Ayuso empata la partida de las cartas con balas

Fin de la partida. Ayuso ya ha recibido su propia carta amenazante con dos balas dentro. Bueno, en realidad no porque Correos  ha interceptado la carta que venía de Cataluña antes de que le llegara a Ayuso. En cualquier caso las candidaturas ya no pueden dividirse entre las que reciben sobres con balas y las que no. Ya todo el mundo recibe balas. Armonización balística. Socialismo. Igualdad.

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“El Gobierno condena con rotundidad estos hechos y traslada su solidaridad tanto a la presidenta de Madrid como a la directora general de la Guardia Civil”, porque efectivamente, otra carta más iba dirigida a la directora de la Guardia Civil. La cantidad de balas que debe tener la gente guardadas en los cajones por si un día le da por escribir.

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Pero no, nada de que el gobierno condena con rotundidad los hechos y ya está. Si hasta ayer la carta a Iglesias era una responsabilidad y una culpabilidad colectiva de todo el centro derecha, la carta a Ayuso debe significar por la misma regla de tres una responsabilidad y una culpabilidad colectiva de los comunistas y todos los partidos que tienen como apoyo a los comunistas.

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Ayer mismo con su bala en el bolsillo Pablo Iglesias consideraba intolerable y un indicio de complicidad que la Casa Real no hubiera condenado todavía al fascismo. Seguramente hoy le exigirá a la Casa Real con la misma urgencia y los mismos términos que condene también el comunismo.

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Lo cierto es que seguimos sin saber quién es el responsable del envío de la carta a Pablo Iglesias. Si no sabemos quién es el responsable, ¿cómo sabemos que es un fascista? Es más, ¿cómo saber con absoluta seguridad que quien le ha enviado la bala a Iglesias y quien se la ha enviado a Ayuso no son la misma persona? ¿No descolocaría eso a todo el mundo?

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Por lo demás, una vez que Ayuso también tiene su bala deja de tener sentido el debate sobre las balas. A Pablo Iglesias se le ha muerto el último conejo de la chistera. Tendrán que inventarse algo nuevo para conseguir la victoria. Por otro lado, vuelve a ponerse de manifiesto la coherencia de la derecha y la insensatez e hipocresía de la izquierda. Las amenazas son responsabilidad del perturbado que amenaza. Los partidos no son responsables de todo lo que puedan hacer los perturbados que pueda haber entre sus simpatizantes, siempre que se desmarquen y condenen las acciones inaceptables de sus simpatizantes. Los partidos tienen que condenar todas las amenazas. O todos condenamos todos los lanzamientos de piedras o acabamos todos a pedradas. La ambivalente postura de la izquierda respecto a la violencia no resiste ni el análisis lógico, ni el ético, ni el pedrolo de Abascal, ni la bala de Ayuso.

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