De esta crisis salimos todos más endeudados

Es muy difícil gobernar mal. Gobernar bien consiste sencillamente en gastar cada año más que el anterior. ¿Pero y si se está gastando más de lo que se ingresa? No pasa nada. Gobernar bien no es cuadrar los gastos con los ingresos. Gobernar bien es endeudarse más para no tener que cuadrar los gastos y los ingresos. Como no hay ningún problema en hacer ninguna de estas cosas, gobernar bien es lo más fácil del mundo. No hay tonto que no pueda gobernar bien teniendo claros los conceptos.

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Desde luego el Gobierno de Navarra y el pentapartito que lo sustenta lo tiene muy claro. El Gobierno de Navarra informó ayer de que prevé una caída 260 millones de euros en los ingresos. Al mismo tiempo, anunció que piensa no sólo mantener sino aumentar 200 millones el techo de gasto previsto antes de la crisis del coronavirus. Ingresar 260 millones menos y gastar 200 millones más implica la generación de un agujero de 460 millones de euros que el ejecutivo foral rellenará recurriendo al endeudamiento.

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La siguiente gráfica muestra la evolución de la deuda pública navarra en las últimas décadas. Salta a la vista que la pasada crisis implicó un crecimiento desmesurado de la deuda. De cifras apenas superiores a los 500 millones de euros pasamos a superar los 3.000 millones de euros. Paradójicamente los mismos partidos que rechazaban los recortes rechazaban también el endeudamiento. Obviamente los recortes hubieran sido mayores con menos endeudamiento. Ahora que gobiernan ellos y por el mismo motivo no dudan en recurrir a más endeudamiento, un endeudamiento que en sólo un año nos va a llevar a la zona de los 3.500 millones de euros.

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Para hacerse una idea de lo que supone deber como comunidad 3.500 millones de euros, esto significa que a un hogar navarro de 4 personas le corresponderán unos 22.500 euros de deuda pública. Según el Gobierno de Navarra, que sobre este hogar pese el pago de esa cifra es no recortar ni ajustar.

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En plena crisis financiera, hace por otro lado bastante poco tiempo de ello, había partidos que propugnaban el impago de la deuda por considerarla inmoral. Resulta irónico ver a esos partidos ahora en el gobierno apostando por más endeudamiento, por mucho más endeudamiento. Pocas dudas pueden albergarse de que la moralidad o inmoralidad de la deuda dependen del momento. En el momento en que pides dinero prestado para gastar más es moral. En el momento en que tienes que te reclaman que lo devuelvas es inmoral.

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Obviamente nos movemos en estas cantidades de deuda gracias a la Unión Europea, o por culpa de la Unión Europea según se mire. Con las cantidades de deuda que pesan sobre nuestros hombros, sería imposible que los mercados nos dejaran seguir endeudándonos. Nadie nos compraría más deuda porque nadie tendría esperanza de que pudiéramos devolverla algún día. Lo que sucede es que nos respalda la UE y el Banco Central Europeo. Alguien llamaría a esto rescate o regalo. Es rescate si te ponen condiciones y regalo si te lo dan sin nada a cambio. En cualquiera de los dos casos si las cigarras podemos endedudarnos aún más a estas alturas no es por la solvencia de nuestros cantos sino porque nos avalan las sufridas hormigas.

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Volviendo al principio, todo esto es un castillo de naipes con los cimientos cada día más inestables. Si para gobernar no hiciera falta cuadrar los gastos y los ingresos todos los países serían el país más rico del mundo. No habría pobreza. No habría que trabajar. No habría carencias de nada. En realidad si la deuda no se pagara y se pudiera emitir indefinidamente tampoco harían falta los impuestos. Hubo un tiempo en que los desequilibrios conducían a los países a crisis en las que se ajustaban esos desequilibrios, pero ahora salimos más desequilibrados de cada crisis y nos enfrentamos a la crisis actual con desequilibrios mucho mayores que los que teníamos en la anterior, y si salimos de esta nos enfrentaremos a la siguiente con desequilibrios todavía mayores que ahora. Evidentemente esta pendiente nos conduce hacia un futuro en el que la economía global estallará como una supernova atomizando el ahorro y la riqueza mundial. Los grandes poderes ya han determinado que en el momento en el que estamos no hay vuelta atrás, que hemos cruzado un punto de no retorno y que podemos preguntarnos cuánto tardara todavía el castillo de naipes en colapsar, pero no si colapsará o no. A ese momento ya le han puesto hasta un nombre que es el del reseteo global del sistema, o “The Great Reset”. En realidad la idea se parece a la de resetear un dispositivo cuando ya se encuentra totalmente sobrecargado y se procede a un borrado total. Cuando se trata de un dispositivo, en el reseteo se pierden todas las fotos y los archivos guardados. En el reseteo financiero hacia el que vamos se perderán todos los activos que actualmente puedan tener algo de valor. Como consuelo puede quedar el pensar que en un reseteo global es mejor ser deudor que acreedor.

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