Las preguntas indiscretas de SKOLAE: “¿Cuántas personas me atraen en este momento de mi mismo sexo”?

Más allá de los contenidos, los materiales y las actividades, algo que se observa de manera casi permanente en el desarrollo y la vertebración de todo este catecismo progre es el intento de forzar a los alumnos a tener debates desiguales con los profesores, empujándoles a tener que opinar de todo, obligándoles a mostrar y colectivizar todos sus pensamientos y sentimientos en lo que podría pensarse que constituye  una violación de su intimidad, como si al colegio se fuera a hacer un estriptis emocional diario, a una especia de terapia de grupo (obligatoria) como pacientes enfermos, o a tener que justificar las ideas y valores suyos y de sus familias ante el gobierno y sus funcionarios.

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De una forma constante se pide, en realidad se fuerza, a los alumnos a manifestar opiniones y juicios sobre todo tipo de cuestiones, pero muy principal y machaconamente sobre el feminismo, la homosexualidad, las relaciones de pareja y la violencia de género. El objetivo no es obviamente que los alumnos opinen, sino determinar lo que tienen que opinar. En este proceso, no obstante, a veces se les pregunta hasta sobre su orientación sexual o el número de personas del mismo sexo que les han gustado. Esta ficha resulta particularmente ilustrativa de lo que estamos diciendo, aunque existen bastantes otros ejemplos. ¿Cuántas veces, por cierto, hace falta preguntarles a los niños en el colegio a lo largo del curso si están seguros de que no son gays?

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Se dice en concreto de la anterior que es una ficha privada, que no se enseñará al resto de alumnos, ¿pero qué sentido tiene rellenar una ficha para que no la vea nadie, y cómo se garantiza que no la verá nadie? Leer el pensamiento no se puede, leer una ficha sí. Obviamente tampoco el profesor debería leer esa ficha. Entonces, ¿qué sentido tiene rellenar la ficha? ¿Por qué no se le informa al alumno acerca de si está obligado o no a rellenar la ficha aunque sea supuestamente secreta? Y si no la rellena, no es esto también un señalamiento? ¿Qué sentido tiene la propia actividad? ¿Van a tener que ir los niños a las clases de SKOLAE con un abogado? ¿Por qué se insiste muchas otras veces en esta cuestión?

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Resulta paradójico que sacar a alguien adulto del armario a la fuerza o leer los mensajes del móvil de otra persona se considere una agresión, pero al mismo tiempo se esté pretendiendo que los menores en el colegio tengan que contar todo lo que sienten y les pasa por la cabeza sin más alternativas que ser señalados u optar por mentir.

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A estas alturas del escrito interesa recordar el artículo 16 de la Constitución Española, particularmente el apartado 2, el cual establece que nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.

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Artículo 16

1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.

2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.

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Más o menos todos tenemos claro que tenemos derecho a decir lo que pensamos, pero también y al mismo nivel tenemos el derecho a no decir lo que pensamos si no queremos, esto segundo no esta nada claro que se reconozca en SKOLAE.

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El artículo 18 también reconoce el derecho a la intimidad, en posible y frecuente colisión con muchas de las actividades que se repiten en SKOLAE.

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Artículo 18

1. Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

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No sólo es que en un colegio se pueden valorar los conocimientos, pero no las opiniones, sino que ni siquiera es viable un examen sobre las opiniones de los alumnos, que tienen derecho a no darlas si no quieren, por supuesto tampoco respecto a su orientación sexual acerca de la que tanto se les pregunta. Obviamente para cualquier alumno, y cuanto más pequeño más vulnerable, es un papelón plantar cara al profesor, al estado y al sistema y negarse a opinar sobre un asunto. No solo asistimos a un intento descarado e indisimulado de estatalizar las mentes y colectivizar los pensamientos de los alumnos, sino que se hace mediante lo que podría ser incluso un abuso y una vulneración de derechos. Recordemos también que si estamos conociendo todos estos contenidos sólo es porque el Departamento de Educación del Gobierno de Navarra ha tenido que entregarlos por petición del Consejo de la Transparencia y a instancias de la plataforma de padres Familiae.

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