Los resultados de la política de vivienda del cuatripartito: cinco años después el alquiler sube un 46%

Hace unos días el Diario de Noticias publicaba una información bastante sorprendente. Alquilar un piso en Navarra en 2021 es un 40% más caro que en el año 2015. Según la noticia, los navarros en 2015 debían pagar por el alquiler de una vivienda de 80 m2 una media de 550 euros/mes, frente a los 800 euros de media en 2020. Por si fuera poco, Navarra es la tercera comunidad en la que más se han incrementado los precios, solo por detrás de Canarias y la Comunidad Valenciana.

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Seguramente no es lo que pretende el diario de Joseba Santamaría, pero lo cierto es que la noticia es una crítica atroz a la política de vivienda del cuatripartito.

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Si, por ejemplo, repasamos el Acuerdo Programático que firmaron en 2015 Geroa, Podemos, IE y Bildu, nos encontramos con diversas referencias a la vivienda, la primera de la cuales hablaba de “Elaborar y ejecutar un Plan estratégico de vivienda, que tendrá como principio general el de priorizar la vivienda en alquiler, frente a la compra de vivienda”. Muchas otras referencias en el acuerdo hablaban de desarrollar políticas sociales para “poder asegurar en todas las poblaciones y barrios la existencia de viviendas públicas en alquiler; derecho subjetivo a una vivienda en alquiler”. Pues bien, el resultado 5 años después de todas esas políticas sociales de progreso para favorecer el alquiler -y lo publica el propio Noticias- es que el precio de los alquileres ha subido un 45%. Menos mal que la “resiliencia” del votante de progreso para reconocer los errores de sus líderes resulta notable.

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Resulta curioso porque, por un lado, vivimos en una sociedad en la que la gente vive fascinada por la idea de la ciencia y el método científico. Es decir, las teorías no valen para nada si después quedan desmentidas por los hechos. Si los resultados desmienten las premisas de una teoría, hay que tirar la teoría a la basura. Una noticia como esta pone de manifiesto que los discursos “sociales” de la izquierda, cuando se aplican en el mundo real, evidencian unos resultados desastrosos. Si el votante de izquierdas realmente creyera en el método científico, tendría que abandonar por completo su ideario progresista. En el caso de la vivienda, por ejemplo, a nadie le puede extrañar que baje la oferta de vivienda en alquiler y se encarezcan los precios desarrollando políticas de terror contra los propietarios y los arrendadores de pisos. Si alquilar un piso se convierte en una aventura, baja la oferta y suben los precios (prima de riesgo). Afortunadamente para la izquierda sus votantes idolatran el método científico, pero practican más bien la fe ciega. Por eso todavía triunfa en España y en buena parte del mundo el comunismo, que a fin de cuentas no deja de ser actualmente algo así como una extraña forma de terraplanismo político.

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