Podemos y la violencia

La madrugada del Viernes Santo alguien atacó con un cóctel Molotov la sede de Podemos en Cartagena. Las imágenes de la cámara de seguridad han dado la vuelta a España por lo que se impone una reflexión sobre el ataque, Podemos y la violencia política.

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Para empezar, cabe destacar que todas las fuerzas políticas del arco parlamentario han condenado el ataque. Esto no sólo es lo civilizado y normal, sino el mínimo exigible, pero no es siempre lo que sucede.

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Hay quien piensa que cuando se realiza una condena no se debe añadir ninguna coletilla y lo de coletilla va sin segundas. Lo que sucede es que en este caso las coletillas no afectan a la calidad o la contundencia de la condena, sino a la contradictoria actitud de Podemos. No es la condena de los demás cuando atacan a Podemos la que está en cuestión, sino la condena de Podemos cuando atacan a los demás. Juan Carlos Girauta comenzó un sugerente hilo en relación a este asunto bajo el título “No podemos ser así”.

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Si la medida para valorar a un político fuera ver cómo trata a los contrarios, ¿cúal sería la nota de Podemos? Lo cierto es que tenemos dos problemas serios con este asunto porque de hecho hay muchas formaciones en el Congreso, no sólo Podemos, que no condenan claramente la violencia. O sea, cuando la sufren sus rivales no la condenan. La presencia de múltiples fuerzas nacionalistas y de ultraizquierda que no condenan la violencia contra sus rivales políticos es el primero de los problemas, pero el segundo es que además todas esas fuerzas son ahora mismo partidos que o están en el gobierno o que lo sostienen. Es decir, el Gobierno de España depende totalmente de estas fuerzas y por tanto se encuentra absolutamente condicionado por ellas. Nada es un problema si esto no es un problema.

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Por supuesto, Pablo Iglesias no podía quedar fuera de este debate desplazando una parte de la culpa del ataque al PP. El líder de Podemos crea la categoría de los que “dan aire a los violentos”. La pregunta evidente entonces es, ¿quiénes son los que dan aire a las protestas violentas de la ultraizquierda? ¿O al nacionalismo violento en Cataluña? ¿O a los “txabales” de la kale borroka y a la ETA? Parafraseando a muchos políticos de la izquierda y el nacionalismo, ¿habría que perseguir a los autores del ataque a la sede de Podemos o habría que analizar las causas políticas del ataque y nombrar a un grupo de relatores para sentarse a negociar con ellos?

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Puede haber locos violentos que sean simpatizantes de cualquier partido, lo que no puede haber es partidos que sean simpatizantes de los locos. Por eso no es admisible que un partido no condene la violencia contra otro partido. Vox ha condenado la violencia contra Podemos, pero Podemos no ha condenado la violencia contra Vox, de lo que se deduce no sólo que no son fuerzas de un radicalismo equivalente, sino que Vox se encuentra a un nivel moral superior. Por lo demás, obviamente no es admisible que un partido que no condene la violencia esté en el gobierno, porque es dinamitar los cimientos de la convivencia. Existen los parlamentos para que la gente no resuelva sus disputas ideológicas a tortazos. Si alguien no renuncia a la violencia y se le tolera, no tiene sentido el Parlamento. Todo el mundo ha cumplido su parte condenando el ataque a Podemos, lo que falta es que cumpla su parte el propio Podemos.

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