Javier Garisoain, la homosexualidad, Twitter y el odio a la libertad

La pregunta hoy una vez más es, ¿por qué Twitter es una red social tan amable? ¿Por qué todo el mundo al mencionarse Twitter inmediatamente piensa en el respeto, la armonía y la buena educación? Pues porque Twitter censura los mensajes de odio. Un paraíso como Twitter no podría existir sin una implacable represión. Mucho ha tardado por tanto Twitter en censurarle la cuenta a Javier Garisoain: carlista, escritor, librero, político no profesional y veterano conspirador, entre otros maleantes de diverso pelaje, de Navarra Confidencial.

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Twitter le cerró durante unas horas la cuenta a Garisoain bajo la acusación de desafecto al sistema. Bueno, a decir verdad la justificación literal fue la deincumplir las reglas que prohíben los comportamientos de incitación al odio, pero es que “disentir del pensamiento único obligatorio” queda menos estético. ¿Y qué es lo que había dicho Garisoain? Pues por lo visto y en esencia replicar lo que dice el punto 2357 del Catecismo de la Iglesia Católica, a saber: “La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso”.

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Alguien fuera de Twitter, sin embargo, podría preguntarse qué de todo lo anterior constituye una incitación al odio. Es decir, lo que el Catecismo de la Iglesia Católica dice no es que los homosexuales sean seres abyectos a los que hay que odiar o lapidar, sino que las relaciones sexuales homosexuales son inadecuadas y desordenadas a criterio de la Iglesia Católica. Usted puede no ser católico, pero si es católico está es la manera en que piensa la Iglesia Católica. Por otro lado la Iglesia Católica piensa eso igual que piensa que un hombre heterosexual soltero no debe mantener relaciones sexuales informales con mujeres usando un preservativo, exactamente por las mismas razones. O sea, hay que reconocerle a la Iglesia Católica que no predica una moral distinta para los homosexuales que para el resto, simplemente enmarca y enfoca las relaciones sexuales hacia la pareja, la fidelidad, el compromiso, la reproducción y la familia. Por eso un católico no puede ir de putas, tener relaciones prematrimoniales o masturbarse. Estaría bueno que en cambio pudiera tener sexo con un novio.

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¿Odia la Iglesia Católica a todos los católicos que pecan contra sus normas o a todas las personas que están fuera de la Iglesia? Evidentemente no. Por el contrario la Iglesia Católica, siguiendo el ejemplo de Jesús, está más bien por el amor universal incluyendo al pecador. Otra cosa es que no diga que tal cosa le parece pecado y que el pecado le parece mal. A diferencia de Twitter, la Iglesia contempla la posibilidad de no odiar al que piensa diferente. Twitter puede pensar diferente de Javier Garisoain, pero Javier Garisoain no puede pensar diferente de Twitter. El respeto a juicio de Twitter, al parecer, se asienta sobre la base de tener que pensar todos igual, situación en la que por otro lado sería innecesario el respeto. Pienso lo mismo que tú, pero te respeto. Soy tan estupendo que no te odio por pensar lo mismo que yo. ¿O era yo el que pensaba lo mismo que tú? ¿Quién empezó a pensar lo que ahora pensamos todos? ¿Realmente estamos pensando si decimos todos lo mismo? Deje de hacerse preguntas tan largas y siga usted tuiteando.

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Al cabo de unas horas Javier Garisoain pudo recuperar su cuenta, al precio de la eliminación de varios tuits y del conocimiento de otra nueva cosa que no se puede decir en Twitter. Paradójicamente, tanta censura sobre supuestos mensajes de odio y Twitter es la red de los iracundos por antonomasia, no hay quien lo entienda. Debe ser que Twitter lo está haciendo muy mal o que cultiva el odio selectivo. Lo cierto es que la lista de cosas que no se pueden decir en Twitter o en otras redes sociales cada día es más larga. Cuanto más larga es la lista, más gente debe haber que quiere conocer o compartir opiniones que no pueden estar en Twitter. Por consiguiente cabe pensar que cada vez existe una mayor demanda de una red social en la que se puedan decir las cosas que no se pueden decir en Twitter. Si hubiera libertad podríamos concluir que es cuestión de tiempo que aparezca una red social que responda a esa demanda. Entretanto, como los supuestos mensajes de odio se censuran, habrá que conformarse con leer en Twitter sólo los innumerables mensajes de respeto y concordia que caracterizan el pensamiento único del ecosistema del pajarito amoroso.

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