Las piedras sí lanzadas contra las balas no disparadas

Pablo Iglesias, el ministro Marlaska y la directora general de la Guardia Civil han hecho público que han recibido unos sobres con una carta amenazante acompañada de unas balas. De momento no sabemos mucho más que esto. Esto serían los hechos objetivos. ¿Quién ha mandado las cartas? No lo sabemos. Como siempre en estos casos interesa ceñirse estrechamente a la realidad para no dar cosas por supuestas o para verificar qué afirmaciones se sustentan en los hechos o son una mera especulación.

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Cronológicamente también conviene destacar que fue Pablo Iglesias quien primero publicó un tuit con una imagen del sobre, la carta y las balas. El sobre no fue dirigido al domicilio de Pablo Iglesias sino al Ministerio del Interior.

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Las cartas amenazantes desempeñaron un papel relevante en un debate llevado a cabo el viernes en la cadena SER. Rocío Monasterio, la candidata de VOX, condenó toda violencia pero abrió también algunos interrogantes sobre la autoría o la intencionalidad del envío. Políticamente, el efecto de las cartas ha sido cambiar por completo el discurso y el foco de la campaña electoral en Madrid. En vez de hablarse de la violencia de la extrema izquierda, que Podemos ampara, se ha pasado a cuestionar la legitimidad de VOX, que condena toda violencia. Más allá de quién sea el autor de la carta, Podemos secundado por el PSOE la han convertido de inmediato en el eje de la campaña electoral, aprovechando la ocasión para criminalizar a sus rivales políticos con una intensidad escasamente tolerable y con carácter general. La izquierda tiene ahora donde quería tener el nivel del debate y la crispación.

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Continuando con nuestra política de ceñirnos estrictamente a los hechos, interesa destacar que durante el debate en la SER en el que supuestamente Rocío Monasterio no condenó las amenazas, motivo por el cual Pablo Iglesias y el resto de formaciones de izquierdas lo abandonaron, lo cierto es que la candidata de VOX condenó hasta 3 veces toda violencia, reclamando al líder de Podemos que hiciera lo mismo respecto a la violencia que sufre VOX. Es decir, política y mediáticamente estamos asistiendo a una auténtica inversión de la realidad.

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Puede que nunca se descubra quién ha enviado las cartas amenazantes, pero ante las hipótesis posibles cabe más de una consideración.

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Para empezar, cualquier amenaza o acción violenta es condenable.

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Si el autor de las amenazas fuera un afiliado o simpatizante de VOX, la responsabilidad de las amenazas sería de esa persona y no de VOX. Es decir, como hemos reiterado en varias ocasiones un zumbado puede ser de cualquier partido, el problema es si ese partido no condena al zumbado. Entonces sí que el partido comienza a ser corresponsable de las locuras de sus zumbados. Irónicamente es Podemos y no VOX quien contemporiza con la violencia de sus zumbados. No obstante, tenemos a una gran cantidad de medios ignorando por un lado este modo de proceder de Podemos y mintiendo por otro, al afirmar que quien no condena la violencia es VOX.

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Resulta un tanto contradictorio que nadie sepa quién es el responsable del envío de la carta y sin embargo no se pueda cuestionar la autoría. ¿Sabe acaso el propio Pablo Iglesias quién la ha mandado la carta? Políticamente está claro que la carta amenazante favorece a la izquierda así que hay dos hipótesis: o es un imbécil de derechas (además de un delincuente) o es alguien inteligente de la izquierda que ha querido dar un empujón a la campaña. Si se trata sólo de lo primero, ningún partido de la derecha dejará de condenarlo. De hecho ya se ha condenado incluso prejuzgando la autoría. Pero tampoco dejemos de pensar o de investigar por si acaso. Las presunciones admiten prueba en contrario.

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La llegada exitosa de la carta con las balas no se encuentra tampoco exenta de polémica. Para llegar hasta destino, la carta tuvo que superar un control previo en Correos. Se pide la cabeza del empleado por cuyo aparato de rayos X pasó inadvertidamente la carta, pero esto también es una presunción. Es decir, ¿cómo sabemos que la carta con las balas no fue detectada porque no había ninguna bala en la carta? Desde luego es una presunción pensar semejante cosa pero también lo es pensar la contraria. Dejemos que siga su curso la investigación. Por cierto, además de ilegalizar a VOX por hacerse preguntas habrá que ilegalizar también a la UGT.

