Ayer se produjo un pequeño rifirrafe parlamentario entre María Chivite y Javier Esparza a cuenta de la manifestación en apoyo a los presos de ETA que la izquierda abertzale prepara para este sábado en Pamplona. En el marco de este rifirrafe a tres bandas entre Navarra Suma, PSN y Bildu, la portavoz de Bildu, Bakartxo Ruiz, expresó su indignación ante las afirmaciones de Esparza de que Bildu es “el brazo político de una organización terrorista, son los testaferros de ETA”. Por su parte, Chivite, expresó su rechazo a ETA, a los ongi etorris y a “cualquier acto que genere más dolor a las víctimas”, pero no pidió a Bildu que suspendiera el acto como sí ha hecho el PSE en la CAV, que era lo que le reclamaba Esparza. Obviamente el PSE no gobierna la CAV gracias a Bildu mientras que el PSN sí gobierna Navarra gracias a esta formación. O sea, que la posición de los socialistas encuentra su causa en la dependencia de Bildu y no en la moral. Chivite añadió además un argumento controvertido, al considerar “relevante” que los EEUU hayan sacado a ETA de su listado de organizaciones terroristas: “hay que dar pasos adelante. Si lo dice el Gobierno de Navarra usted ve fantasmas y dice que nos sometemos a Bildu. Esto lo dice Estados Unidos, no sé si el señor Biden está sometido a Bildu”.

X

En el análisis de todo lo anterior vuelve a sorprender la indignación de Bildu cuando se le relaciona con ETA. El líder de Bildu es un terrorista de ETA. Un secuestrador condenado. No designas como líder de tu partido a un terrorista si no quieres que te relacionen con el terrorismo. No puedes soplar y sorber al mismo tiempo por el mismo orificio. Todos sabemos que Sortu, la principal formación de Bildu, ha elegido para su cúpula a David Plá, el último jefe de ETA. Al hacer esto no estás mandando al mundo el mensaje de que no tienes nada que ver con ETA sino todo lo contrario. Más recientemente, Bildu acaba de elegir como candidato a Diputado General de Vizcaya a Iker Casanova, condenado por su pertenencia a EKIN, uno de los tentáculos ilegalizados de ETA encargados de mantener la disciplina y ortodoxia en el frente político o de alimentar la kale borroka. Volvemos a estar en lo mismo. Nombrando a personas directamente vinculadas con la ETA le mandas al mundo un mensaje que después te indigna que el mundo de por recibido. No tiene sentido.

X

Esto nos lleva, por otro lado, a la cuestión moral y al hecho de que Bildu llame a los etarras presos políticos, o justifique sus ongi etorris, o hable de ellos como de los suyos, o no los llame jamás asesinos ni reconozca que merecen haber sido condenados y cumplir su condena. Chivite y Sánchez están pactando por tanto con gente que llama presos políticos a los asesinos de Ernest Lluch, Isaías Carrasco o Fernando Múgica. Puede que a ellos no les importe que Bildu llame presos políticos a los asesinos de sus compañeros, pero a las víctimas de ETA sí les importa que llame presos políticos a los asesinos de sus familiares. Normal el desencuentro de Chivite con las víctimas. Bildu se indigna de que le relacionen con ETA y el PSOE de que le rechacen las víctimas. Tal vez deberían aclararse ellos mismos y analizar sus propios actos.

x

X

Por lo demás, lo que nos faltaba es que el baremo para determinar la legitimidad de los pactos y apoyos en España sea la lista de organizaciones terroristas de los Estados Unidos. Para empezar estamos ante una cuestión tan moral o más que legal. Puede que pactar con Bildu sea legal. Desde luego es materialmente posible y bien real. Otra cosa es que sea moral. Y eso no lo marca la lista de organizaciones terroristas de Biden.

X

Por otra parte, la lista de Biden dice lo que dice. No dice que que la ETA no sea una organización terrorista o que no haya practicado el terrorismo. No dice que los presos de ETA no sean terroristas. O que no queden crímenes de ETA por aclarar y juzgar. Sólo dice que la ETA ya no es una organización activa cuya existencia afecte a los intereses de los EEUU. Es por eso que la saca de la lista, no para dar carta verde a Chivite para pactar con Bildu.

X

Finalmente, si el requisito del PSOE para marcar los límites de las alianzas políticas en España es la lista de organizaciones terroristas de los EEUU, quede claro a la derecha que es legítimo cualquier pacto que no afecte a nadie incluido en la lista de Biden. El PSOE no tiene para sus pactos ni moral ni complejos. La derecha sí debe tener moral a la hora de establecer sus pactos, pero ningún tipo de  complejo.

X

 

Comentar

Tiene que estar registrado para publicar un comentario.

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (10 votos, media: 4,80 de 5)
Cargando...

Entradas relacionadas

Dar de baja