Vascos son Eguibar y cuatro más

Joseba Eguibar, el señor Smithers de Xabier Arzallus, sigue activo. El PNV lo ha sacado de su sarcófago político para sacudir un poco el tema del euskera. El tema. Eguibar dice que el euskera es lo que hace vascos a los vascos. No es por otro lado una extravagancia de Eguibar, es la base de toda la política lingüística del nacionalismo. Por eso el euskera para ellos no puede ser optativo. Por eso merece la pena detenerse un momento a reflexionar sobre ello.

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Esto de reducir la vasquidad a la lengua sin duda presenta sus lagunas lógicas y sus paradojas. Porque entonces un bilbaíno que no hable vasco no es vasco y un tailandés que aprenda vasco se convierte en vasco. Y un bebé no es vasco hasta que no aprende hablar. Y alguien que habla francés, inglés y alemán es francés, inglés y alemán. Y alguien que sabe latín es romano. Y los habitantes de la CAV no tienen que aprender vasco porque son vascos, sino que se hacen vascos al aprender vasco. Y si todos los españoles aprenden vasco se produce una unificación nacional y el independentismo vasco deja de tener sentido y todos nos convertimos en vascos. Y en Suiza hay un país y varios cantones con varias lenguas distintas. Y hay lenguas sin estado como el esperanto, o el élfico. O sea que todo es un poco más complejo y enrevesado que el etnicismo lingüístico que pretende Eguibar. Perdón, el nacionalismo.

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Por otro lado, el nacionalismo lingüístico de Eguibar se parece bastante al que podemos observar en el discurso de Putin. Putin considera rusos todos los territorios en los que se habla ruso, formen parte de Rusia o no. Así que primero invade esos territorios para liberar a sus habitantes, como a los afortunados habitantes de Mariúpol, y después el resto de territorios adyacentes por considerarlos una amenaza para los territorios rusoparlantes. En todos los territorios ocupados el ruso sustituye al resto de lenguas y el ciclo se puede perpetuar hasta llegar a Lisboa. Afortunadamente para la CAV parece que Putin ha estado más interesado en el catalán que en el euskera.

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Paradójicamente, el caso ruso es también la prueba de que eso de ser ruso es mucho más complicado que la lengua, no sólo por lo señalado sino porque entre los tripulantes de los tanques Z podemos encontrar lo mismo tripulantes rubios ortodoxos, que musulmanes chechenos, que budistas de origen mongol. Eso sí, tienen una lengua común en la que desentenderse o en nombre de la cual bombardear a los demás.

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Irónicamente esto lo tenía muy claro el fundador del PNV, Sabino Arana, que aclaró en sus escritos que cualquiera con una gramática podía aprender euskera, que no había que enseñar euskera a los maketos, que lo fundamental no era la lengua sino la raza. Pero claro, esto de la raza como fundamento nacionalista quedó muy desprestigiado en el siglo XX con la caída del fhürer, así que el nacionalismo vasco tomo el concepto de raza y lo sustituyó sin más por el de lengua, sin mayores refinamientos filosóficos. Por el lado positivo es mejor construir el pueblo vasco sobre la imposición del euskera a todo el mundo que eliminando en cámaras de gas a todos los no vascos, aunque al final también se coló en la teoría lo del tiro en la nuca así que alternativa o simultaneamente se pudo gozar de servicio completo: imposición lingüística y eliminación física.

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Desde luego no se trata de minusvalorar el papel de la lengua en la conformación de los pueblos y los estados, pero todo es mucho más complicado y profundo de lo que pretende Eguibar y no nos lleva necesariamente al punto que quiere Eguibar. Eguibar no lo sabe pero es una cebolla. En el sentido cultural. Una cebolla llena de capas todas las cuales son cebolla. Y ni siquiera es una cebolla igual que la cebolla vasca de al lado. O al final nadie es vasco.

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Naturalmente no es un problema menor que en el País Vasco, no digamos en las ciudades, sólo hablen vascuence algo así como el 10% de los habitantes. Según la teoría de Eguibar resulta que en el País Vasco el 90% no serían vascos. Según esa misma teoría, la gente no tiene que aprender vasco por ser vasca, sino que tiene que aprender vasco para ser vasca. Aprender vasco no sería la consecuencia de ser vasco, sino la causa de ser vasco, lo cual es bastante ridículo, aunque sea la base de toda la política lingüística nacionalista. Ser vasco sería la consecuencia y no la causa de la imposición.

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Tenemos por otro lado al vasco que habla euskera pero que cuando se pilla el dedo con una puerta arremete verbalmente contra toda la creación en español, que es el idioma que le sale del fondo de la esencia escondida en el corazón. Eres lo que hablas cuando te pillas el dedo con la puerta. Si por esto tampoco alguien es en el fondo del todo vasco entonces vascos que no sean fake sólo son en todo el País Vasco Eguibar y cuatro más, y no le hemos visto a Eguibar pillarse el dedo en la puerta con una cámara oculta para poderlo afirmar con seguridad.

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