La España de la concordia: intento de agresión a un diputado de VOX el viernes en Alicante, y agresión a un exconcejal del PP el sábado en Vitoria

La violencia política crece en la misma medida en que la extrema izquierda no es que campe por sus respetos, sino que forma parte de la coalición de gobierno. Este fin de semana, sin ir más lejos, han sufrido la intolerancia de la extrema izquierda y el separatismo un diputado de VOX y un exconcejal del PP. El primero, David García, fue increpado e insultado al salir de un acto en la Universidad de Alicante al que había asistido Macarena Olona. A una conferencia se puede ir o no ir, pero no es normal ir a reventarla, ni tener que acudir bajo protección policial. En este país se han normalizado los boicots y ahora se normalizan las agresiones. No es raro sin embargo que las segundas sigan a los primeros. De hecho es lo más lógico.

El segundo hecho, más grave aún, tuvo lugar en Vitoria, cuando un exconcejal del PP fue reconocido en una terraza por un grupo de ultras que le agredieron.

A nadie se le puede escapar que en España existe un grave problema con la violencia de extrema izquierda. De algún modo ya habíamos normalizado que en la CAV, algunos lugares de Navarra o Cataluña ya sólo pueden dar tranquilamente un mitin, pronunciar una conferencia o realizar un acto político del tipo que sea, los partidos nacionalistas y de la izquierda. Durante la campaña electoral madrileña la violencia también hizo su aparición en la capital. Ahora en un mismo fin de semana lo mismo brota la violencia política de la izquierda en Vitoria que en Alicante. Como decíamos al principio esto no es casual. Cuando a todo el que no piensa como la izquierda se le llama fascista, y todos los partidos a la derecha del PSOE han sido calificados de fascistas en los últimos años, es cuestión de tiempo que a esa calificación les sigan las piedras. Sobre si el apedreado es un fascista pordemos discutir, pero que el apedreador sí que es un fascista no ofrece ninguna duda. La derecha en España ha llevado a cabo una gran evolución desde 1936, pero la izquierda no. Y lo que es peor, la izquierda del año 2021 es más radical que la del año 2000 cuando aparece Zapatero.

 

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