¿Por qué el comunismo, pese a sus fracasos, vuelve una y otra vez a Hispanoamérica?

Aunque al momento de escribir este texto los resultados de las elecciones en Perú todavía no son definitivos, el candidato de la extrema izquierda, Pedro Castillo, lleva con el recuento casi terminado una ligera delantera, aunque tan estrecha que parece que puede quedar a expensas de lo que suceda con el voto por correo. De todos modos no se trata con este artículo de intentar adelantarse al futuro sino por el contrario de detenerse un momento sobre la figura del candidato. Un vídeo que se ha hecho viral en las últimas horas muestra el absoluto naufragio de Castillo intentado explicar en una entrevista lo que es un simple monopolio. No es que no se explique correctamente, que tampoco, sino que básicamente no tiene ni idea de lo que es un monopolio. Castillo es un profesor rural peruano, pero uno de los que por lo visto no sabe lo que es un monopolio. De todos modos hay un salto abismal entre ser profesor en una escuela rural en Perú y llegar a la presidencia del gobierno. Ni siquiera da la impresión de que Castillo sea un cerebro privilegiado totalmente ignorante de un concepto económico básico, simplemente parece un mediocre con escasísima formación y si no vean el vídeo y juzguen ustedes mismos al que podría convertirse en las próximas horas en el nuevo presidente del Perú.

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Lamentablemente el caso de Castillo no resulta excepcional. Nicolás Maduro es la respuesta a qué puede pasar en un país si pones en la presidencia a un conductor de autobús. Irónicamente a nadie se le escapa que para conducir un autobús hace falta una cierta formación, pero por lo visto para presidir un país no tenemos tan clara la importancia de la inteligencia y la educación.

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En realidad contrasta llamativamente lo contradictorio del discurso de la izquierda sobre la educación. Por un lado la izquierda nos repite constantemente lo necesaria que es la educación y lo que hay que invertir en educación, pero por otro lado presenta de forma recurrente a ocupar cargos de gran responsabilidad a personas con nula experiencia de gestión y escasísima formación. Los argumentos a favor de estos personajes son del tipo no sabe nada pero viene de abajo, o es de los nuestros, o hay que confiar en él porque podría ser cualquiera de nosotros. Pero entonces, ¿es importante la educación o no?

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Para compensar su carencia de conocimientos, este tipo de líderes suelen rellenar el hueco que correspondería al saber con la demagogia y el populismo. Seguramente, por otro lado, alguien que sepa lo que es un monopolio tendría muchas reservas para votar como presidente a un candidato que no lo sabe. A nadie se le ocurriría dejarse operar por un cirujano que no supiera lo que es una arteria pero que viniera de abajo, fuera de los nuestros o pudiera ser uno más de nuestra pandilla. No hay lógica ninguna en que tengamos otro criterio respecto a un presidente de gobierno que respecto a un cirujano. Irónicamente esta exigencia debería ser mayor si cabe en la izquierda. Por una parte por la mencionada importancia que supuestamente le da a la educación, y por otro lado porque la izquierda es partidaria de dar a los gobiernos unos poderes casi absolutos, como para encima poner en los gobiernos a gente sin experiencia y sin formación, pero muy comprometida y radical, muy probablemente lo uno por lo otro. Desgraciadamente Hispanoamérica se encuentra atrapada en un círculo vicioso: los pobres tienden a ver al comunismo como una vía de salvación de la pobreza y al mismo tiempo el comunismo impide que en algún momento dejen de ser pobres.

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Aunque esto suceda en Perú, no sólo sucede en Perú. ¿Sabría explicar la Curva de Laffer o lo que es un monopolio Adriana Lastra? ¿Cuántas personas incluso en el Gobierno de España sabrían hacerlo? ¿Cuántas personas en el Gobierno de España no han empezado a triunfar y a ver multiplicarse sus declaraciones de renta e ingresos hasta que se han dedicado a la política? Solemos negar que la clase política sea un reflejo de la sociedad, pero en una sociedad en la que se sepa que lo público no es gratis, o que las cosas no se pueden pagar imprimiendo billetes, resulta más difícil que proliferen los candidatos ignorantes y populistas. ¿Por qué Hispanoamérica parece empeñarse en seguir votando a los partidos que la mantienen en la pobreza? En gran medida porque los votantes no entienden por qué fallan las políticas de los partidos comunistas, por eso es tan importante explicar eso no sólo en Hispanoamérica sino en España y en todo el mundo. Aunque cayó el Muro de Berlín una parte importante de la sociedad no entendió ni cómo ni porqué sucedió tal cosa, por eso está volviendo el comunismo. Allá donde no se sepa por qué fracasó el comunismo puede volver el comunismo. Para que el comunismo caiga no hace falta entenderlo, pero hace falta entenderlo para que no vuelva. También hace falta entender por qué no funciona el comunismo para poder articular una alternativa al comunismo, para no tener que ver que quienes se oponen al chavismo, por ejemplo, siguen pensando muchas veces bajo parámetros comunistas. Desarticular el comunismo es una de las mayores y más importantes labores en el mundo ahora mismo. Ahí está la Agenda 2030 como prueba, por ejemplo.

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