Sobre el chico homosexual asesinado en La Coruña

Este fin de semana ha muerto un joven en La Coruña tras recibir una paliza. Puesto que el asesinado era gay, el suceso quedó inmediatamente politizado y las cuentas de Twitter de muchos simpatizantes de la izquierda comenzaron a echar humo, por supuesto las de sus líderes, que inmediatamente lo calificaron como un crimen de odio y no dudaron en señalar como culpables no a los autores materiales, sino a la derecha y hasta a la Iglesia.

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En realidad a la hora de redactarse este escrito no se sabe demasiado sobre los autores del crimen y sus motivos, aunque parece que sus detenciones son inminentes no se puede aún ni afirmar ni negar el móvil homófobo. Sí están claras en cambio algunas cosas. A ningún líder de VOX o del PP le parece bien este crimen, por ejemplo. Como no puede ser de otro modo nadie ha salido en defensa de los autores del crimen, sea cual sea su motivación, ni ha dejado de condenarlo. Se puede discutir sobre la homosexualidad, la heterosexualidad, la pareja, la familia, la maternidad, la ideología de género… pero a nadie de VOX, del PP o de la Iglesia le parece bien el asesinato de un gay. Lo que no resulta aceptable es utilizar el cruel e intolerable asesinato de un gay para imponer el pensamiento izquierdista obligatorio.

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Entre todo el aluvión de sandeces publicadas en las redes sociales en un día como ayer, sin que las multinacionales de la comunicación pusieran freno alguno, tiene cierto mérito escribir la más disparatada, mérito que probablemente recayó sin embargo en Juan Carlos Monedero con notable merecimiento. Monedero vino a decir que la culpa del asesinato en la Coruña era de Almeida (satanizar a VOX es preciso, pero sin dejarse al PP porque todo el que no sea de izquierdas debe ser considerado un criminal), por no haber colgado una bandera arcoríris de la fachada del Ayuntamiento de Madrid. O sea, que el asesinato fue una represalia de los asesinos por no haber colgado la bandera. Paradójicamente el asesinato se ha producido justo tras celebrarse el orgullo gay y llenarse todas las calles, anuncios y redes de banderas gays.

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Decimos que al momento de escribir estas líneas no se conoce la identidad de los asesinos pero, ¿qué pasaría si fueran inmigrantes? ¿La culpa entonces sería de los partidos de izquierda? ¿Qué hacemos si los asesinos son unos menas, miembros de una banda latina o pertenecen a tal o cual etnia? ¿Decir que lo ha matado el discurso interculturalista? Si son de VOX nadie va a salir en su defensa, por supuesto tampoco VOX, ¿pero y si no son de VOX?

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En un día cómo ayer era difícil ver mensajes hablando contra el discurso del odio más cargados de odio. Cuando mata un musulmán, no hay que estigmatizar a los musulmanes. Cuando mata un nacionalista, no hay que estigmatizar a los nacionalistas. Cuando violan, matan o agreden unos inmigrantes, no hay que estigmatizar a los inmigrantes. ¿Qué partidos tienen la culpa de que insulten y amenacen en un partido de fútbol al hijo de Iturgáiz? Pero a quienes no son de izquierdas sí que hay que estigmatizarlos como a un colectivo malvado y por tanto pre-exterminable. ¿Y si los asesinos son un grupo de brasileños como también se ha rumoreado? La culpa es de VOX, de Ayuso y de Franco por este orden. Culpar a la derecha por el crimen, por otro lado, es desculpabilizar a los auténticos culpables y trasladar fuera de ellos su responsabilidad. La Justicia debe ser implacable con los asesinos de este chico.

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Inevitablemente se hace imposible no concluir esta reflexión con una mención al caso de Alsasua. Lo de Alsasua era una trifulca tabernaria y punto. Lo de La Coruña, incluso sin conocer aún los detalles, es terrorismo homófobo y delito de odio. Y efectivamente, si los autores celebraran el día del pueblo sin gays, quemaran muñecos de gays, e hicieran videoguías mostrando como hay que agredir a los gays, tendrían razón.

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