Desde hace un par de semanas, cuando consiguió llenar el Palacio de Vistalegre, se habla mucho de VOX. De si es la extrema derecha, de si puede conseguir algún diputado y de si hay que marcar a esta formación como apestada y hacerle el vacío político.

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¿Con los extremistas de la orilla izquierda sí se puede pactar?

En este último sentido, resulta irónico que precisamente algunas formaciones políticas reclamen un cordón sanitario en torno a VOX, por ejemplo las formaciones de izquierda que no han puesto ningún veto a todo lo que hay a su izquierda hasta donde alcanza la vista. ¿Por qué el PSOE puede pactar sin límite con cualquier formación que se encuentre a su izquierda y el PP o Ciudadanos no pueden pactar con ninguna formación que se encuentre a su derecha? ¿Qué límites ha puesto el PSOE a la extrema izquierda? ¿Por qué habría que ponerle límites a la extrema derecha?

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¿Pero no había que dialogar con todo el mundo?

En realidad, para justificar el diálogo “sin exclusiones” con todo tipo de formaciones de extrema izquierda y separatistas, se nos viene repitiendo que se puede dialogar con cualquier formación que sea legal, que tenga un respaldo popular y que rechace la violencia. No se entiende por tanto que no se pueda dialogar con Vox. Siendo precisos, es con formaciones como Bildu o la CUP que cabría cuestionar si se dan las condiciones para dialogar, no digamos gobernar. Malamente por tanto pueden oponer objeciones a VOX quienes, como el PNV, Podemos o IU, se apoyan en Bildu para gobernar en Navarra, no hacen exclusiones a nadie que se encuentre a su izquierda por radical que sea o directamente están haciendo política con presidiarios.

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Si, por otra parte, la izquierda y particularmente el PSOE ha decidido apostar por el cordón sanitario y trazar una raya infranqueable con cualquiera que esté a la derecha del PSOE, a la derecha no le queda otra alternativa que unirse. Sólo faltaría que no lo hiciera. En última término, el PSOE no deja otra alternativa a PP, Ciudadanos o UPN que negociar y en su caso pactar con VOX. Los están echando en sus brazos. No les dejan opción. Y no puedes pedir a alguien que no haga lo que por otro lado no le dejas otro camino que hacer.

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En lo que se refiere a Navarra, el problema con VOX es que viene a agrandar el grave problema de fragmentación que ya tiene la derecha. En un escenario hipotético podríamos tener al PPN, Ciudadanos y VOX con casi 30.000 votos, pero sin superar ninguna de las formaciones el 3% y sin ningún diputado en el parlamento foral: una situación idílica para el nacionalismo. No digamos el desastre que podría representar esa fragmentación a escala municipal. Es por ello que antes de las elecciones, cada vez más, al centro-derecha navarro se le impone algún tipo de reflexión para evitar males posteriores fácilmente previsibles y fácilmente remediables, o por lo menos remediables mediante una marca blanca común.

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Paradójicamente, podría establecerse una cierta similitud entre Podemos y VOX, no sólo por tener Vistalegre como lugar de concentración. De una parte, hay un cierto segmento del electorado que les podría resultar común. Un cierto votante poco ideologizado pero cabreado y descontento que quiere cambio y agitar el cocotero, algo que ofrecen aunque desde puntos de vista muy distintos formaciones como Podemos o VOX. De otra parte, podría pensarse de VOX lo que algunos observadores pensaron de Podemos, que era una formación creada y promocionada por el PP para fidelizar su propio voto, que se perpetuaría por temor a Podemos. Partiendo de una lógica similar, alguien podría pensar que VOX es una formación aupada por el PSOE para movilizar el voto de izquierda a partir del temor a un gobierno con la extrema derecha. Eso sí, el PSOE tendrá que darle al menos un canal de televisión a VOX para empatar lo que el PP hizo con Podemos, pero la lógica podría ser similar. O también podría ser que nuestros políticos no pasen de aprendices de brujos, se los coman sus propios golem o las cosas sucedan porque tienen que suceder, al margen de planteamientos tan maquiavélicos.

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En el caso de Navarra, un aspecto conflictivo de VOX es el centralismo igualador y el asunto foral. Claro que en Navarra hay muchos grupos amenazantes para el Fuero empezando por Podemos, que más de una vez ha hablado de una armonización fiscal a escala europea. Los nacionalistas quieren el centralismo vasco y la armonización con la CAV. Hasta los socialistas han hablado de armonizar los impuestos y de dumping fiscal. El choque de VOX con los Fueros es en Navarra problemático y real, aunque no demasiado particular.

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