El Gobierno de España abre un período glorioso en 2022 acabando con las SICAV

Una de las novedades que nos trae el año 2022 es el fin de las famosas SICAV, esas odiadas sociedades de inversión que, según la izquierda, les servían a los ricos para pagar impuestos de sólo el 1%. En realidad no es que la nueva normativa de nuestro bienamado gobierno de progreso prohíba las SICAV, sino que les cuasi-impone un impuesto del 25%, lo que las aboca a la liquidación o la fuga del capital al extranjero.

Por afinar un poco el relato, la nueva legislación permite que sigan existiendo las SICAV y que sigan pagando un 1% de impuestos si bien para mantener su estatus tienen que cumplir el requisito de tener al menos 100 partícipes, cada uno de los cuales debe aportar al menos 2.500 euros. Esto no suele ser así o no exactamente así porque las SICAV suelen ser un instrumento de inversión para sólo unos pocos inversores potentes. Lo cual, como lo de pagar impuestos al 1%, no tiene nada de malo, siquiera porque es algo falso.
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Las SICAV no pagan Impuesto de Sociedades que pagan las empresas porque no son una empresa. Las SICAV, en realidad, son un fondo de inversión. O sea, una sociedad dedicada a la inversión, igual en casi todo a un fondo de inversión con la peculiaridad de que, por su pequeño tamaño, el inversor puede controlar y dirigir esa sociedad de inversión. El hecho es que ese mismo inversor en un fondo de inversión ni siquiera pagaría ese 1% que tanto escandaliza a los tuiteros de la izquierda radical. El único sentido de pagar ese 1% de más es precisamente meterse en un instrumento que le permite dirigir la gestión mejor que cuando sólo se es un partícipe en un gran fondo de inversión.
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Es importante entender que una SICAV o un fondo de inversión no son una empresa sino una sociedad que invierte en empresas y que por eso no pagan impuesto de sociedades o sólo un impuesto específico del 1%. La razón es que el impuesto de sociedades lo pagan por un lado las empresas en las que participan, y por otro que el impuesto que paga el socio de una SICAV o de un fondo de inversión es el IRPF al vender su participación y conseguir una plusvalía, caso de que la tenga.
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Es falso por tanto que quien invierte en una SICAV no pague impuestos o sólo pague el 1%. Mientras tiene el dinero invertido no paga, o paga el 1%, porque el valor de su inversión sube y baja constantemente. El posible beneficio, por tanto, no paga impuestos hasta que se materializa, el inversor retira su participación y paga el correspondiente IRPF. Esto no es una cosa rara que pasa con los ricos que tienen una SICAV, sino que es lo mismo -porque es lógico- que cualquier españolito que tiene el dinero invertido en un fondo de inversión.
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¿Qué es entonces lo que va a suceder ahora? Pues que todos los que tenían una SICAV o traspasarán la inversión a un fondo, con lo que Hacienda pasará de cobrar el 1% al 0% hasta que vendan su participación (lo mismo que con la SICAV) o se irán a una SICAV de Luxemburgo y Hacienda dejará de ver el dinero.

¿Qué es por tanto lo que se ha conseguido con esta medida? Pues tan sólo fastidiar un poco a los inversores que tenían una SICAV, provocar alguna fuga de capital, generar inseguridad jurídica y confirmar la sensación de los inversores internacionales de que España tiene un gobierno radical, lo que nos convierte en un destino poco atractivo para la inversión. A cambio de ello el gobierno no obtiene ningún beneficio ya que Hacienda no va a recaudar más y de hecho debería recaudar menos. Excluida la lógica económica o recaudatoria podría concluirse que o la medida tiene algún tipo de lógica populista o electoral o que no tiene ninguna lógica. Sin descartar lo primero pero conociendo a los genios que nos gobiernan perfectamente puede ser sin más lo segundo.
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Comentarios (1)
  1. Pablo says:

    Las comunidades de bienes familiares no las prohibirán, ¿qué iba a hacer Uxue Barcos?

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