El quesito de Casado y el dilema en Navarra

 

 

Definitivamente, a causa de los últimos acontecimientos y es de temer que de los futuros, no queda más remedio que desempolvar la vieja Teoría del Quesito de Miguel Sanz. Aquella teoría señalaba que en Navarra hay un 25% de nacionalistas, con los que no se puede pactar. Consiguientemente, para tener mayoría absoluta había que excluir a ese 25% de los cálculos electorales y obtener el 65% del 75% de votos restantes. Evidentemente, obtener 2 de cada 3 votos no nacionalistas para conseguir la mayoría absoluta es muy difícil. La conclusión de Sanz era que UPN no conseguiría nunca la mayoría absoluta, que la única forma de llegar al gobierno era pactar con el PSN, y que para pactar con el PSN era un estorbo la alianza electoral con el PP.  El nombre de la teoría del quesito deriva de los dibujos con gráficas de Sanz, que recuerdan a las fichas de jugar al Trivial parecidas a los quesitos.

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No cabe más remedio que desempolvar la teoría porque detrás del movimiento de Esparza pactando en secreto con el PSOE y fulminando a Adanero y a Sayas se atisba una clara nostalgia quesera, reafirmada esta semana por un artículo de Viñes y por otro de Borderías. El artículo de Bordería resulta absolutamente explícito a este respecto, afirmando que Bildu “quiere una Na+ fuerte y unida, donde UPN al estar unido a la derecha del PP no tenga capacidad para poder pactar con el PSN”. El ex senador de UPN añade que Navarra Suma en la actualidad “encorseta a UPN, lo mantiene en una burbuja con la derecha y le impide pactar con otros, como siempre ha hecho por la defensa de Navarra”. Más aún, afirma que “UPN+PSN, igual a menos Euskadi y más Navarra”, algo por otra parte muy parecido al “Mas PSN, más Navarra” de Miguel Sanz cuando explicaba el quesito. Cabe apuntar que Borderías fue uno de los miembros del Consejo Político de UPN que apoyó la candidatura de Esparza en 2020 al frente de UPN.

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Puede que resulte exagerado tratar de establecer una relación causa-efecto con la expulsión-suspensión de Sayas y Adanero, pero está claro que a los partidarios del quesito les estorbaba la acción y el tono de Sayas y Adanero como diputados, convertidos en látigos en la piel del sanchismo. Por otro lado, la desaparición de Ciudadanos obliga a un replanteamiento y renovación de Navarra Suma, o a su abandono. Es un debate que se va a tener que afrontar y que ahora puede adquirir una nueva perspectiva y un regreso al debate político de la teoría del quesito.

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A su vez, lo que a Casado se les está planteando a escala nacional es una variante inversa del quesito y de las derivadas políticas de establecer un cordón sanitario. Es decir, Casado necesita algo parecido a un 50% para gobernar en solitario con mayoría absoluta, pero si excluye pongamos que a un 20% de votantes de VOX, formación con la que se opone a pactar y formar gobierno, entonces tiene que conseguir el apoyo no del 50% del electorado, sino el 60% del 80% del electorado restante, al haber excluido a VOX, lo cual es sumamente difícil, razón por la cual la izquierda y sus satélites mediáticos no tienen mejor estrategia que estigmatizar a VOX. Lo llamativo es que sean algunos líderes del PP, empezando por Casado y Egea, quienes compren esta necesidad de hacer casi imposible su acceso al gobierno, y desde luego no sin tener que pactar o depender del PSOE.

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Como elemento de desbloqueo, no hay ahora mismo ningún problema de la derecha que no se solucionara cambiando a Casado por Ayuso y, para desgracia de Casado, esto lo ve todo el mundo. Para empezar el PP seguramente conseguiría mejores resultados, y parece que a la hora de pactar con Vox Ayuso no es víctima de los mismos complejos que Casado. En realidad ni Rajoy, según ha afirmado, tendría tantos complejos para pactar con VOX como Casado. Si Casado se ha convertido en un obstáculo y Ayuso en una solución, seguramente ya no hay forma de evitar el conflicto interno en el seno del PP. Y si la resolución del conflicto es lógica, debería imponerse Ayuso. No sólo porque es mejor candidata, sino porque abriría la puerta a la victoria en vez de cerrarla. Y para que el PP pueda vencer no hay una alternativa realista al acuerdo con VOX. Desde luego no existe ninguna alternativa que no sea mucho peor. Ayuso va a tener que dar el paso aunque no entrara en sus planes porque, a la vista de las últimas informaciones, o acaba ella con Casado o Casado acaba con ella.

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