En julio de 2020, el Consejo Europeo acordó un instrumento excepcional de recuperación temporal conocido como Next Generation EU, dotado con 750.000 millones de euros para el conjunto de los estados miembros. Este Fondo de Recuperación tenía como misión ayudar a los estados más golpeados por la pandemia a hacer frente a sus estragos económicos y sociales. De esos 750.000 millones 360.000 corresponden a préstamos y 390.000 millones a transferencias no reembolsables. Es decir, algo más de la mitad del dinero es un regalo de la UE a los gobiernos que son ayudados. Dentro de los programas europeos de ayuda dotados con estos fondos, España recibirá un total de aproximadamente 140.000 millones de euros, de los que 80.000 serán préstamos y 60.000 transferencias no reembolsables, un regalito.

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Conviene recordar con frecuencia la existencia de estos fondos porque si ahora mismo el gobierno de la ultraizquierda no está acometiendo recortes brutales para cuadrar las cuentas públicas es básicamente por estas tres razones, todas ellas referidas a la UE y ninguna de ellas mérito del Gobierno de España: primero la relajación de las exigencias respecto a los desequilibrios contables, segundo los citados fondos y tercero la compra masiva de deuda pública española por parte del Banco Central Europeo. El actual gobierno presume de que está llevando a cabo una política alternativa a la de la crisis anterior, sin realizar ajustes ni recortes, pero sin indicar que esa política sólo es posible por los fondos europeos o por la compra masiva de deuda del BCE.

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Cabe subrayar que toda esta ayuda no se le presta a Pedro Sánchez por ser Pedro Sánchez, sino a España por ser España, y que ayudas similares se les están dando a otros países según su tamaño y necesidad y al margen de los colores de sus gobiernos. No hay un mérito especial de Pedro Sánchez para recibir el dinero que recibe. Al contrario, más bien podría pensarse que si España recibe comparativamente más ayudas que otros es porque esta peor y las necesita más. En esto si que Pedro Sánchez puede tener algo que ver.

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Aunque las ayudas europeas en principio no están previstas para que Pedro Sánchez sea más popular, evite desgastes y pueda permanecer en el poder, lo cierto sin embargo es que ese es el efecto que pueden tener, y no es un efecto menor.

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Podría cuestionarse el sentido de unas ayudas europeas que en gran medida, puede que totalmente, no están sometidas a condiciones ni contrapartidas. Frente a los rescates de la crisis anterior, la EU ha decidido regalar el dinero sin más, sin exigir a los gobiernos beneficiarios equilibrar ni poner en orden sus cuentas internas. Esto puede sin duda tener como efecto indeseado (esperamos que indeseado) el premiar -y por tanto estimular- la mala gestión y la irresponsabilidad. El otro efecto, también esperemos que indeseado, sería dopar electoralmente a los gobiernos beneficiarios con una avalancha de millones de la caja europea común.

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En los últimos días hemos visto encuestas en las que una parte importante de la población española no valora mal la gestión de la pandemia por parte del gobierno. No cabe duda de que esa percepción sería totalmente distinta sin el respaldo financiero masivo de la Unión Europea. El claro beneficiario político de ese respaldo es Pedro Sánchez. Sin el respaldo masivo de la UE estaríamos en quiebra, con ese respaldo, por el contrario, el gobierno español se puede permitir mantener el gasto, no afrontar ningún recorte y repartir dinero a manos llenas.

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Desde luego puede llegar el día en que la UE o la realidad le pidan contrapartidas a Pedro Sánchez por toda la ayuda recibida, pero a nadie se le escapa que lo único que le preocupa a Pedro Sánchez es pasar una noche más en Moncloa. Más aún, podría pasar que pese a todo el dinero recibido Pedro Sánchez perdiera las elecciones y que la resaca de toda esta orgía de gasto le tocara al siguiente gobierno. A fin de cuentas algo parecido sucedió con Zapatero. Si con toda esta avalancha de dinero a su favor puede que pierda las elecciones, la pregunta es cuál sería la situación del país y la popularidad de Pedro Sánchez si no pudiera contar con todas estas ayudas o estas ayudas se vieran condicionadas por severas contrapartidas. Sea como sea no hay que perder de vista el hecho de que Pedro Sánchez va colgando de un cable sujeto al helicóptero de rescate de la Unión Europea, frente a la propaganda que asegura que tenemos un presidente que vuela.

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