El apartheid de los no vacunados no es un pasaporte inmunitario

Ya es un hecho, salvo que la justicia lo frene, que Navarra exigirá el certificado de vacunación para realizar múltiples actividades como acudir a restaurantes y eventos o disfrutar del ocio nocturno, aunque no para acudir a bares y cafeterías, incluso aunque todo esto resulte un tanto contradictorio. El gobierno foral pedirá hoy el aval jurídico del Tribunal Superior de Justicia de Navarra y las restricciones para los no vacunados comenzarían si dicho tribunal no lo impide el fin de semana que viene.

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Aunque pudiera parecer una cuestión menor, interesa reflexionar sobre el nombre que se le da a esta segregación de la población entre vacunados y no vacunados para crear dos categorías de ciudadanos, una de los cuales tiene sus derechos ligeramente restringidos y la otra severísimamente restringidos. Esto además lo hacen los partidos en el poder que presumen de ser más pro igualdad y de estar más en contra del aparteheid y la segregación. Lo cierto es que desde la Alemania nazi, por más que pesen las comparaciones, no se ha señalado con una estrella en la solapa o un pasaporte a ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda en ningún país de Europa occidental.

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Decíamos que el nombre es una cuestión importante porque en realidad, aunque así se le llame, no nos encontramos ante un pasaporte inmunitario sino un mero certificado de vacunación, y no conviene confundir lo uno con lo otro. Por ejemplo, una persona que ya haya pasado la enfermedad y goce de una inmunidad natural, que de hecho puede ser mayor que la de la vacuna, no podrá sin embargo tener ese pasaporte inmunitario pese a estar más inmunizado. O sea, que en realidad no tiene sentido hablar de un pasaporte inmunitario sino de un certificado de vacunación.

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Hoy mismo, por otro lado, el Gobierno de Navarra ha publicado un informe en el que se publican los datos de eficacia de las vacunas en nuestra tierra. Los resultados, si bien avalan la eficacia de la vacunas, resultan no obstante un tanto desalentadores.

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Para empezar, la vacuna de Pfizer sólo demuestra una eficacia del 70% en el primer mes para evitar infecciones, lejos del 94% que se anunciaba en su día, bien es cierto que la eficacia sigue siendo bastante alta para evitar defunciones e ingresos hospitalarios. Por otro lado, esa eficacia disminuye a un 63% a los tres meses de la pauta completa y sigue bajando después, aunque ya no se aportan más datos. En cuanto a la vacuna de Janssen la eficacia cae del 52% al 28%. Para empeorar la situación, en la población mayor de 60 años la efectividad baja del 52% al 17% con Janssen, del 70% al 50% con Pfizer, del 83% al 68% con Moderna y del 54% al 44% con AstraZeneca. Obviamente todo esto explica que se vayan promoviendo las sucesivas dosis de refuerzo o que, pese a los altos niveles de vacunación, sigamos teniendo nuevas oleadas de contagios.

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Los datos anteriores invitarían a la creación de un pasaporte de vacunación por puntos, que se fueran perdiendo a lo largo del trimestre. Un pasaporte que además tendría que dar distinto número de puntos según la eficacia de cada vacuna. Ya puestos pongámonos todos una estrella en la solapa, aunque seamos segregados con estrellas de colores distintos.

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Por lo demás, los datos muestran también de manera incontrovertible que a partir de los 50 años casi el 100% de la población está vacunada. De hecho, el 91% de la población mayor de 12 años está vacunada. O sea, que el pasaporte inmunitario en realidad sólo tiene sentido para menores de 12 años, porque los porcentajes de no vacunados en el resto de la población son totalmente residuales. No va a aumentar la inmunidad de rebaño porque el porcentaje de vacunados mayores de 40 años pase del 96% al 97%. No tiene sentido culpar de todos los contagios al pequeñísimo porcentaje de no vacunados. Con un porcentaje tan pequeño de no vacunados entre los adultos, después de exterminar en cámaras de gas a todos los no vacunados, los niveles de contagios serían prácticamente los mismos. Lo que nos lleva al dato magro de esta ecuación que son los menores de 12 años.

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Con más del 90% de la población mayor de 12 años vacunada, porcentaje que además va subiendo según la edad y por tanto el riesgo, el certificado de vacunación que el 95% de la gente va a tener no sirve para nada en términos sanitarios sino para amargar la existencia a los no vacunados, a los que algunos medios como Cuatro ya hablan directamente de agredirlos. Esto se dice además en el mismo programa del mismo personaje que en la primera ola proponía normalizar el COVID y abrazar a los contagiados para no estigmatizarlos. De eso pasamos a que haya que agredir a los no vacunados.

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Volviendo a la vacunación de los menores de 12 años, que es la única clave posible para subir ya significativamente el porcentaje de vacunados, lo cierto es que no va a haber muchos menores de 12 años que dejen de disfrutar del ocio nocturno por no tener pasaporte COVID, pero es que además los niños no sólo son el grupo de población menos afectado por el COVID, sino también el menos contagioso. Los niños enferman mucho menos y contagian mucho menos que los adultos. Cuando comienza una ola de contagios, empieza por los grupos de más edad de forma que los niños no son los que contagian, sino los contagiados. La pregunta por tanto es si es mejor ser un niño no vacunado que un cincuentón o un septuagenario vacunado con su pasaporte. O si contagia más un adulto vacunado que un niño no vacunado.

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Un gobierno que obligue a todo el mundo a vacunarse como mínimo debería contraer algún tipo de compromiso con los obligados. Algo así como que el gobierno se comprometiera a acabar con la pandemia si se vacunaba el 95% de la población, por lo que si con el 95% de la población obligada a vacunarse siguiera habiendo oleadas de COVID el gobierno convocaría elecciones, cesaría en los cargos e ingresaría en prisión. ¿O en el fondo no se creen que nada iba a cambiar demasiado dejando libre a la gente de vacunarse o no? ¿Alguien cree que vacunando obligatoriamente a los niños y subiendo a costa de ellos al 95% ese 91% actual de vacunados se va a marcar ya alguna diferencia sanitaria en la situación?

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Comentarios (1)
  1. Marta says:

    Artículo razonable y mesurado. Ahora toca desviar la atención con ese ridículo 8% de NO vacunados. El 91 % lo está y ahora la culpa la tiene ese 8 % .. ridículo. DESVIAR LA ATENCIÓN . Nos prometió el doctor S la inmunidad con el. 70%. os acordáis? faltan solo 30 días para la inmiunidad .. faltan 15 días… luego silencio porque vieron que era un pufo. luego dijeron que el 80% ¿y ahora que?

    Bien puntuado. ¿Te gusta? Thumb up 4 Thumb down 0

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