El negacionismo de la izquierda y el nacionalismo es el que genera la xenofobia

Anda estos días alborotada la política municipal de Pamplona con la reprobación que los grupos “progresistas” han planteado contra el alcalde de la localidad, Enrique Maya, quien ha osado señalar el problema de seguridad que atraviesa la ciudad a causa de algunos grupos de menas. El detonante del debate, que por otro lado ya es nacional, en el caso de Navarra ha sido la brutal agresión al hijo del diputado de Navarra Suma en el Congreso Carlos García Adanero, que a su vez hizo pública la denuncia al saber que el caso de su hijo no era un hecho aislado. Los agresores, por cierto, que se sepa todavía no han sido detenidos.

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A cualquiera que viva en Pamplona, desde luego en algunos barrios, no digamos en otras ciudades, ningún político o periodista le tiene que explicar el problema de seguridad que están generando algunos grupos de inmigrantes. Sencillamente conviven con ello más o menos a diario. Zonas y calles que eran tranquilas ya no lo son. Si de todos modos buscamos las noticias que se publican en los medios, salta a la vista que en los últimos años se multiplican los casos de violencia, delincuencia y alteraciones del orden público relacionadas con grupos de inmigrantes. Esto es la realidad. Las alternativas no pueden consistir en ser un xenófobo o ser un mentiroso. O dejémoslo en un negacionista, que es un término actualmente más popular. ¿Cómo llamar si no a quien niega que exista un problema con los menas o con la inmigración sin control?

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Contra lo que pudiera parecer, los causantes de la xenofobia son quienes niegan el problema. Desde luego quienes niegan el problema no pueden ser capaces de resolverlo. Si no encaramos el problema de los menas y otros grupos de delincuentes de origen inmigrante eso no sólo va a generar una situación de inseguridad ciudadana, sino también un aumento de verdad de la xenofobia. La izquierda y su negacionismo, su incapacidad por tanto para resolver el problema, incrementa la xenofobia. El negacionismo de la izquierda y su inacción son el combustible que alimenta el racismo y la xenofobia.

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Mención aparte merece ver al nacionalismo vasco que hunde sus raíces fundacionales en el más crudo racismo escenificando el teatrillo de que rechaza la xenofobia. Unos lo escenifican ante un retrato de Sabino Arana. Otros con el último jefe de ETA formando parte de la cúpula de su entramado organizativo. Por no señalar que ambos nacionalismos tienen un tronco común, que los unos salieron de las juventudes de los otros y que la bandera es un diseño personal del xenófobo en jefe y fundador. Malamente pueden denunciar la xenofobia quienes ponen su nombre a avenidas, usan su bandera y presumen de él como fundador.

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“Les aterra el oír que a los maestros maketos se les debe despachar de los pueblos a pedradas ¡Ah la gente amiga de la paz!”

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“Si algún español se ahoga y pide socorro, contéstale: ”Niz eztakit erderaz” (no sé castellano)”.

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“… para nosotros sería la ruina que el que los maketos residentes en nuestro territorio hablasen euskera. ¿Por qué? Porque la pureza de raza es, como la lengua, uno de los fundamentos del lema bizkaíno, y mientras la lengua, siempre que haya una buena gramática y un buen diccionario, puede restaurarse aunque nadie la hable; la raza, en cambio, no puede resucitarse una vez perdida… Tanto están obligados los bizkainos a hablar su lengua nacional, como a no enseñársela a los maketos o españoles. No el hablar éste o el otro idioma, sino la diferencia del lenguaje es el gran medio de preservarnos del contagio de los españoles y evitar el cruzamiento de las dos razas”.

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Por lo demás, huelga decir que no se trata de perseguir a todos los inmigrantes, ni de tratarlos como una masa amorfa de seres humanos, ni de meterlos en campos de concentración. Por el contrario, lo que alimenta la xenofobia es precisamente el no distinguir a los inmigrantes que vienen a trabajar y prosperar de los que vienen a delinquir. Distinguir, castigar y expulsar a quienes vienen a delinquir no sólo es la mejor manera de recuperar la seguridad en las calles sino de que no haya ningún problema con el conjunto de los inmigrantes y de que no se hagan generalizaciones injustas.

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Comentarios (1)
  1. ENDIKA says:

    Es algo tan obvio que posiblemente, una minoría de inmigrantes están provocando una mayoría de delincuencia, donde antes no la había. Hemos pasado por obra y gracia de este colectivo a romper la situación de normalidad, que imperaba en la mayoría de las ciudades españolas. El ignorar este problema me hace pensar, ya que creo que no es buenismo ni ceguera, que a esta izquierda le encanta que no haya paz, por aquello de a río revuelto ganancia de «pescadores», o por ir a Lenin «contra peor mejor». También, todo hay que decirlo, que estos colectivos de «borregos» son fáciles de manejar, viven de los que le dan y votarán lo que les digan. La usencia de juicio autónomo, propio y crítico es lo que les molesta, sueñan con un colectivo de pobres, ignorantes para tenerlos dependientes. Contra más inmigración ilegal mejor. Ellos son la democracia los demás somos fachas.

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