Southpark es VOX

Southpark fue una serie surgida a finales de los 90 cuya finalidad, decían algunos, era ofender lo más posible a todo el mundo posible. Lo cierto es que aquella serie bajo ningún concepto hubiera podido etiquetarse como de inspiración cristiana, conservadora o derechista, bien es cierto que una serie en la que se parodiaran también posturas de la izquierda ahora sólo podría ser calificada de derechista, en el hipotético caso de que en la actualidad pudiera existir una serie de televisión derechista. De cualquier modo nadie tradicionalista, conservador o de derechas hubiera podido ver esa serie sin sentirse en algún momento ofendido, ridiculizado o incómodo.

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El punto respecto a esta serie es que en este momento directamente sería impensable. No se tolerarían las parodias que contenía. Había mucha más libertad en los 90 que ahora. Puede que no para criticar a la Iglesia o a los republicanos, pero sí para añadir cualquier contenido que desafíe los estrechos e innegociables márgenes del actual discurso políticamente correcto.

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Desde este punto de vista, en el presente resulta esclarecedor recuperar algunos de aquellos capítulos. En la España actual los guionistas de esta serie tendrían encima a la Fiscalía y al Ministerio de Igualdad, exigiendo la retirada de la serie por contenidos que considerarían transfobos, homófobos, xenófobos, machistas y reincidentes en toda clase de discursos de odio.

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Es más, el tipo de parodias que se pueden encontrar ahora en Southpark sería asimilado al discurso de VOX. No por nada, ya que casi todas las cosas que se pueden encontrar en Soutpark no tienen nada que ver con VOX o son hasta lo opuesto, sino porque actualmente sólo VOX mantiene un discurso contra el de la ideología de género como el que repasando la hemeroteca se puede encontrar en Southpark. La cosa llega a tal punto que para desprogramar a un escolar sometido a SKOLAE casi se le podría recomendar que se viera Southpark, siendo Southpark lo más bestia e irreverente que en el siglo XX se podía visionar por televisión. No es que Southpark, que desde luego nunca fue una serie para niños, retrospectivamente fuera maravilloso, pero es oro líquido comparado con lo actual.

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¿Durará mucho este vídeo en Youtube?

Todo lo anterior puede resultar un tanto abstruso e incomprensible, no digamos para personas que nunca vieron Southpark, pero si visualizan este pequeño fragmento de dos minutos comprenderán de golpe todo el grado de libertad que se ha perdido en estos 20 años, o cómo reírse de ciertos postulados no era de derecha o izquierda o de creyentes o ateos sino una cuestión de sentido común. También se comprueba que la dictadura discursiva actual no es un fenómeno que ha aparecido de repente, ni que seguramente se pueda desarticular de repente, sino que es un proceso que lleva gestándose hace más de 20 años. Si en Southpark se burlaban de las ideas que ahora son ley indiscutible era porque ya entonces estaban empezando a propagarse por todo el mundo occidental. Entonces, eso sí, podían ser objeto de burla, ahora ya no. O a ver dónde podrían encontrarse estos contenidos en cualquier programa de televisión actual.

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