No será PODEMOS lo que no le aguante a Yolanda Díaz

Quien no solo dijese en tertulias y entrevistas que fuese comunista, sino que se manifestase orgulloso de la historia del Partido Comunista de España (responsable de la masacre de Paracuellos), entre otras cosas más familiares, ya no está (al menos, así lo manifestó, en lo aparente) en política activa.

Me refiero a Pablo Iglesias. Así lo anunció en la noche del pasado 4 de mayo, tras resultarle totalmente imposible ejercer de sumando para evitar un nuevo gobierno de Isabel Díaz Ayuso bajo el respaldo de VOX. Nada sorprendente, porque no parecía muy agradable para Iglesias pasar de una vicepresidencia, acariciando el CNI, a ser diputado autonómico raso en la oposición.

Así pues, empezó a discutirse sobre el tiempo de vida que le queda a la filial de los ayatolás iraníes y los narco-comunistas venezolanos en España, mientras que Iglesias ya pensaba en ejecutar la elevación de nivel de Yolanda Díaz, quien a juicio suyo ha sido la “mejor ministra de Trabajo” que se haya podido tener en España. Incluso acerca del 15-M divagan, escribiendo por todo ello este ensayo.

El 15-M fue un clamor colectivista con toques posmodernos

Que nadie se piense a estas alturas que las acampadas “perroflautísticas” eran meras formas alternativas de manifestar el hartazgo ante los problemas que causan las castas políticas por cuanto y en tanto que son componentes de esas esferas que definen el problemático poder político que detentan los actuales Estados, entes demoníacos.

Con violencia en algunas ocasiones y con una estética que estaba más cerca del desorden indecente posmoderno que de un mínimo respeto, ya fuera más casual o más de etiqueta, a la idea del pulchrum, no proponían nada que no hubiésemos visto antes. Ergo, de nada servía que se autoproclamasen como “indignados antisistema”.

Lo que, en general, a resumidas cuentas, reivindicaba el 15-M era “mucho, mucho y mucho más Estado” (menos libertad económica de la que ya existe, más adoctrinamiento, mayor endeudicidio, menor fomento de la iniciativa privada, mismas oportunidades para el clientelismo y la corrupción, prebendas, gastos políticos, …). Y este espíritu “impulsó” ese resultado del laboratorio de la Complutense llamado PODEMOS.

Si puede, será el mercado laboral lo que hunda la sucesora de Iglesias

Aunque en nuestra sociología haya aún bastante gente que no es consciente del peligro del socialismo y el comunismo, en cualquiera de sus modalidades, sí que es cierto que la figura de Pablo Iglesias ya no tiene el mismo “fuelle” que en 2014-15 (encima, hay quienes ven a Pedro Sánchez, otro izquierdista, muy cómodo con los “morados”, como el “caballo ganador” frente al PP+VOX).

Obviamente, quiero tener esperanza, pero eso no me priva de ser realista. De hecho, cabe recordar que la batalla política y cultural no es solo frente a partidos o personas concretas, sino contra ideologías y políticas que no solo son inmorales, sino que son un lastre económico y social absoluto, totalmente contrario a la dignidad humana.

Así pues, como es obvio, habremos de estar en alerta ante la posibilidad de que cierta gestión político-económica por medio del Estado español caiga en manos de una ministra abiertamente comunista, que no ha dudado en vanagloriarse de ello. En cualquier caso, prefiero hacer una paráfrasis interna, a modo de recordatorio, del Evangelio de Mateo…

Cada vez que esta señora ha abierto la boca, ha sido para poner a un empresario o trabajador al borde del infarto, y no necesariamente debido a la situación ocasionada en torno al “virus chino”. Sus ideas solo se han basado en propuestas de parálisis económica, trabas indirectas al teletrabajo, nuevas “partidas” de gasto y prohibición del despido a efectos prácticos.

El desempleo no deja de subir (lo hace en menor medida en aquellas regiones donde ha habido una libertad económica relativamente mayor), mientras que, en paro juvenil, estamos a la cabeza continente. De hecho, no olvidemos que antes de marzo de 2020 ya se divisaba una ralentización del mercado laboral en España (recordemos las ideas de subida descontrolada del SMI y la famosa “paguita”).

Con lo cual, no será PODEMOS lo que se hunda por culpa de esta señora. Lo que peligra es la economía, y esto no ha de verse de manera utilitaria. Más allá del quita y pon, es tarea de todos convencer a los que poseen la soberanía política de que el estrangulamiento progresivo de la economía y, en consecuencia, de la sociedad, ha de estar proscrito por inmoral, usurero, ruinoso y letal para todos.

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