Certificados digitales de vacunación: La nueva tiranía

 

Solo un crédulo puede pensar que con la vacuna tendríamos el fin de la pandemia y la vuelta a la normalidad, nada más lejos de la realidad. Ahora los “expertos” recomiendan que dos, tres o cuatro tapabocas son mejor que uno, y que el hisopado anal puede ser un mejor método para encontrar el coronavirus que el procedimiento nasofaríngeo, a pesar de que este es un virus respiratorio.

Lo que viene después de la vacuna, además de más vacunas y sometimiento, son los certificados digitales de vacunación. El 18 de marzo de 2020, Bill Gates, a través de su cuenta de twitter informó que respondería preguntas en su cuenta de Reddit. Particularmente una de sus respuestas sería la que más llamó la atención. Le preguntaron: “¿Qué cambios tendremos que hacer en la forma en que operan las empresas para mantener nuestra economía al tiempo que proporcionamos distanciamiento social?” y esto respondió: “Eventualmente tendremos algunos certificados digitales para mostrar quién se ha recuperado o se ha testeado recientemente o cuándo tengamos una vacuna quién la ha recibido”.

Recordemos que Bill Gates tiene mayor riqueza y poder que numerosos países y jefes de Estado, siendo el 4to más rico del mundo, básicamente es el dueño de la OMS, y el actual mayor propietario de tierras agrícolas privadas en Estados Unidos poniendo en riesgo la soberanía alimentaria del planeta. Por lo cual, básicamente todo lo que dice funciona como profecía autocumplida.

Hoy, el certificado digital de vacunación que mencionaba Gates ya es una realidad. De la mano de la OMS, El Foro Económico Mundial, la Fundación Rockefeller y desde luego, la Fundación Bill y Melinda Gates, la arquitectura de la opresión se está instalando. Además, la compañía Microsoft, Salesforce y Oracle, entre otras, están trabajando en registros de vacunación digitales, y para eso crearon La Iniciativa de Credenciales de Vacunación (VCI).

Países como Suecia y Dinamarca planean certificados digitales de vacuna COVID para viajes que además podrían ser usados como condición para acceder a centros comerciales, conciertos, entre otros. En Alemania se está proponiendo que la vacuna contra el COVID sea requisito para asistir a ciertos eventos y en Estados Unidos, Biden pidió a las agencias gubernamentales que investigaran la viabilidad de producir versiones digitales de certificados de vacunas. Así que la realidad en este futuro tecnodistópico que ya va tomando su forma final, es que aquellos que se rehúsen a la inoculación serán penalizados con mandatos obligatorios que les impedirán salir de casa, conseguir un empleo, ir a la escuela o visitar a sus seres queridos. Tener la vacuna y el certificado digital será el equivalente a usar la mascarilla.

En países bajo gobiernos autoritarios la vacuna será universal y obligatoria, pero en países que en el papel supuestamente son democracias se aplicará un enfoque “voluntario”, consistente en el “palo y zanahoria” o el mero chantaje, ofreciendo premios, incentivos y beneficios a aquellos que sigan las órdenes y todo tipo de restricciones y nuevo apartheid a los intocables que se rehúsen.

Por Alejandro Bermeo (Telegram)

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