El gobierno social-comunista se va a dedicar a perseguir a los medios desafectos. No se trata de un futurible paranoide, sino de un hecho ya decidido por el gobierno. Entre Iván Redondo y el CNI, controlado por Pablo Iglesias, se va a crear un órgano gubernamental destinado a censurar a los medios. No es posible decirlo más suavemente salvo mintiendo.

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Lógicamente la persecución de los bulos consistirá en que el gobierno persiga a los medios que no repitan como loritos lo que dice el gobierno, porque la alternativa a que no mintieran los medios que discrepan con el gobierno es que mintiera el propio gobierno. Obviamente el gobierno no ha creado ningún órgano para perseguirse a si mismo, o para que el gobierno se acuse a sí mismo de mentir, o para que el gelatinoso Iván Redondo persiga a Iván Redondo. En las democracias los medios vigilan al gobierno, en las dictaduras el gobierno vigila a los medios. Decidan ustedes adónde vamos con este gobierno.

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Seguramente partimos de un error creyendo que en los países primero se implanta una dictadura y después te quitan el derecho a manifestarte, el derecho de reunión, el de circulación, la libertad educativa o la libertad de expresión, pero en realidad puede suceder todo lo contrario:  te van quitando poco a poco el derecho a manifestarse, el de reunión, el de expresión, etc, y de repente te encuentras que estás en una dictadura. Como el proceso es el inverso al que esperabas, ni te enteras que hace unos meses tenías libertad y ahora vives en una dictadura. Es una vez más como lo del sapo cocido en el puchero. Si al sapo lo metes de golpe en el agua caliente, dicen, salta de inmediato fuera del puchero; si vas calentando lentamente el agua del puchero el sapo de cuece sin enterarse. ¿Notan ustedes el calorcito?

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Paradójicamente estos son los mismos que decían que lo de Valtónyc o Abel Azcona era libertad de expresión. Fíjense de todos modos que el limite ya no es la ofensa, el insulto o la amenaza, sino simplemente decir cosas con las que el gobierno no esta de acuerdo, por más correcta y respetuosamente que se expongan. O sea, decíamos que Abel Azcona tenía derecho a criticar a la Iglesia si quería, o Valtónyc a criticar al PP, a lo que no tenían derecho era a profanar formas sagradas o a incitar al asesinato de concejales del PP. Si de todos modos aceptas que en nombre de la libertad de expresión se puede incitar al asesinato de concejales del PP o profanar formas sagradas, eso te obliga también por coherencia a tolerar letras raperas en las que se incite a asesinar a Irene Montero, o a que se profanen las tumbas de los muertos republicanos. Por supuesto el nuevo gobierno ahora no tolera insultos y ofensas cuando es contra él hacia quien se dirigen, pero esto va mucho más allá porque convierte en censurable la discrepancia con el gobierno, aunque sea respetuosa, y se atribuye a sí mismo el poder de la censura y la represión de la crítica. Si esto sale adelante, es el fin de la libertad de expresión en España.

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Desde luego todo esto, aunque se hace en medio de una pandemia, en estado de alarma, con el Parlamento semidesactivado y la población con su derecho a la protesta mutilado, no tiene nada que ver con nuestra salud ni con salvar la vida de los enfermos. ¿Sin libertad de expresión estaremos más sanos? ¿Con una dictadura comunista habrá menos contagios? Es más, teniendo en cuenta que todas las decisiones y recomendaciones fundamentales de este gobierno respecto a la pandemia han sido falsas o han estado totalmente equivocadas, ¿no ha sido el gobierno la principal máquina de propagación de bulos y desinformación que ha existido? El 8M al que recomendó acudir, ¿no fue la primera y más importante manifestación negacionista que se ha celebrado? ¿No desaconsejó el gobierno los test, las cuarentenas y el uso de mascarillas? ¿No nos toma el pelo cada día con las cifras de muertos? ¿Cómo van a convertirse los mayores desinformadores en los guardianes de la información?

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Por nuestra parte seguramente hacemos el idiota exigiendo coherencia a un cínico. La coherencia de un cínico consiste precisamente en tener una doble moral y predicar una cosa para hacer la contraria, o en caso contrario no sería realmente un cínico. Por consiguiente los actuales gobernantes no están haciendo otra cosa que seguir al pie de la letra la agenda real que tienen debajo de su discurso superficialmente democrático. En realidad tampoco son unos cínicos que disimulen demasiado. Unos tipos que se hacen fotos con la bandera de la URSS, que se ponen chándales de la RDA, que entran en las herriko tabernas como amigos, que escriben tuits a favor de las dictaduras comunistas, ¿realmente nos sorprende lo que están haciendo? ¿Son cínicos o nosotros tontos? ¿Son sus votantes tontos? ¿Los han engañado? La respuesta la tendremos el día que volvamos a votar, si al paso que vamos es que nos dejan votar de nuevo. Si sus votantes les siguen apoyando no es que sean tontos, es que comparten sus planes totalitarios. Desde luego la izquierda mediática, que por otro lado representa al 90% de los medios, no ha expresado la mínima queja al respecto, lo que de entrada significa que no se ven como posibles víctimas de ese órgano porque van a repetir lo que diga el gobierno como loritos, papagayos y cacatúas. Puede que cacatúas bien pagadas, pero al final cacatúas.

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Comentarios (1)
  1. De Navarra says:

    “Una vez que los socialistas perdieron sus argumentos, descubrieron que no necesitaban controlar la propiedad, porque podían cumplir sus objetivos mediante regulaciones; y no sólo para las empresas, sino para todas nuestras actividades” (Álvaro Bardón, economista chileno). ¡¡España, despierta YA!!.

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