Agresión a VOX en Estella y policías convertidos en estatuas de sal

Ayer en Estella VOX tuvo la osadía de instalar una carpa para hacer acto de presencia en la localidad, hacerse visible entre los vecinos y potenciales votantes, acercarse a sus simpatizantes, repartir folletos e incluso intentar recaudar fondos a falta de ingresos públicos. Todo ello cosas absolutamente intolerables en una democracia. Afortunadamente había en Estella un grupo de aguerridos activistas, naturales o foráneos pero demócratas de pura cepa, empeñados en tratar de impedir la normal actividad de este partido político culpable del sumo delito de no pensar como ellos. O sea de ser unos fascistas. O sea de merecer ser agredidos. Entre los gritos se oían los habituales “Zuek faxistak zarete terroristak”, que durante décadas (siempre prestigiando el euskera) han escuchado todos los partidos y colectivos perseguidos por la ETA, o los “alde hemendik” de turno, importados de Alsasua, que es el referente de convivencia para los radicales de turno. Alsasua es el modelo porque allí no existe el derecho a poder expresarse o realizar un acto político para nadie que esté a la derecha del PSOE. En realidad que el PSOE pueda tampoco está claro. Lo sabríamos si algún día apareciera el PSOE en Alsasua y además diciendo algo que pudiera incomodar a los de su izquierda. Aunque quién sabe ya donde está el PSOE y si queda algo a su izquierda.

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Como puede apreciarse en la imagen, la acción de estos demócratas que permiten pensar diferente de ellos, pero sólo hasta un punto a partir del cual comienzan a derribar las mesas o a arrojarte una barra de hierro de las que soportaban el techo de la carpa, como le pasó a María Estévez, la vicepresidenta de VOX en Navarra, resultó en que la citada acabó con una mano descuajeringada. El agresor naturalmente fue un hombre, el cual aunará a su condición de macho agresor y demócrata la de feminista y valiente.

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La buena noticia es que la cara del agresor aparece con bastante claridad en los vídeos, la mala que durante el ataque los guardias civiles que se encontraban en el lugar se convirtieron en estatuas de sal, evitando por completo seguir e identificar al agresor, por propia pasividad o por orden de la superioridad.

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En algún momento habrá que analizar en este país si existe algo así como el derecho a contramanifestarse y el de boicotear los actos políticos de los demás, o si la existencia de estos “derechos” no supone de hecho impedir el libre y normal derecho de reunión, manifestación, o expresión de los demás. O sea, uno puede hacer un acto a decir todo lo contrario de lo que dice su rival, pero no ir a reventar el acto de su rival. En este sentido lo que aquí está claro es que los únicos que en Navarra pueden celebrar sus actos tranquilamente sin que nadie les agreda o se los reviente son la extrema izquierda y la extrema izquierda abertzale. Esto evidencia con claridad que quienes revientan y atacan los actos de los demás son la extrema izquierda y la extrema izquierda abertzale. ETA ha dejado de matar pero la violencia política de la izquierda abertzale sigue presente en la sociedad. Los navarros no pueden ir tranquilos a un mitin en cualquier lugar de Navarra salvo que sean de Podemos o Bildu. Eso dice bastante, más allá de discursos baratos y palabras vacías, acerca de quién amenaza y quién ataca realmente la libertad.

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