Pedro Sánchez y el timo de la abuelita

En España ha ocurrido un tsunami económico del que el gobierno se ha cuidado muy mucho de que la población se enterara que estaba sucediendo. Igual que nos han ocultado las imágenes de los muertos, nos han ocultado los números rojos del gobierno. Por otro lado somos un país con escasa conciencia de la gravedad de los número rojos en las cuentas del estado. ¿Acaso alguna vez las cuentas del estado no son de color rojo? El caso es que, parafraseando a Ayn Rand, uno puede evitar mirar la realidad, incluso conduciendo, pero lo que no puede evitar son las consecuencias de no querer mirar la realidad. Todo esto viene a cuenta de la brutal y generalizada subida de impuestos que el gobierno de Pedro Sánchez está perpetrando.

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¿Por qué llega ahora esta subida de impuestos salvaje y PARA TODOS que incluye patrimonio, sucesiones, IRPF, IVA, combustible, matriculaciones, seguros, operaciones financieras o peajes en las carreteras? Porque después de la crisis sanitaria llega la quiebra económica del gobierno. El gobierno cerró 2020 con un déficit del sector público del 11% y para 2021, muy optimísticamente, prevé un déficit del 8,4%. Evidentemente se trata de magnitudes por completo insostenibles, por eso el gobierno prepara una batería de subidas de impuestos de proporciones aterradoras.

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Con toda probabilidad la UE le ha permitido al gobierno elegir uno de estos dos escenarios. O un escenario en el que los ajustes para equilibrar las cuentas públicas llegan por medio de la austeridad y los recortes, o un escenario en el que el equilibrio de las cuentas públicas llegue por medio de las subidas de impuestos. Como el déficit es salvaje, las subidas de impuestos para compensarlo tienen que ser asimismo salvajes. ¿Y por qué el Gobierno de España tiene que elegir uno de estos dos escenarios? Pues porque para gastar un 11% o un 8,4% que no tienes necesitas que te lo presten. Puesto que la UE lleva más de un año evitando la quiebra de España, deja al gobierno que elija un escenario para equilibrar las cuentas, pero no le permite mantener por más tiempo semejantes desequilibrios. Más que nada porque es la UE la que está pagando esos desequilibrios.

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Entre los dos escenarios posibles desde luego el gobierno de Pedro Sánchez a elegido el de subir los impuestos, en primer lugar porque es un gobierno socialista y es en lo que cree, en segundo porque si empieza a aplicar políticas de recortes y austeridad lo de Madrid podría ser poco respecto a lo que le puede caer en la siguiente cita electoral.

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Todo indica que la UE le ha permitido a Sánchez demorar este momento hasta que empezara a remitir la crisis sanitaria. O sea, al estado español no se le ha exigido cuadrar las cuentas mientras durara la pandemia, pero ahora se ha acabado el período de gracia. El problema es que cuando por un lado puede comenzar a llegar la recuperación, impulsada por el fin de las restricciones, por otro lado va a llegar un hachazo fiscal que puede ahogar esa recuperación. Si se ahoga la recuperación económica con un hachazo fiscal, las cuentas públicas seguirán sin cuadrar. En la medida en que se paralice la actividad económica, aunque hayan aumentado los impuestos, no habrá recuperación de la recaudación.

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Decíamos al principio que el gobierno recorta los sueldos para no recortar el gasto público. Es posible que la población española no lo perciba así, pero subir los impuestos es lo mismo que recortar los sueldos. Claro que el PSOE está aplicando en el fondo una política de recortes, una política de recortes de los sueldos. Prefiere recortar los sueldos a todo el mundo que tocar el gasto público.

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De cara a imponernos el hachazo fiscal, da la impresión de que el PSOE está dispuesto a tirar de toda su demagogia. Un ejemplo evidente es el de la pobre abuelita sin coche que tiene que pagar el dinero de las carreteras.

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Como le resulta evidente a cualquiera que lo medite un poco, el cuento de la abuelita es todo mentira. La abuela ya está pagando y va a seguir pagando impuestos para pagar las carreteras. El conductor también está ya pagando impuestos para pagar las carreteras. Además de los impuestos generales, los conductores ya están pagando también además toda una batería de impuestos como el IVA por la compra de los vehículos, el IVA y los impuestos de los combustibles, el impuesto de matriculación, el de circulación, los aparcamientos… el RACE ha estimado en 30.000 millones de euros anuales lo que los conductores YA ESTAN PAGANDO al estado en impuestos. Ahora simplemente los conductores van a tener que pagar una vez más a través de peajes. A la abuelita no le van a devolver nada. La abuelita no va a ver ni un euro más por poner peajes en las carreteras. Al contrario: como todo lo que llega por carretera se encarece, la abuela va a tener que pagar más dinero por todo. Por supuesto los peajes en las carreteras son un copago, o más bien un repago, aunque lo vayan a imponer los que aseguraban, por amigos del pueblo,  ser enemigos mortales de los copagos.

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También es mentira que los peajes vayan a servir para pagar las carreteras. ¿Para qué sirven entonces los impuestos que ya estamos pagando? Esto es una vez más como el timo de la cerveza. Imaginemos a alguien que tiene 50 euros y necesita 50 euros para medicinas, pero se gasta los 50 euros en cerveza. Si le damos 50 euros pero diciéndole que son para las medicinas, ¿le estamos pagando realmente las medicinas o las cervezas? Es como cuando Montoro decía que le daba a Cataluña dinero para Sanidad, pero no para las embajadas exteriores. El gobierno catalán en vez de dedicar dinero a la Sanidad lo usaba para pagar las embajadas. Montoro pensaba que estaba pagando la Sanidad, pero en realidad estaba pagando las embajadas. El gobierno catalán nunca tuvo que elegir entre Sanidad o embajadas.

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El drama de la crisis de 2008 es que la mayor parte de la población española la sufrió sin llegar a entender nunca sus mecanismos. Por eso mismo ahora tenemos un gobierno de ultraizquierda atado al discurso de que es intolerable recortar el gasto público. En consecuencia nos van a recortar salvajemente a todos los sueldos, o como quiera que llamemos a tener que pagar más impuestos por todo. Lógicamente con el mismo sueldo podremos comprar menos cosas que antes de las subidas de impuestos. ¿Servirá esta nueva crisis para que al menos la sociedad española comprenda el timo de la abuelita, el engaño de los discursos populistas y el fracaso de las políticas socialistas?

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