3ª Estación del Vialucis en Pandemia

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Es extraño que María no aparezca entre las mujeres en sus idas y venidas al sepulcro el día de la resurrección. Sin embargo, es normal. Jesús había anunciado varias veces que al tercer día resucitaría. Lo dicen también los profetas del Antiguo Testamento. La diferencia de María es que siempre creyó estas palabras y las guardaba en su corazón. Sus ojos ya estaban abiertos, la experiencia del Espíritu obraba en ella, al menos desde la anunciación, alababa en su interior la obra maravillosa que Dios Padre iba a hacer en su hijo. Ese día llena de gozo oraba y se deleitaba porque todo se iba cumpliendo.

María no necesitaba una aparición. Dialogaba en directo mediante la fe con su hijo resucitado y el Espíritu Santo cubría el sentimiento. Las apariciones eran para los incrédulos tanto mujeres como discípulos. Estos sí las necesitaban. Tenían crisis de ansiedad y no acababan de creérselo porque su espíritu no estaba iluminado. Seguro que aquel día acudieron muchos donde María en busca de su calor y seguridad. En ese momento comenzó ya a ser madre de la Iglesia.

Señor, en estos días de pandemia también nosotros estamos sufriendo crisis de ansiedad. No entendemos ni sabemos cómo puede terminar esto. Nuestra economía y nuestro ánimo se hunden y hay mucha gente sin trabajo, sin pan y sin alegría. Cada uno busca salvación a su manera. Yo te doy gracias porque siento la protección de tu madre. Te pido Señor, y todos los que entren a este vialucis también, que descubramos siempre a tu madre como auxilio en todas nuestras aflicciones.

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