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Significativamente, la idea de que algo extraño e inesperado pudiera alterar la campaña y dar a un vuelco a la intención de voto de los madrileños no era algo impensable. En fecha tan reciente como el 6 de abril y en este mismo confidencial nos preguntábamos si Ayuso podía perder en Madrid. Entre los posibles imponderables señalábamos que “Desde las cloacas del estado hasta la Fiscalía General, pasando por el BOE, el gobierno tiene numerosos resortes para activar y desactivar casos, o activar y desactivar informaciones, polémicas o personajes escandalosos, de manera que un golpe de efecto en fecha clave pudiera afectar a la carrera electoral. Este poder sumado al de los altavoces mediáticos que actuarían como amplificador tampoco se puede despreciar. Podría pensarse que con tener una mayoría basta para ganar, pero para tener una mayoría antes hace falta poder. Casi podría decirse que la mayoría no es la causa del poder sino su consecuencia, al menos en el mundo real”. Todo lo anterior implica varias ideas. En primer lugar que la aparición de un suceso que alterara el normal devenir de la campaña no era imprevisible, por tanto si ya pensamos en la posibilidad de eventos anormales antes de las cartas sería absurdo no pensar en ellos después.

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En segundo lugar, asumiendo que las cartas con las balas son un suceso de este tipo, podemos considerar siquiera como hipótesis que se podría tratar de una falsa bandera y que las cartas podrían provenir de las cloacas del estado o de las cloacas de los partidos. En tercer lugar, asumiendo por contra que las cartas efectivamente sean obra de un ultraderechista zumbado, eso no quiere decir el gobierno no utilice todos los resortes del estado y sus altavoces mediáticos para aprovechar esta torpeza a su favor. Supongamos que el autor de las cartas fuera un militante de VOX. Si el gobierno lo detiene justo antes de las elecciones en medio de una gran operación mediática el efecto sería el mismo que una falsa bandera, pero incluso mejor para el gobierno. Pablo Iglesias no es idiota y, como si ningún político hubiera sido antes amenazado en este país, está utilizando las cartas como un arma electoral de destrucción masiva.

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Llegados a este punto, sin embargo, merece la pena contraponer las balas que no se han disparado con las piedras que sí se han lanzado. O sea, nos encontramos ante un gran escándalo y una oleada de indignación de la izquierda contra unas balas no disparadas que a nadie han herido y que todo el mundo ha condenado frente a unas piedras que sí se han lanzado, que sí han herido a personas, que sí han supuesto un intento de boicot sistemático de los actos electorales del tercer partido más votado de Madrid y que la izquierda no ha condenado en bloque. Es más, partidos de izquierda han exaltado a los agresores y llamado provocadores a los agredidos y amenazados. ¿Quién es el que realmente no condena la violencia? ¿Cuáles son las formaciones que realmente han cruzado las líneas rojas?

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Para terminar, la terrible pregunta final es a quién puede favorecer este embarramiento de la campaña electoral. Durante días hemos tenido a los simpatizantes de VOX bajo las piedras, pero ahora resulta que de agredido VOX pasa a ser agresor y fascista. Es a VOX a quien le han estado boicoteando todos los mítines, no ha sido VOX quien ha ido a reventar los mítines de la extrema izquierda, sino la extrema izquierda la que ha ido a reventar los de VOX, pero la amenaza a la democracia es VOX. Muchas sedes son atacadas, pero sólo se habla de ello si son de Podemos. Muchas personas son amenazadas todos los días por no ser de izquierdas, pero sólo se habla de las amenazas de Iglesias. Hemos tenido a Cataluña ardiendo durante semanas con la complacencia de los socios del gobierno, pero la amenaza violenta, aunque condene toda violencia, es VOX. Sánchez es presidente gracias al partido que lidera un secuestrador, pero la amenaza a la libertad es VOX. El PSOE gobierna gracias a partidos cuyos líderes se encuentran huidos de la justicia o encarcelados por sedición, pero la línea roja la ha cruzado VOX. No es VOX quien no condena la violencia contra el cuarto partido de Madrid, es el cuarto partido de Madrid el que no condena la violencia contra VOX. Cartas amenazantes de verdad son las que enviaba la izquierda abertzale que ahora apoya al PSOE. Lo que está haciendo la izquierda es injusto, es mentira… ¿pero puede funcionar? La terrible pregunta es si todo esto le puede dar la victoria a la izquierda en Madrid. No sólo porque se la de, sino porque sería premiar y por tanto estimular una forma de hacer política basada en la mentira, la exclusión y el terror.

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