La demanda de euskera no tiene ninguna importancia

El alcalde de Pamplona, Enrique Maya, El alcalde de Pamplona, Enrique Maya, declaraba ayer con ocasión del comienzo de curso de las escuelas infantiles que la demanda de euskera en la prematrícula demostraba que la oferta en euskera es suficiente, puesto que de los 600 niños que han quedado en lista de espera el 90% ha sido en las opciones de castellano y castellano con inglés: “Pone de manifiesto que la oferta educativa se ajusta a la demanda. Esas críticas, es cierto que muy localizadas, de que faltaba oferta en euskera, no eran ciertas. De hecho, en la escuela que ahora nos encontramos, en Mendillorri, en castellano, acumula la mayor lista de espera, ya que solo hemos podido atender 63 de las 220 nuevas solicitudes”.

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Casi seguro que el alcalde de Pamplona tiene razón, a fin de cuentas tras más de 5 años con el nacionalismo en el gobierno las cifras del euskera en el sistema educativo vienen a ser las mismas que con UPN en el poder. La demanda insatisfecha era un mito. Una excusa inventada para adoptar una postura permanente de victimismo y para acusar de enemigos del euskera a todos aquellos que rechazan su imposición. Ahora bien, ¿y qué si la demanda de euskera fuera mucho más alta? ¿Importa un pimiento la gente que demande educación en euskera?

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La pregunta resulta pertinente porque los dos gobiernos del cambio demuestran con sus actos todos los días que para ellos la demanda social es totalmente irrelevante, en lo que se refiere a la educación. A los partidos en el poder no les importa en absoluto que haya demanda de plazas concertadas en los Jesuitas de Tudela, o en la educación concertada en general en toda Navarra. Tampoco les importan las familias que para sus hijos quieran educación diferenciada. O clase de religión. Para la izquierda y el nacionalismo la demanda educativa y lo que quieren las familias es totalmente intrascendente. Son ellos y no la demanda social quienes deciden lo que se estudia y lo que no, dónde se estudia y dónde no. Entonces, ¿por qué nos tendría que preocupar a los demás la demanda de educación en euskera incluso en el supuesto de que existiera una demanda insatisfecha? ¿Por qué no les íbamos a imponer a ellos la educación igual que ellos nos la están imponiendo a nosotros? No sólo para revertir sus imposiciones, sino para llevar la batalla tan lejos como ellos la están queriendo llevar.

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Desde luego el modelo educativo deseable es el de la libertad. Pero un modelo educativo basado en la libertad tiene que ser permanente. No puede haber libertad educativa cuando gobierna la derecha e imposición educativa cuando gobiernan el nacionalismo y la izquierda. A lo mejor eso no es defender la libertad sino ser unos pringados. ¿Van a tener ellos libertad educativa siempre y nosotros sólo cuando no gobiernen ellos? ¿Cómo se van a sentir incómodos ellos con ese modelo? Como poco están poniendo a prueba la futura coherencia de todos aquellos que aman la libertad. O tenemos libertad educativa siempre o tenemos imposición por turnos. Es evidente que a la izquierda y al nacionalismo que nos gobiernan lo que les gusta es la imposición. Que no nos aburran entonces con el futuro de la pública o con el euskera y su demanda social, cuando ellos están pisoteando todos los días la libertad y la demanda social.

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