar. Otra es crear tal clima de agresividad y violencia contra el rival que haya que ser un héroe para decir algo en voz alta contra quien crea o tolera ese clima de agresividad y violencia. El tablero democrático ya no es igual. Y si ya no es igual ya no es democrático.

Es grave que en España exista un clima de violencia contra todas las personas que osan pronunciarse públicamente contra el discurso de la izquierda, pero tanto por parte de la izquierda que directamente crea ese clima como por parte de la izquierda que no rechaza a esa izquierda y que también se beneficia de la existencia de ese clima. Si en España hace falta un cordón sanitario contra los enemigos de la democracia, salta a la vista que a quien hay que aplicárselo es a la casi totalidad de los socios del PSOE. El PSOE, por su parte, evidentemente es responsable de tener unos socios casi todos los cuales son o golpistas, o filoetarras, o practicantes de la violencia política. Como partido de izquierdas, el PSOE es por supuesto beneficiario de la violencia que sufren sus rivales políticos. Si el PSOE normaliza relaciones con los partidos que promueven, amparan, aplauden, protagonizan o no condenan ni quieren perseguir esa violencia, hay un grado de responsabilidad también en el PSOE. A lo mejor estamos muy preocupados con Bildu y no es que no haya un problema con Bildu, pero puede que el problema sea mucho más amplio y mucho más grave que Bildu.

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Una vez más resulta llamativa la forma en que muchos medios relataron ayer lo sucedido en Granada, como antes los sucedido en Vallecas o en otros lugares de España. No se puede decir que lo que hubo ayer en Granada fue una trifulca entre simpatizantes de VOX y supuestos antifas. Para empezar, no fueron los simpatizantes de VOX los que acudieron a reventar un acto de la izquierda, sino los supuestos antifas los que fueron a reventar el acto de VOX. Eso marca ya de partida una diferencia esencial. Pero es que además no se puede llamar antifascistas a los que de hecho están practicando ellos el fascismo. Antifascistas son los que rechazan la violencia y permiten expresarse y pensar distinto a los demás. Por no mencionar que si llamas antifascista al agresor estás llamando fascista al agredido, cuando ni el agredido tiene nada de fascista (fascista es en España todo el que le lleva la contraria a la izquierda), ni el agresor tiene nada de antifascista. Es como si un grupo violento se dedica a golpear a socialistas andaluces y, para blanquearlos, les llamamos a los miembros de ese grupo antiladrones. Y eso que en el PSOE andaluz había unos cuantos ladrones.

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Finalmente, otro agravante de todo lo sucedido es que todo ocurriera, una vez más, en una universidad pública española. Si la universidad pública española generara la misma cantidad de científicos y pensadores, o empresarios, que de pandilleros violentos ultraizquierdistas, seríamos la primera potencia del mundo. La irrelevancia intelectual de la universidad pública española corre pareja a su politización. Por otro lado, si a las universidades públicas españolas no se puede ir a expresar tales o cuales ideas, debería permitirse a las personas con esas ideas que no tuvieran que pagar impuestos para financiar esas universidades públicas donde serían agredidos por ir a decir lo que piensan.

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Con mucha frecuencia hablamos en España de la Transición, ya sea para defenderla o para denostarla, pero en todo caso hablamos siempre de ella como algo pasado y hasta bastante pasado. Por el contrario, para la izquierda española la transición a la democracia es todavía una asignatura pendiente, un hecho futuro, desde Granada hasta Alsasua, pasando por el Consejo de Ministros del Gobierno de España.

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Comentarios (1)
  1. Egia says:

    Evo Morales decía “Por encima de lo jurídico, es lo político, cuando un jurista me dice: “Evo, te estás equivocando jurídicamente, eso que haces es ilegal, bueno, yo le “hago” por más que sea ilegal”. Así obran estos acosadores. ¿para qué estudian? Para justificar su pensamiento único, callar e insultar a los discrepantes. Democracia y dictadura para ellos es la misma cosa. Ellos encarnan la verdad y el pueblo, debe hacerse todo lo que el pueblo quiere, es decir lo que ellos quieren que para eso son el pueblo. Stalin fue un “padre blanco”, sólo se le atribuyen la muerte de 23 millones de personas, Stalin es su ídolo.

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