La trayectoria histórica de la derechización de Madrid

Analizar lo sucedido en las elecciones madrileñas atendiendo a los resultados inmediatos no deja de ser interesante, más aún cuando el resultado implica un tsunami político como el que ha producido. No obstante, el análisis resulta no menos interesante cuando abrimos el foco y lo observamos con una perspectiva histórica, para encontrar importantes tendencias de largo plazo actuando en el mapa político.

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Ivan Espinosa de los Monteros publicaba ayer un cuadro con los resultados de las elecciones autonómicas madrileñas desde 1983. Nos interesa particularmente la última columna en donde se refleja la suma de todos los partidos de la derecha o centro derecha para examinar su evolución. A fin de cuentas no nos interesa tanto la evolución de tal o cual sigla sino la de cierta manera de pensar.

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Como puede comprobarse, el histórico comienza en 1983 con un 37,4% de votos para las formaciones del centro-derecha. Llama la atención que se trata del porcentaje más bajo de la serie. Por el contrario, el 57,8% del centro-derecha en las elecciones del martes es el más elevado de la serie. Podríamos concluir que la evolución del voto de centro-derecha derecha en Madrid es la historia de una gran progresión.

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El segundo porcentaje de voto más alto conseguido por el centro-derecha se obtuvo en las autonómicas del año 2007, con un 54,2%. Es decir, los históricos resultados del martes se encuentran 3,6 puntos por arriba del mejor resultado anterior. Además los resultados de 2007 se obtuvieron con un 67,3% de participación frente al 76,2% actual, lo que impide el uso del argumento de que este buen resultado obedezca a una alta abstención.

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Podría añadirse al análisis el hecho de que el mejor resultado anterior, el citado de 2007, lo obtuvo Esperanza Aguirre, y que el actual lo ha obtenido Isabel Ayuso. Es decir, los mejores resultados de la derecha se han obtenido con candidatos, en este caso candidatas, que no han temido confrontar con la izquierda ni enfrentarse a todo el poder mediático que intentaba caricaturizarlas. El centro-derecha ha obtenido buenos resultados con candidatas aguerridas y no con líderes apaciguadores a los que la izquierda les concediera el permiso para seguir existiendo.

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El resultado de Ayuso con el PP (45%) no es sin embargo el mejor resultado del PP en Madrid, que es el del mencionado de 2007 obtenido por Esperanza Aguirre (54,2%). Eso sí, Aguirre concurría monopolizando el espacio del centro-derecha mientras que Ayuso se lo ha tenido que disputar a Ciudadanos y VOX.

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Comparando los resultados con los de 2019, observamos que no asistimos a una mera redistribución de los votos dentro de los bloques izquierda-derecha. En 2019 ya concurría VOX y los bloques se repartieron los votos al 50%. En 2021 el voto del centro-derecha se catapulta hasta casi el 58% lo que indica que se ha sumado voto abstencionista en mayor medida que la izquierda o que directamente ha habido un movimiento apreciable de votantes moderados de la izquierda hacia la derecha. Esto podría obedecer al radicalismo del gobierno de Pedro Sánchez y sus socios. Se han escorado tanto hacia la extrema izquierda que no sólo no han podido captar ni un voto de una formación en proceso de desintegración como Ciudadanos, sino que han perdido voto socialista hacia la derecha.

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El diario ABC publicaba ayer un análisis estimando el efecto que hubiera tenido una candidatura unitaria de la derecha en Madrid. Exactamente se hubieran conseguido 2 diputados más, pero podría pensarse que se trata de un escenario de política ficción.

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En primer lugar, Madrid es una comunidad de circunscripción única, con un límite de acceso del 5% y con 137 diputados a repartir. Es decir, una vez superada la barrera de entrada del 5% la representación de las fuerzas resulta casi totalmente proporcional. Precisamente en Madrid y salvo para ese 5% no aporta nada la unión o la división. De todas las comunidades en las que podría estudiarse una candidatura común precisamente en la que tendría menos sentido sería Madrid. Por otro lado, está la cuestión de si 2 más 2 siempre son cuatro o si una oferta diversificada abarca más espacio electoral. Es probable que haya un numero apreciable de votantes de VOX que no votarían al PP y viceversa. Juntar ambas candidaturas podría significar la perdida de ese perfil de votantes. No olvidemos que la unidad de la derecha no es un deseo inalcanzado sino, por el contrario, el punto del que venimos, el cual se rompió cuando para muchas personas el PP dejó de representar la defensa de ciertos valores o quedó estigmatizado por la corrupción. La pregunta de si la derecha suma más junta o separada a lo mejor no se puede responder simplemente con un sí o con un no, o con un siempre o un nunca, o con un en todas partes o en ninguna. Como decíamos antes en Madrid se reparten 37 diputados en unas elecciones generales frente a los 4 que se disputan en La Rioja. Consiguientemente no es lo mismo presentarse con 3 siglas en Madrid que en La Rioja. Y desde luego tampoco es lo mismo presentarse con 2 siglas distintas que con 3. En este sentido la desaparición de Ciudadanos resulta un elemento a futuro fundamental.

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Aunque sólo sea para citarlo, lo cierto es que el progresivo auge de la derecha en Madrid sin duda se explica desde varios ángulos complementarios, pero uno de ellos es que Madrid va bien. Si Madrid, que lleva desde 1995 gobernada por la derecha, va mal, ¿cómo irán los demás? ¿Qué políticas debería imitar Madrid? ¿Por quién se cambiaría Madrid?

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Finalmente, interesa detenerse un momento en el resultado de VOX. La presencia de VOX resulta trascendental para una parte importante del voto de centro-derecha porque se trata de un partido ancla para el PP. Frente a lo que sucedía en otros momentos de monopolio del PP, esta formación ya no puede escorarse indefinidamente hacia la izquierda sin perder diputados por la derecha, diputados de los que después no puede prescindir para gobernar, los cuales por tanto le van a condicionar, a sujetar como un ancla o como lo queramos llamar. La aparición de VOX significa que, para muchos votantes no basta con responder a la pregunta de cómo ganar sino también a la de para qué quieres ganar. Por otro lado, nadie discute que Ayuso, de hecho lo admite la propia Ayuso, ha recibido una apreciable cantidad de voto prestado. También de VOX, por supuesto. No obstante, VOX no ha decrecido sino que ha aumentado algo en porcentaje de voto y escaños. El voto prestado al PP es en realidad y en gran medida un voto prestado a Ayuso, no al PP. Si VOX ha sido capaz de prestar voto al PP y además crecer no se puede despreciar el resultado de VOX. Por no mencionar el hecho de que VOX probablemente ha pescado votos en caladeros en los que el PP no podría entrar. O en los que al intentar sumar por un lado se provocaría una fuga de votos por otro. Lo fundamental en cualquier caso para poder obtener una mayoría electoral es tener antes una mayoría social. Y para tener una mayoría social hace falta tener, y no es poco aunque lo pueda parecer, un discurso, una bandera y algún altavoz.

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Comentarios (1)
  1. Javier31 says:

    Excelente artículo, da en la diana.

    Bien puntuado. ¿Te gusta? Thumb up 4 Thumb down 0

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