La prensa española y el camino de servidumbre

Camino de servidumbre es el título de una de las referencias bibliográficas más importantes y útiles para comprender la problemática del socialismo y de otras invasiones de libertades perpetradas por el estatismo (no solo lo derivado del comunismo soviético y el nazismo alemán). Pero también es un estado de hechos que se manifiesta, bajo distintos pretextos, en casi cualquier punto del orbe.

Puestos a exponer casos, podríamos estar hasta «aburrir» (hablando de una manera coloquial), pero nos vamos a centrar en uno muy concreto, que está entre los temas más comentados de los últimos días. Y sí, lo haremos en el cuatrigésimo aniversario del artificio iuspositivista del año 1978, la llamada Constitución Española.

Gabriel Rufián insiste en la opacidad ante Estado de Alarma

En alguna que otra ocasión, durante las rondas de rueda de prensa de los diputados, el medio digital Estado de Alarma, dirigido por Javier Negrele ha formulado al diputado izquierdista y catalanista Gabriel Rufián (Esquerra Republicana) sobre la opresión lingüística, el asedio okupa y el salario recibido por el parlamentario.

Tanto Rodrigo Villar como Javier Negre recibieron una respuesta propia de un autómata nada sofisticado, por no decir otra cosa… Rufián evadió machaconamente las preguntas insistiendo en que «no participaban» en «burbujas mediáticas de la ultraderecha» (no fue capaz de soltar ninguna clase de contra-argumento). Eso sí, Rufián está conforme con un paso que se ha dado por parte de sus aliados.

Ruedas de prensa orientadas al culto frentepopulista

Esta misma semana, los equipos de comunicación del Frente Popular (incorporando al PSOE, a PODEMOS, al brazo político de ETA e, inter alia, al que es tanto partido político de Rufián como entidad heredera del siniestro genocida Lluis Companys) interpusieron una petición ante la Secretaría General del Congreso de los Diputados, a cuenta de lo anteriormente descrito.

En la misma se instaba a vetar a determinados medios de comunicación por lo que llegaron a considerar como «careos ideológicos» (sic.) y vulneraciones al «código deontológico». Incluso llegaban a afirmar que se estaban «desvirtuando» las ruedas de prensa. Todo muy absurdo, sin posibilidad de plantear interrogantes lógicos que puedan ser respondidos.

En otras palabras, podemos decir que, en toda regla, se trataba de un eufemístico juego de palabras para instar a la censura de medios de comunicación que puedan ser incisivamente críticos contra el actual gobierno social-comunista y cualquier otra formación frentepopulista (contemplemos al nacionalismo periférico antihispánico).

Una impronta totalitaria que no ha de sorprender

Siempre he dicho, sin motivos para rectificar o arrepentirme, que las formaciones que están a la izquierda del PP-C’s no son nada benévolas, sino que están encuadradas entre las mayores fuerzas políticas enemigas de las libertades concretas de los españoles (podemos hablar incluso de praxis dictatorial posmoderna).

La izquierda no defiende la libertad bien entendida (ausencia de coacción, desde un prisma austriaco-tomista). El liberacionismo sexual es destructivo, la cultura de la muerte es genocida y las ayudas sociales promueven la dependencia estatal a costa de una coacción contra terceros, contemplando otras formas más o menos sibilinas de invasión a la propiedad (deuda e inflación).

Al mismo tiempo, dado que es la expresión de la Revolución, es normal que, en su afrenta contra el orden natural y espontáneo, se vea lo suficientemente apresurada como para imponer un «verdad oficial» por todos los medios posibles, habidos y por haber. Da igual que se trate de sus teorías o de lo que debe de pensar la gente sobre su praxis gubernamental, generalmente mala.

Una ocasión más para abogar por más sociedad y menos Estado

No solo serán los que defiendan la santidad de la vida humana en sitios apropiados aquellos que vean su libertad penal en peligro. La misma batalla política, cultural y espiritual que libramos en los medios y las redes sociales también puede ser motivo de persecución. Lo mismo si cuestionas otras verdades oficiales como las de la Desmemoria Histórica.

Nada mejor que tener coraje y vivir en el Espíritu existe. Pero voy a hablar de algo más conveniente siguiendo otros principios de defensa de la libertad negativa, de la libertad como don de Dios para la búsqueda del Bien y la Verdad. El deber de denunciar que el Estado pueda poseer directa e indirectamente de mecanismos que sirvan a la promoción de la «verdad oficial».

En principio, existen tres formas de controlar la información: subvencionando a medios privados, teniendo control financiero y organizativo sobre medios de comunicación «públicos» o gestionando el sistema de licencias de radio y televisión (obviamente puede haber otros tratos de favor así como proyectos de accionariado estatal, pero de momento, queremos que la clasificación sea «sencilla»).

Con lo cual, no solo reprobemos esta propuesta frentepopulista y exhibamos una debida valentía. Más bien, vayamos más allá, apostando por las ventajas de la dispersión que brinda la red de redes para desafiar los controles estatales y facilitar el contraste. Asimismo, cuando sea necesario, pensemos en alternativas de social media y mecanismos de organización descentralizados de blockchain.

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