El perrugazo del perrugazo

El adelanto electoral de la autonomía castellano-leonesa, desarrollado ayer, día 13 de febrero, concluyó su escrutinio con unos datos muy desalentadores para más de uno. Sí, porque más de uno se ha esforzado bastante para intentar lograr algún cambio, para conseguir algo, «por nuestro bien».

Con nocturnidad y alevosía, nos quisieron advertir de que había un joven abogado presidenciable que, según ello, era un peligro público para la paz pública, para las libertades concretas y para aquellas personas con una orientación no heterosexual o una raza algo distinta (por sus bromillas de juventud).

Con soberbia y petulancia, nos dijeron que era necesario un cambio político en estos lares castellanos y leoneses «por los derechos sociales», porque era «necesario colaborar» con el Gobierno de España (eso que tenemos en Moncloa, que también es experto en demoscopia culinaria).

Con sinrazón y desesperación, trataban de convencernos de un «voto útil» frente al caos de los otros, por eso de la «sensatez» y la «moderación». Incluso fueron desde otras regiones a gritar como si un incendio hubiese que convenía «sacar un buen resultado» (sí, diciendo «por Dios»).

Con modismos y poses, creían que la despoblación (aunque ellos no te hablaban del invierno demográfico) se solucionaba con una parafernalia de asociaciones civiles que, con un nuevo toque decorativo, proponían las mismas recetas económicas que el resto de partidos del consenso.

Ahora bien, una vez que ha ido avanzando el escrutinio, cabe responder a la pregunta sobre el ganador y el perdedor de las elecciones en cuestión, más allá de discernir sobre el mero hecho de que un bloque de partido (en singular) represente a las listas más votadas.

El consenso «progre» y el socialismo se desploman

Para empezar, Luis Tudanca, aprendiz y aliado sanchista, con una cosmovisión bastante colectivista de la economía (llegó a proponer «corralitos financieros» similares a los que sus socios del socialismo del siglo XXI aplicaron en Hispanoamérica), ha servido para castigar con batacazo a Sánchez.

El victimismo del desleal Francisco Igea, otro socialista más, ha sido completamente en vano. Si no desaparece del todo, ha sido de casualidad, porque fuerza parlamentaria no tendrá en absoluto. El Elíseo francés está mucho más debilitado.

La España Vaciada no ha logrado ilusionar más allá de Soria. Nadie se ha fiado de unos asociacionistas dispuestos a ser «casta política» para promover políticas igualmente «progres» y estatalistas, que la erigieron como «marca blanca» de partidos como el PSOE.

Las vestimentas con «piel de cordero» de Yolanda Díaz tampoco han ayudado a nadie, puestos a ser sinceros. Hablar de «cosas chulísimas», amenazar con estrangular el mercado de la vivienda, subir el SMI para destruir empleo y celebrar la historia del siniestro PCE no ha tenido recompensa considerable.

Mañueco no es Ayuso. El PP ha resistido, pero no ha conseguido contener el interesante auge de VOX. No es de recibo defender la Agenda 2030, contribuir a estar a la cola en libertad económica y entregarse tanto al PSOE como a todas las causas revolucionarias, culturalmente marxistas.

Juan García-Gallardo Frings, verdadero ganador de la noche electoral

A la vista de lo anterior, hay que decir que los grandes ganadores de los comicios han sido los de VOX. De hecho, tienen fuerza suficiente para que un Mañueco que no quiera retratarse más acepte su programa y su entrada en el gabinete autonómico.

La defensa de la integridad territorial de España, de la inmigración ordenada, de la libertad educativa, de la propiedad privada, de las tradiciones, de la dignidad humana y de la institución familiar como base de una sociedad fértil y floreciente.

Ni los empresarios, ni los trabajadores, ni los estudiantes, ni las mujeres ni los homosexuales no «progres» tienen motivos para asustarse. Tampoco aquellos honrados inmigrantes que han venido a trabajar y a servir al prójimo sin delinquir ni faltar el respeto a nuestra cultura.

Así pues, una vez que me he desahogado, felicito al brillante perfil profesional de García-Gallardo, cuya cosmovisión conservadora liberal me resulta convincente. También confío en que logre que León y Castilla la Vieja se beneficien de los frutos de la contrarrevolución: más orden, más libertad, más prosperidad.

Comentarios (1)
  1. BURBUJISTA LADRILLISTA says:

    Ojala pero en este año no habrá cambios de calado, de hecho no ha prometido ningun cambio de calado especifico como por ejemplo:

    1.- Cerrar la TV regional
    2.- Reducir a 54 diputados el parlamento regional de sus 81 actuales (es decir 1/3 menos)
    3.- Eliminar toda ayuda a cualquier asociación feminista, ecologista, acogida de 3.- inmigrantes y demás chiringuitos
    4.- Fusionar tantos pueblos pequeños se puedan fusionar desde el gobierno regional

    Por último: Lástima que Ciudadanos y Pudieron hayan sacado un diputado, tendremos que seguir aguantándolos aunque bastante menos que hasta ahora pero que tome nota VOX de lo que pasa cuando no cumples nada de lo que prometes

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