A podemos ya no le gusta el jarabe democrático

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Condena generalizada ayer contra una veintena de personas que montaron en la noche del miércoles un escrache ante el domicilio de la vicepresidenta podemita de la Generalitat Valenciana, Mónica Oltra, a la cual acusaban de “apoyar els Països Catalans”. Los participantes en el escrache portaban caretas del protagonista de la saga de terror Scream y una bandera española con el lema “Viva la unidad de España”. En el momento de producirse el escrache los hijos de la líder de Compromís estaban cenando en la casa. No se produjeron actuaciones violentas.

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Oltra ha anunciado su intención de presentar una denuncia “porque son agresiones que no se pueden tolerar y hay que perseguirlas”, añadiendo que “Ayer vinieron a por mí, pero mañana pueden ir a por cualquiera; si no frenamos al fascismo, se apodera de todo“.

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Cuando a los escraches, si eran a los demás, se les llamaba “jarabe democrático”

Paradójicamente, cuando es Mónica Oltra la que sufre un escrache lo denomina fascismo, se le podría recordar lo que decía su jefe Pablo Iglesias cuando los escrachados eran Cristina Cifuentes o Soraya Sáenz de Santamaría, también en su domicilio, también estando con su hijo:

“A mí me hace mucha gracia que algunos partidos critiquen los escraches y los abucheos organizados a ciertos políticos. No se me olvida cómo Rosa Díez y María San Gil insultaban a gritos a dirigentes del PNV, o cómo ciertos militantes del PP se hicieron famosos echando a Pepe Bono de una manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Ya era hora de que la derecha probara un poquito de su propia medicina. Lo que está claro es que los ciudadanos están hasta el gorro de algunos de sus representantes y de los escasos medios de participación democrática de nuestro sistema. Hay que decir que no es aceptable que los términos del debate político los tengan que marcar sólo los que gobiernan y recortan, hacía falta que se viera ya en los medios a la gente pidiendo cuentas a las élites, eso que los politólogos llamamos accountability. Y eso es lo que han conseguido los escraches, en una palabra democratizar los debates políticos, pues al interpelar a las élites directamente, los escraches han desbaratado el reparto de papeles entre el político emisor del discurso y los ciudadanos, receptores pasivos, por eso no me canso de decir que los escraches son, ante todo, el jarabe democrático de los de abajo”.

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La bendita justicia española avala los escraches

Que los escraches no son fascismo, como dice Oltra ahora que es ella quien los sufre, lo avala por otro lado la justicia española, claro que tampoco sería raro ver que la justicia española tiene una vara de medir para los eschraches de los podemitas y otra para los escraches a los podemitas. El citado escrache que sufrió la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, por ejemplo, para la Sección 16ª de la Audiencia Provincial de Madrid fue “un mecanismo ordinario de participación democrática de la sociedad civil”, y una “expresión del pluralismo de los ciudadanos”, por lo que archivó la denuncia confirmando el archivo previo del Juzgado de Instrucción número 4 de Madrid.

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¿Están bien o están mal los escraches a la gente en su domicilio? Pues podemos pensar que están bien o están mal, pero lo que no podemos pensar es que están bien cuando te los hacen a ti y mal cuando me los hacen a mí. Por nuestra parte, nos parece bastante evidente que estaban mal antes cuando se los hacían a la presidenta y están mal ahora que se le hacen a Mónica Oltra. Ni matonismo, ni hipocresía.

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