No es el caso Oltra, es el caso izquierda

El caso Oltra lo explica todo. Lo destapa, lo destripa, lo pone delante de los ojos a todo el que quiera verlo. La doble vara de medir, el sectarismo, la hipocresía, lo que realmente le importa a la izquierda el poder y lo que le importan las víctimas de abusos o la mujer.

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Los tribunales no tienen que determinar el progresismo o la culpabilidad de los acusados. El dilema para un tribunal no puede ser o progresista o culpable. La inocencia o la culpabilidad no la pueden determinar la ideología del denunciado o la del denunciante. En un juicio, por lo menos en uno justo, no se juzga la ideología sino los hechos y si se ajustan a un tipo penal. Si algo es delito, da igual la ideología del que lo comete. El delito no es mejor según la ideología del que lo comete. Por el contrario, si uno hace bandera de una causa como la defensa de la mujer, lo que hace es elevar el nivel de exigencia sobre los suyos respecto al que exige a sus rivales. La izquierda en el caso Oltra se ha retratado haciendo exactamente lo contrario. El caso Oltra revela lo que la izquierda realmente piensa respecto a la justicia y respecto a la mujer.

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Obviamente, sin entrar a prejuzgar los hechos, a la vista de la reacción de toda la izquierda en bloque, sin excepciones, se entiende perfectamente que las denuncias de la víctima no prosperaran, que hubiera un encubrimiento, que existiera temor a darles cauce, que imperara la omertá. “Si tocan a una nos tocan a todas”, pero la izquierda no lo dice de la niña víctima de abusos, sino de la política izquierdista acusada de encubrirlos porque era la mujer del posible abusador. Hermana yo no te creo. O te creo o no te creo dependiendo de la ideología de la persona acusada. Si todavía a fecha de hoy toda la izquierda festeja y respalda a Oltra, ¿cómo puede sorprender que en ese ambiente de defensa cerrada de los correligionarios el encubrimiento ante una denuncia o la inacción, incluso la represalia contra la denunciante, sea la respuesta más natural?

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En todo este asunto hablamos de un caso de abusos a una menor tutelada en un centro público de menores, por parte del marido de la entonces vicepresidenta de la Generalidad valenciana, la inefable Mónica Oltra, y de su encubrimiento por parte de la administración. Toda esa izquierda que brama cuando alguien denuncia un caso de abusos en la Iglesia, ahora respalda sin fisuras a la acusada de encubrirlos. Es que la acusación viene de la derecha, como si por lo visto existiera la más mínima posibilidad de que pudiera venir de la izquierda; es que la acusada es de izquierdas, como si el Código Penal y particularmente la parte referida a los abusos sexuales contra menores no rigiera para la izquierda. La izquierda no cree en otra justicia que en determinar si alguien es de derechas o de izquierdas. Si el acusado es de derechas es culpable. Si el acusado es de izquierdas es inocente. Si el acusador es de izquierdas yo sí te creo. Si el acusador es de derechas yo no te creo. No se enjuicia la verdad de los hechos, se enjuicia la ideología de los acusadores o de los acusados. Por eso la izquierda no quiere jueces independientes. Ese es el concepto que la izquierda tiene de la Justicia, y eso es lo que le importa en realidad la defensa de la mujer. A toda la izquierda. En bloque. El caso Oltra es el perfecto ejemplo de lo mal que puede funcionar todo y del peligro de que el sectarismo extremo llegue al poder.

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Comentarios (1)
  1. anacleto says:

    Ni una palabra ha dicho la ministra del «hermana yo si te creo» (salvo que te viole mi marido) y del «solo sí es sí» (salvo que abuse de ti uno de los nuestros» (en cuyo caso él no solo puede ser un sí ) ni una sola de las feministras ha salido en defensa de la menor

    Bien puntuado. ¿Te gusta? Thumb up 5 Thumb down 0

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