El futuro de España se juega en Madrid

Lo que está sucediendo en España a cuenta de la moción de censura en Murcia es una demostración contundente del llamado “efecto mariposa”. Es decir, el aleteo de una mariposa en Australia puede producir consecuencias imprevisibles en Tenerife. Una mariposa naranja aletea en Murcia y Pablo Iglesias sale del gobierno y la presidencia. Por eso no podríamos tocar nada si viajáramos al pasado, o ya no podríamos volver al presente. Al menos al presente desde el que habríamos viajado al pasado. También podría concluirse que la política española es ahora mismo un enorme castillo de naipes. Como todo, por otra parte.

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La irrupción de Pablo Iglesias en las elecciones madrileñas tiene sin duda varios efectos inmediatos. Para empezar radicaliza la campaña. Iglesias ha debutado llamando derecha criminal a su rival. Esto sirve sin duda para movilizar al máximo a los votantes de la derecha. En cierto sentido la entrada en el campo de Iglesias favorece a Ayuso por esto motivo, aunque no faltan otros.

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Hay quien considera que la mejor jugada de la izquierda para ganar en Madrid hubiera sido hacer pivotar la campaña sobre una figura moderada. Se llegó a hablar de Margarita Robles, por ejemplo. De este modo la izquierda podría atraer una parte de los votos de Ciudadanos, en franca descomposición en estos momentos. Por el contrario, introducir a Iglesias en la ecuación espanta hacia Ayuso al antiguo votante de Ciudadanos y en general a toda persona moderada y de centro.

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No todo sin embargo es malo para la izquierda con la jugada de Iglesias. Por un lado puede movilizar al electorado de la izquierda más radical. Por otra parte, y quizá sobre todo, pone en un brete a Más Madrid, a la que lo primero que ha hecho es ofrecerle una candidatura conjunta. Esta oferta es quizá el peligro más visible para la derecha puesto que una de las bazas de Ayuso era la división entre Más Madrid y Podemos. Con el límite del 5% exigido para poder obtener representación en la Asamblea de Madrid, las encuestas dejaban a Podemos al borde de convertirse en una fuerza extraparlamentaria. No sólo eso, sino que la izquierda perdería la representación de hasta el 4,9% de sus votos. Es por eso que ahora Errrejón tiene un problema para decirle que no a Pablo Iglesias, el cual se ha “sacrificado” dejando el gobierno para impedir esta posibilidad y le ofrece un acuerdo. La negativa de Errejón podría parecer ahora un acto egoísta de celos y personalismo.

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Por el contrario, quien podría sufrir una cierta zozobra con los votos de Ciudadanos podría ser el centro derecha. Es decir, podrían ser los votos de Ciudadanos los que se perdieran si se quedaran por debajo del 5%. Tampoco está claro qué significaría que Ciudadanos obtuviera algún diputado. ¿A qué bloque se sumarían? ¿Apoyarían un gobierno con Pablo Iglesias?

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Aunque las encuestas favorecen al centro-derecha, hay que temer santamente a las encuestas. Unas encuestas asegurando que la derecha arrasa pueden desmovilizar el voto de la derecha y movilizar el de la izquierda. Por otro lado las encuestas son encuestas, igual que los horóscopos son horóscopos. Si nos remitimos a los resultados de las últimas elecciones en la Comunidad de Madrid, las Autonómicas y las Generales de 2019, lo que se observa es que el centro derecha obtuvo, respectivamente, el 50,49% y el 52,7% de los votos. La izquierda, por su parte, sólo obtuvo el 47,5% y el 45,9% del voto. Es decir, al margen de las encuestas hasta hace poco más de un año existía una mayoría sociológica y electoral del centro-derecha en la Comunidad de Madrid. Si todo el mundo moviliza a su electorado, el centro-derecha debería prevalecer.

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Sucede sin embargo que nos encontramos en circunstancias un tanto excepcionales. La pandemia ha enrarecido notablemente las elecciones en Cataluña. La abstención ha favorecido a los nacionalistas y dentro de ellos a los más radicales y más extremistas. Una baja participación podría favorecer a la extrema izquierda en Madrid.

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En toda esta historia, como en cualquier elección actual, los candidatos progresistas cuentan a su favor con la increíble potencia de fuego de toda la artillería mediática de la izquierda, que previsiblemente se va a volcar contra Ayuso y Monasterio. Nunca se puede menospreciar el poder de esta carta ni el extremo al que pueden llegar en su afán por llevar a Iglesias y Gabilondo a la victoria.

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La salida del gobierno de Pablo Iglesias para jugarse su futuro político en las trincheras electorales de Madrid, enfrentándose a Ayuso en primera persona en un combate incierto, podría parecer un gesto bastante épico. Tanto que hay quien no se lo cree. La sospecha es que esta salida “épica” podría resultar mucho más digna que una crisis de gobierno y una ruptura entre el PSOE y Podemos. Para su gente, Iglesias serían un héroe en vez del tipo con coleta al que Sánchez le dio la patada. Obviamente para sostener esta interpretación hay que asumir que en los próximos meses Sánchez le iba a dar la patada a Podemos o que Iglesias ya contaba con ello.

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Naturalmente España se enfrenta ahora a dos futuros totalmente alternativos según gane las elecciones la izquierda o la derecha. Si gana la izquierda, Pablo Iglesias adquiriría un enorme liderazgo entre el electorado progresista. La derrota para la derecha en su feudo principal sería catastrófica y el responsable de esa debacle sería el líder de Podemos. Esto de hecho es el principal atractivo de los votantes de izquierdas para movilizarse y votar a Iglesias. Por el contrario, la victoria del centro-derecha a quien convertiría en figura sería a Ayuso. Pablo Casado quedaría empequeñecido frente a la líder del PP madrileño tras el Armagedón electoral y político. Perder Madrid en este momento, por otro lado, sería un golpe político y económico de consecuencias imprevisibles no ya para el PP o para el centro-derecha, sino para toda la nación.

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De momento, quien parece que ya gana algo es Pedro Sánchez. Haya o no enfrentamiento de fondo entre el PSOE y Podemos, por lo pronto Sánchez se saca de encima a iglesias en el Consejo de Ministros y vuelve a haber un sólo gallo en el gallinero. Si la izquierda gana, al final sería un aval para Sánchez. Si pierde, a fin de cuentas el PSOE no tenía Madrid y no se pierde lo que no se tiene. Sólo se perdería un vicepresidente. Por supuesto para la derecha también es un gran motivo de movilización derrotar a Pablo Iglesias. España le debe una a Ayuso por sacar a Iglesias de la Moncloa, pero le deberá mucho más si además de sacarlo del gobierno le derrota en las urnas, para que se pueda dedicar a un inofensivo papel secundario como opositor en la Asamblea de Madrid, o bien a sus pleitos, sus niños, su jardín y sus series de Netflix favoritas como ayatolá dimitido. Para el 95% de los españoles estimado por Sánchez sería, tras el año y medio más largo de la historia, el ansiado adiós a la Dormidina.

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