Comentarios (1)
  1. Ramon de Argonz says:

    Más que emocionante, amigos.

    Conocí durante muchos años al Capitán -teniente de navío- don Carlos Etayo Elizondo, y con su amabilidad y total confianza me permitió seguir de cerca su gran aventura de la Niña III. Primero, la aventura de sus investigaciones, publicaciones y debates públicos con Martínez Hidalgo y Eugene Lyon, luego la aventura del astillero en Galicia, después la fundación del PVCVD, más tarde el asociar a su gran aventura -“misión” la llamo yo- a la generosidad y apoyo del quincenal navarro y católico “Siempre P’alante”, su ida y lsu tornavuelta….
    Lo él que no me dejó fue acompañarle en la expedición de la Niña III, porque yo estaba casado y tenía responsabilidades familiares.

    Fue exactamente con los mismos medios que embarcó el Almirante de la Mar Océana, sin motor de socorro, sin ayudas tecnológicas…

    Además de su investigación arqueológica, diciendo que su último barco era el más parecido al de Colón que se había hecho y pensado, pues “ceñía muy bien los vientos”,,, el primer objetivo de Etayo para organizar el flete y hacer su travesía a América, fue CONMEMORAR los 500 años del DESCUBRIMIENTO, SÍ, PERO CON EL MISMO ESPíRITU QUE LLEVÓ COLÓN Y QUE TENÍA LA REINA ISABEL LA CATÓLICA: sobre todo un espíritu católico y misionero. No podía ser que hubiese habitantes en medio de la Mar Océana, y que nadie les explicase la buena Nueva ni les evangelizase.
    La Niña III no sólo llevaría un mensaje de fraternidad cristiana a América en 1992, sino que quería difundir en el Nuevo Mundo y Europa la verdad sobre el Descubrimiento de 1492. La “Leyenda Negra” es una de las grandes trampas y mentiras sobre el cristianismo y España.

    ¡Qué bien explicó Alberto Catturelli en 1991 el descubrimiento, la conquista y evangelización de América y la Cultura Occidental en su libro “El Nuevo Mundo”! ¡Qué hermosura “El sueño de Cristóbal Colón” pintado por Salvador Dalí! Y qué constancia, generosidad, rigurosa investigación durante toda una vida de este hombre apasionado que fué el Capitán Etayo -apasionado con la verdad católica e histórica y no sólo con la caza y el mar- que se empeñó en descubrir cómo fue La Niña, y cuál fue el espíritu caballeresco y sobre todo cristiano, evangelizador y civilizador de la reina Isabel y de tantos misioneros católicos y castellanos en 1492…

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