San Saturnino y los “amables” paganos

Aunque suspendida la procesión y la comparsa de gigantes y cabezudos por el mal tiempo, hoy es San Saturnino,  o San Cernin, como era su nombre en occitano, el idioma que se hablaba en la zona de Francia desde la que llegó a España. Eso sucedió alrededor del año 250 y poco antes había llegado a Pamplona un discípulo de San Cernin que se llamaba Honesto. Tanto éxito tuvo Honesto al empezar a predicar en Pamplona una nueva ideología radical conocida como El Evangelio, la cual relataba las enseñanzas de un tal Jesús, que los nuevos conversos pidieron conocer al maestro de Honesto. Particularmente insistió en ello el gobernador romano de la ciudad, que quería que San Cernin, o sea San Saturnino, bautizara a su hijo, un hijo que se llamaría Fermín… y que acabaría siendo un santo bastante bien conocido.

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San Saturnino, no obstante, no se quedó en Pamplona disfrutando del éxito de su evangelización, sino que volvió a Francia y concretamente a Toulouse. El Imperio Romano, sin embargo, todavía por aquellas fechas se encontraba escasamente cristianizado, recordemos que el Edicto de Milán del emperador Constantino, permitiendo el cristianismo, no llegaría hasta el año 313, y que no fue hasta el 392 que el emperador Teodosio convirtió el cristianismo en la religión oficial del Imperio.

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Frente a la creciente creencia de que el paganismo, como el indigenismo en América, representaba a una comunidad de gente entrañable, progresista, pacífica, tolerante, ecosostenible y homomatriarcal, lo cierto es que a la que pudieron los paganos de Toulouse ataron a San Saturnino a un toro el cual lo despedazó. Al parecer los adoradores de Júpiter culpaban al santo de que Júpiter no hiciera demasiado caso de sus plegarias y sacrificios. Trataron de obligar a San Saturnino a hacer un sacrificio a Júpiter pero el santo se negó y el resto se lo acabamos de contar.

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En realidad a San Fermín tampoco le iría mucho mejor con los paganos, ya que predicando el cristianismo llegó hasta Amiens, donde los simpáticos paganos lo persiguieron, lo encarcelaron y le cortaron la cabeza, de donde nace la tradición del pañuelo sanferminero rojo.

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Ser decapitado por los paganos no era ninguna rareza. Dos siglos antes que San Fermín fue decapitado en Roma San Pablo. Y por aquellas fechas y también en Roma había sido crucificado cabeza abajo el mismísimo San Pedro. Se suele pensar que la intolerancia religiosa poco menos que la inventaron los cristianos, cuando lo cierto es que fueron los cristianos los que sufrieron de la intolerancia religiosa desde el minuto uno del nacimiento de Cristo: de Herodes hasta Pilatos. El mundo pagano era duro, injusto, desesperanzado, implacable y cruel. En buena parte por eso resultaba tan atractivo (o molesto) el mensaje de Jesús. Por eso el retorno al paganismo, o el regreso de la Navidad al solsticio, es un paso moral atrás gigantesco. Tampoco es que los cristianos no cometieran errores en todos los siglos siguientes, a veces se comportaron como paganos. En cualquier caso recordar la historia de San Saturnino, el patrono de Pamplona, es recordar una historia de esperanza pero también de martirio, lo mismo que San Fermín. Feliz festividad de San Saturnino.

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Comentarios (1)
  1. anacleto says:

    me parece un articulo muy acertado, los intolerantes derribaron la estatua de fray junipero, y el tal junipero era una buenisima persona, haber a quien ponen ahora

    Bien puntuado. ¿Te gusta? Thumb up 5 Thumb down 0

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