La reduflación, la variante Omicron de la inflación

El que más y el que menos ha escuchado alguna vez hablar de inflación y es un término con el que estamos más o menos familiarizados. La inflación significa que suben los precios. Tenemos un problema con la inflación. Están subiendo mucho los precios. Tienen que ajustarme el salario a la inflación para poder hacer frente a la subida de los precios. Todos lo conocemos, lo entendemos y lo padecemos. Pero esto de la reduflación es algo más nuevo y desconocido.

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Podríamos decir que la reduflación es un inflación sigilosa, o una inflación camuflada. En inglés el término que se utiliza es shrinkflation, un nombre con una inflación de consonantes catastrófica. En español, el término reduflación es una mezcla entre “reducción” e “inflación”. Parece que existe una contradicción intrínseca entre inflar y reducir, pero no.

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Los casos más claros de reduflación se dan en los productos envasados, generalmente los alimentos, pero pueden ser muchos otros artículos. El ejemplo más evidente sería el de un paquete o un envase de cualquier producto de 500 gramos (detergente, aceite, arroz, galletas) que pasa a convertirse en un paquete o un envase de 450 gramos, pero manteniendo el precio de los 500.

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Aunque nominalmente no hay un aumento del precio, evidentemente se ha producido un encarecimiento por la vía de reducir las cantidades de producto vendido por el precio. De hecho, mantener el precio de un envase de 500 gramos pero reducirlo a 450 gramos equivale, con matices, a una subida de precio del 10%. Lo que sucede es que esa subida no se produce por la vía del precio sino por la de la cantidad, de ahí el nombre de reduflación. Obviamente al final el efecto es el mismo que la inflación.

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Parece un truco fácil de descubrir, pero puede no ser el caso. Supongamos una caja de 40 galletas de 10 gramos cada una. Si nos quitan 4 galletas pero se mantiene el tamaño de la caja y el precio, es probable que ni nos enteremos de que ha pasado algo, salvo que nos fijemos cada vez que compramos en el peso de la caja. Puede que ni nos demos cuenta o, si parece que el paquete dura menos, pensemos que últimamente estamos comiéndonos más galletas. El peso de la caja puede venir en números muy pequeños.

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También puede producirse una mezcla de inflación y reduflación, en virtud de la cual en nuestra caja de galletas de 500 gramos nos quiten 25 gramos y nos suban un 5% el precio. En total afrontamos una merma del 10%, pero si nos despistamos puede que no veamos, si vemos algo, más que una merma del 5%. Simplemente mirando el ticket de la compra y el importe total, podríamos no percibir jamás la reduflación.

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Lo cierto es que la reacción más común de las marcas al encarecimiento de sus propios costes es subir los precios y por tanto la inflación. Pero como eso ya lo esperamos, sabemos lo que es y se nos habla de ello a todas horas, interesa saber lo que es y no dejar sin vigilancia el flanco de la reduflación.

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