Vladimiro, el taxista que pudo ser

Prácticamente todos los países europeos fronterizos con Rusia quieren entrar en la OTAN. Hoy no se trata de discernir si, dadas las circunstancias, en este momento habría que decirles que sí o que no, pero el hecho es que quieren entrar. Esto ya resulta bastante significativo de por sí. Desde luego resulta bastante significativo del fracaso de Putin. Aquellos que acusan a la OTAN de haber fomentado desde el principio todo este escenario al primero al que deberían dirigir sus reproches es a Putin. Nadie ha hecho más por la OTAN que Putin. Putin está empujando hacia la OTAN a todos los países europeos de su alrededor, incluidos los tradicionalmente neutrales Suecia y Finlandia. Si Putin fuera un topo de la OTAN no podría estar haciéndolo mejor. Irónicamente, los detractores de la OTAN simpatizan con Putin cuando la OTAN tendría que hacer a Putin un monumento. Parecía que la OTAN estaba desfasada y resultaba prescindible cuando entonces apareció Putin. Si el plan de Putin era evitar que Rusia tuviera fronteras con la OTAN se está luciendo como estratega.

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Lo cierto es que al surgir al frente de Rusia un megalómano nostálgico de la URSS empiezan a reproducirse situaciones que efectivamente dejaron de producirse con la caída de la URSS. La vuelta del Telón de Acero, por ejemplo. O sea, con la antigua URSS los soviéticos tuvieron que levantar un muro erizado de ametralladoras para evitar que la gente huyera despavorida del paraíso socialista. Ahora sucede un poco lo mismo. Putin intenta levantar un muro de terror alrededor de sus países vecinos para que no puedan pasarse a la OTAN. El problema de Putin es que su herramienta para intentar que sus vecinos no se hagan de la OTAN es el terror, sólo que cuanto más terror le tienen sus vecinos a Putin más quieren entrar en la OTAN. Putin no tiene precio como comercial de la OTAN. La gente no quiere acercarse a Rusia, quiera alejarse y protegerse de Rusia. Que Putin no quiera ser el mejor comercial de la OTAN no hace sino poner de manifiesto que le teníamos bastante sobrevalorado como estratega. La situación es tan surrealista que Putin está echando a sus vecinos en brazos de la OTAN y es la OTAN la que se se tiene que pensar si no aceptarlos y de qué manera no aceptarlos para tratar de relajar la situación.

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Desde el punto de vista biográfico, el joven Putin estuvo destinado en la Alemania Oriental, esa sanguinaria dictadura prosoviética con cuyo chándal le gusta posar mientras cocina a nuestro ministro Garzón. Dicen que allí cuando cayó la URSS el joven Putin vivió unas cuantas situaciones traumáticas, incluyendo el intento de asalto a las dependencias de la KGB en las que estaba destinado por parte de una turba borracha de libertad, o su regreso humillado a Leningrado, ya rebautizada como San Petersburgo, en pleno colapso, extinción y desintegración de la URSS. Parece ser que en aquel momento se le pasó por la cabeza hasta abandonar el KGB y hacerse taxista, o incluso que lo habría sido durante un tiempo. Desgraciadamente la humanidad se encuentra ahora con un inofensivo taxista de menos y un lamentable y peligroso autócrata más.

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Comentarios (2)
  1. mirentxu says:

    Desde luego que la actitud de Putin beneficia extraordinariamente la entrada en bloque en la OTAN de los países europeos que aun son neutrales.
    No creo que Putin sea tonto y no lo vea. Lo vemos todos y lo hablan los periódicos también.
    Y viene la sospecha: ¿Seguro que Putin no está jugando todo esto, no contra la OTAN si no con ella?
    ¿No estarán todos de acuerdo para que TODOS caigamos en la OTAN?. .
    Luego se declara la guerra a Rusia, se vence y todos a la OTAN

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  2. mirentxu says:

    Y la agenda 2030 se puede poner libremente y sin dilación

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