Un grupo de carlistas repara el monumento a un general liberal y muestra que otra forma de memoria histórica es posible

Hace un par de semanas el diputado de Navarra Suma Iñaki Iriarte publicaba un tuit sobre el penoso estado en que se encontraba el monumento al general Concha, en Abárzuza, tras ser atacado con un bote de pintura roja. Esto, a fin de cuentas, señalaba el diputado que también es memoria histórica.

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Para explicar el origen del monumento hay que remontarse al año 1874 durante la Tercera Guerra Carlista. En la zona en que ahora se encuentra el monumento tuvo lugar un duro enfrentamiento entre liberales y carlistas, en el que unos 15.000 soldados carlistas trataban de repeler el ataque de unos 40.000 soldados liberales. El general Concha, al mando de las tropas liberales, resultó muerto en batalla y sus fuerzas derrotadas. Unos años después, en 1879, se erigió el monumento que ahora protagoniza esta historia.

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Frente a situaciones similares en las que el monumento atacado permanece pintado y olvidado, en esta ocasión no han pasado dos semanas entre la denuncia de Iñaki Iriarte y la limpieza del monumento. Pero lo extraordinario del hecho no es la rapidez, sino las circunstancias y las personas que han protagonizado este hecho.

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Según leemos en ahorainformación.es, un grupo de carlistas recogió el guante lanzado por Iriarte y, por su propia cuenta, acudió este fin de semana a Abárzuza para limpiar el monumento. No sólo limpiaron la pintura, sino que depositaron unas flores y rezaron una oración por el difunto. Podríamos llamar a esto, además de un bonito gesto, memoria histórica constructiva.

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Respetar a los muertos del rival, otra memoria es posible

En toda esta historia es preciso tener en cuenta que hablamos de un general del bando liberal; es decir, que los carlistas hicieron todo esto para recuperar la dignidad de un monumento a un general que había sido su enemigo mortal. Esto es lo excepcional de la noticia y también lo que no puede dejar de hacernos reflexionar. Cuando hablamos de recuperar la memoria histórica, ¿no debería ser exactamente esta la actitud? ¿Se parece a esto a lo que en tantas ocasiones nos presentan como recuperación de la memoria histórica? Porque la diferencia entre recuperar la memoria de un enfrentamiento y recuperar el propio enfrentamiento seguramente la diferencia fundamental para conseguir lo uno o lo otro es la actitud. Lamentablemente, la forma en que se ha encarado este episodio memorístico resulta innovadora y excepcional. Por otro lado, por eso mismo podría ser una gran sugerencia para tomarla como posible referencia y punto de inflexión.

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