La última víctima del terrorismo de ETA reconocida fue un policía municipal de Pamplona linchado un 7 de julio de 2011

 

 

El diario El Correo publicaba este fin de semana una historia curiosa, extrañamente poco conocida incluso para los habitantes de la propia Pamplona. Resulta que la última víctima del terrorismo de ETA reconocida como tal fue Iñigo de Zía, un policía municipal de Pamplona que nunca había hablado hasta ahora, linchado por los “txabales” de la izquierda abertzale el 7 de julio del año 2011.

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El origen de la agresión se remonta según el relato de este policía hasta los Sanfermines del año 2010, cuando en el Chupinazo de aquel año una horda abertzale irrumpió en la plaza consistorial con una ikurriña gigante y una violencia incluso superior a la de otros años. Frente a aquella peligrosa irrupción que podía haber provocado una peligrosa avalancha humana, además del peligro añadido de intentar cubrir a la multitud con una tela, trataron de actuar algunos agentes uniformados y de paisano de la policía municipal incluyendo el protagonista de la historia.

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La contribución de Ahotsa (medio afín a la izquierda abertzale) a lo que vendría después fue publicar las fotos de los policías en los incidentes no sólo sin pixelar, sino con la cara dentro de un círculo: “era señalarnos para machacarnos”, concluye la posterior víctima de la agresión.

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Efectivamente, el 7 de julio del año siguiente, en la calle Mercaderes, delante de un bar frecuentado por los “txabales” de la izquierda abertzale, Iñigo de Zía se encontraba delante del local de paisano, “porque había pasado la procesión y tenía que volver a pasar por allí de regreso”. En ese momento aparece Eneko Joseba Echandi Garchitorena, hijo del etarra Sotero Echandi, el cual reconoce al policía y comienza a gritar: “¡Es policía! ¡Es policía!”. Entonces empieza a salir un tropel de más de veinte “txabales” del bar que rodean al policía de paisano, lo arrastran dentro del bar y lo bajan al sótano, donde en una situación sin testigos y de total desvalimiento de la víctima comienza un linchamiento que podía haber terminado en asesinato.

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Afortunadamente, otro policía había visto de lejos lo que sucedía y había dado aviso por radio, por lo que en poco tiempo un grupo de policías pudo rescatar a su compañero herido pero a tiempo de evitar una tragedia. En 2013 fue condenado Echandi Garchitorena a cinco años y tres meses de prisión. Iñigo de Zía padece desde entonces un tendón roto por el que se le reconoció una incapacidad permanente parcial del 6%: “Los guardias civiles que tramitaron mi expediente me contaron que, por las fechas, soy la última víctima del terrorismo”. El Ministerio del Interior le comunicó por carta el 13 de enero de 2016 que «se considera acreditado que el policía municipal don Iñigo de Zia tiene la condición de herido en atentado terrorista, al ser agredido por personas del entorno radical de ETA mientras participaba en un dispositivo policial». Se propuso para él la encomienda de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo, que fue refrendada por el rey Felipe VI y la recibió el 27 de septiembre de 2016. El Ayuntamiento también le dio una medalla de la Policía Municipal. Hasta ahora, sin embargo, el policía no había contado públicamente su historia ni parece que lo sucedido hubiera trascendido a los medios. El Correo termina la información contando que la víctima, pasando un día con un amigo por la calle Mercaderes le contó lo que le había pasado y el amigo le respondió: «La gente tiene que saber estas cosas». Pues efectivamente las tenemos que saber. Lo que la gente no sabe resulta mucho más fácil de reescribir.

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