Así se pegan entre ellos los «txabales» de la izquierda abertzale

Este pasado sábado en la parte vieja de San Sebastián, a las puertas de una herriko taberna, bajo una ikurriña presidiendo la escena, decenas de jóvenes de dos facciones enfrentadas de la izquierda abertzales zanjaban a golpes sus diferencias. O generaban a golpes una manera de diferenciarse, según se mire. No se trata de un caso aislado. Desde hace algún tiempo se aprecia una indisimulable división en el seno de la juventud de la izquierda abertzale, incluyendo algunas acciones violentas de las que estas imágenes serían tan sólo el último episodio, si bien notablemente ilustrativo y bastante espectacular.

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Todos son abertzales, todos son ultraizquierdistas, todos son anticapitalistas, todos son o se sienten vascos, todos ellos odian a España y a los españoles y particularmente a los vascos no nacionalistas, y seguramente son también ecologistas, feministas, progresistas, wokes, elejetebefílicos, odiadores de los odiadores y antifascistas que practican todos ellos exhaustivamente el fascismo. Visten igual, comparten la misma estética (o la misma carencia de ella), escuchan a los mismos grupos de música, estudian en los mismos colegios y en el mismo modelo y parecen una fotocopia perfecta unos de otros. Alguien podría pensar que cómo es que se pegan si piensan casi lo mismo. ¿A tal punto llega su intolerancia? ¿No toleran acaso ni la mínima diferencia con su propio modo de pensar? Desde luego que son violentos e intolerantes con todos los que piensan ligeramente distinto que ellos, no digamos los que piensan muy distinto. Pero en este caso concreto puede que no se odien y se peleen por ser diferentes, sino precisamente por ser casi exactamente iguales.

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Quizá por eso se odian. Quizá por eso se pegan. Pelear entre sí es la única forma de distinguirse entre iguales. Han creado una sociedad burbuja para tener una identidad, el sentido de su vida es afirmarse frente al otro, el euskarófobo, el facha, el español. Pero dentro de su burbuja, que es en definitiva la fracción del mundo real en la que desarrollan toda su existencia, se encuentran con el problema de que no tienen identidad, que son una mera réplica de todos los demás. Dejar de practicar la violencia contra los de fuera ha dejado de distraerlos de su nulidad radical. Te metes en una banda para ser alguien pero dentro acabas sintiéndote nadie porque eres perfectamente intercambiable por cualquiera de los demás. Los comunistas y los nazis o los Latin Kings y los Ñetas no se odian por sus increíbles diferencias, sino por sus increíbles similitudes. Lo mismo pasa con GKS y Sortu. Seguramente ellos no son conscientes de nada de esto pero o se pegan entre ellos y se diferencian o no son nadie. Parafraseando a Artaud se podría decir aquello de que destruyen a todos los demás que son iguales a ellos para saber que son ellos y no todos los demás. Matar a tu gemelo para recuperar tu identidad, tu individualidad.

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Por otro lado, igual que todo el mundo a este lado de la historia entiende que el PSOE se ha vendido a Bildu, al otro lado perfectamente se puede interpretar que es Bildu con toda su galaxia de siglas la que se ha vendido al PSOE. De revolucionarios separatistas a ser los que sostienen con sus votos al relamido presidente del gobierno del PSOE del estado español. También por ese lado podría encontrarse una interpretación alternativa. Acaso acumulativa. Todo ello en un termitero de inspiración socialista en el que se practica desde hace décadas un exhaustivo culto por la violencia y por los violentos. En realidad no hemos visto nada que nos debiera llamar la atención.

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