Asirón, no te aplaude la gente a la que rechazas

Asirón quiere impunidad para los que insultan, escupen, amenazan y agreden a Navarra Suma. Que no lo decimos nosotros, que lo dice él en un vídeo. O sea, no lo dice literalmente, pero es el resultado de lo que dice.

Los antecedentes de la noticia son, obviamente, el boicot a la Procesión de San Fermín en la calle Curia, cada año más violento que el anterior, y la decisión del Ayuntamiento de Pamplona de imponer sanciones administrativas de hasta 12.000 euros a 10 de los reventadores identificados en las grabaciones de vídeo. A estas sanciones se suman las varias detenciones que se produjeron tras los hechos de julio, a todo lo cual se opone Asirón, que por un lado dice rechazar la violencia, pero por otro pide la impunidad para los violentos. Por si no fuera bastante, Asirón culpa de todo a los agredidos en vez de a los agresores. Nada que no hayamos visto con Batasuna durante años y años.

Cuando Asirón afirma que “la ciudadanía y los grupos pedimos trabajar para mejorar las condiciones de convivencia”, y que “Navarra Suma se dedica a activar la maquinaria de la represión al calor de la Ley Mordaza”, el ex alcalde no hace más que recitar la página uno del manual del del buen terrorista callejero. Para mejorar la convivencia lo que hay que hacer es dejar de agredir a la gente que no piensa como Asirón, dejar de reventar la procesión y vivir cada uno los Sanfermines dejando en paz al vecino. El agredido no tiene que hacer nada para dejar de ser agredido. Pensar de este modo es una mezcla de comunismo, mafia y fascismo. Asirón y los colectivos con los que trabaja por la paz social no pueden presentar una lista de lo que tienen que hacer, decir o pensar los agredidos para dejar de ser golpeados, insultados, escupidos o amenazados. No puede haber una contrapartida por no ser agredido. No se agrede a la gente y punto. No hay que cumplir una lista de condiciones de la izquierda abertzale para poder celebrar una procesión. No puede ser que tampoco que por ser abertzale el agresor, o por no ser abertzale el agredido, esa agresión tenga que quedar impune. Si alguien no tiene claro esto no debe ser alcalde. No debe estar en la política. No debe ser profesor. Y no debe dejar de frecuentar el rincón de pensar.

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Por lo demás, lo que todo el mundo pudo ver el 7 de julio es que el mismo grupo perfectamente organizado que agredía e insultaba a los representantes de Navarra Suma, a los policías, a los sacerdotes o al obispo, aplaudía, vitoreaba y daba palmaditas a Asirón (vésae el vídeo siguiente) a su paso. Asirón dice que rechaza la violencia, pero no da la imprersión que los violentos se sientan muy rechazados por Asirón a tenor del cariño que parece que le profesan. Más bien le tratan como al tipo que, cuando insulten, amenacen, zarandeen o agredan a los que no piensan como Asiron, pedirá su impunidad.

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Si Asirón realmente quiere acabar con esto y rechaza la violencia, lo que tiene que hacer no es pedirle a Navarra Suma como un vulgar mafiosillo que cumpla una serie de exigencias para que no les insulten o agredan, sino otro año ponerse físicamente junto a los representantes de Navarra Suma, interponerse entre ellos y los agresores, afearles su actitud, rechazar sus aplausos, condenarlos y exigirles respeto. O alguien podría sospechar que en el fondo tampoco se siente tan incómodo con que haya siempre un grupo de “txabales” que use la violencia contra sus rivales políticos. Si los violentos le aplauden, en algo se estará equivocando. Luego si no cambia nada a lo mejor hay que pensar que es que no se está equivocando.

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