El homenaje al primer asesino y primer mártir fake de la ETA

El próximo 4 de junio está previsto en Bilbao un acto de homenaje, recuerdo, reconocimiento y cariño al etarra Francisco Javier Etxebarrieta. No es un homenaje cualquiera, se trata del autor del primer asesinato de ETA militar, también del primer etarra abatido por la policía. Es pues el primer asesino y el primer protomartir etarra. Todo un icono para la izquierda abertzale. El doble homenaje a este siniestro personaje tendrá lugar por un lado en un local titularidad del ayuntamiento de Bilbao, el edificio de la Bolsa de Bilbao, y por otro en el cementerio de Derio.

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Para la Fundación Villacisneros “Tanto el local de la Bolsa como el cementerio de Derio son instalaciones de titularidad municipal y por lo tanto no pueden desarrollarse en su interior actos como los convocados por la Fundación “Egiari zor” o la asociación “Etxebarrieta memoria elkartea”. El alcalde Bilbao tiene a juicio de la fundación la obligación de demostrar su solidaridad con las víctimas de ETA y su respeto a la ley anulando la cesión de estas instalaciones e impidiendo su celebración. En caso de no hacerlo, advierte asimismo la fundación, “presentaremos denuncia ante el Juzgado competente para depurar las responsabilidades penales que, en nuestra opinión, se derivarían de su conducta omisiva si no atiende a nuestra petición”.

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Merece la pena recordar cómo mató y cómo murió el etarra al que no sólo se va a homenajear en Bilbao, sino que además se va a hacer con recursos públicos. Etxebarrieta circulaba en un coche en las proximidades de Villabona (Guipúzcoa) cuando un guardia civil detuvo el vehículo y pidió la documentación a sus ocupantes, Etxebarrieta e Iñaki Sarasqueta. Cuando el guardia civil se agachó a comprobar la matrícula, Etxebarrieta salió del coche con su pistola en la mano y le realizó un disparo. El guardia civil recibió el impacto y quedó tendido boca arriba en la carretera, Etxebarrieta lo remató de otros tres disparos y los etarras se dieron a la fuga. Esto sucedía el 7 junio de 1968.

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Ese mismo día, durante su fuga, los dos etarras se encontraban en la calle con otros dos guardias civiles que les dieron el alto y comenzaron a cachearlos. Al detectársele la pistola que llevaba a Etxebarrieta se entabló un tiroteo en el que resultó muerto el etarra. Para la izquierda abertzale fue una ejecución de la Guardia Civil y Extebarrieta un héroe y un protomártir, una “víctima de la violencia policial”.

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El otro etarra, Iñaki Sarasqueta, sin embargo, al cabo del tiempo renegó de ETA y relató en una entrevista cómo se produjo el tiroteo: “Salimos de la casa y nos detuvo una pareja de la guardia civil. Los dos llevábamos una pistola en la cintura. Primero me cachearon a mí y no la notaron. Recuerdo que el guardia civil que registraba a Txabi lanzó un rugido. Y después, una escena típica del oeste, de las de a ver quién tira primero… El guardia civil disparó antes que yo y salí corriendo… No supe en ese momento que Txabi había muerto…”.

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Un homenaje como este nunca tendría lugar si el homenajeado fuera Franco, Mola, o Sanjurjo, o un maltratador. Ni habría político que lo propusiera, ni gobierno que lo admitiera, ni juez o magistrado que lo amparara. A la vista de los ongi etorris u otros casos similares, sin embargo, cabe sospechar que tratándose de un etarra el tratamiento sea distinto. Por lo visto ETA lleva demasiado tiempo sin matar como para olvidar a las víctimas, pero no como para dejar de homenajear impunemente a los asesinos. Bien está sin embargo que aún quede quien lo denuncie ante la justicia, para que actúe o para que también los jueces y magistrados se retraten frente a la historia. O frente a la memoria, que dicen ahora. Una memoria en la que nunca olvidaremos a las víctimas. Ni por consiguiente a sus asesinos.

 

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https://www.elmundo.es/larevista/num138/textos/eta1.html

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