Socialistas en la encrucijada

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Después de forzar la dimisión de Sánchez y del nombramiento de la gestora, nos preguntamos qué deberían hacer los socialistas españoles en esta encrucijada. Mirando hacía atrás, Felipe González gobernó de 1982 a1996, Aznar de 1996 a 2004, después del atentado del 11M, ZP gobernó de 2004 a 2011, abandono ciertos consensos que desde la Transición fueron claves en el desarrollo de una sociedad moderna. España tuvo un crecimiento espectacular que nunca antes habíamos conocido, los socialistas gobernaron 21 de los 38 años de democracia. ZP tuvo logros como: el carnet por puntos, la UME, el pacto de estabilidad presupuestaria y el aceptar en última instancia los recortes europeos, de una manera gallarda con la oposición del PP. Todo lo demás fue un desastre, impulso los derechos de unas minorías sobre las mayorías, levanto nuevas banderas definiendo el aborto como derecho, la política de género, el homosexualismo, memoria histórica sesgada, etc., todo valía con tal de aislar al PP (Pacto del Tinel) y se equivoco gravemente en el tema del Estatuto de Cataluña y nos hizo trampas con la salida negociada de ETA y su entorno

En las elecciones de 2011, el PP consiguió la mayoría absoluta y el PSOE perdió nada menos que 4,3 millones de votos. Profundizó su caída el 20D15, con la deserción de otros 2,5 millones y siguió bajando el 26J16 (130.000 votos), en Galicia y Euskadi fue a la baja la semana pasada. La aparición de Podemos ha aglutinado todo el voto de extrema izquierda incluyendo a una parte de electorado de origen socialista. Los propios C´s en las grandes ciudades les han restado por su derecha. Los socialistas tienen varios problemas políticos: no deben estar siempre mirando a ver como llevarse bien con los separatistas, jugando a Más Nacionalismo en unos sitios y al españolismo en otros; o dejarse arrastrar hacia la extrema izquierda detrás de los populistas, jugando a Más Izquierdismo. El PSOE debería volver a ocupar el espacio electoral de la izquierda moderada no nacionalista.

Un espacio reformista, defensor del régimen salido de la Transición, desmarcado del voto radical que aglutina Podemos, en la medida que consolidemos la recuperación económica y la reforma política, el espacio podemita se irá achicando. Lo que le toca ahora al PSOE es trabajar duro para ensanchar la base social de la izquierda moderada y socialdemócrata, que tenga su eje central en la política institucional, frente a los populistas que se apoyan demagógicamente en la corrupción y la dureza de la crisis para avanzar. Esta situación que padecen los socialistas en parte ellos han contribuido a crearla, han sido muchos años abonando la idea de que una cosa era mejor cuanto más radicalmente izquierdista fuera. Pues bien, una parte de sus propios votantes les han acabado haciendo caso y les han abandonado. Y algo parecido les ha sucedido frente al nacionalismo, intentando ser tan nacionalistas como los nacionalistas para intentar no perder votos frente a ellos, muchos antiguos socialistas catalanes hoy militan en el independentismo.

El PSOE necesita buscar su propio espacio y para ello necesita un discurso diferente, necesitan tanto de buenas cabezas como de un tiempo no corto, pues el escenario lo tienen complicado. En Occidente la propia democracia representativa esta siendo cuestionada, tanto desde la izquierda como desde la derecha, con la aparición de nuevos problemas y por su magnitud: emigración, refugiados, auge del yihadismo, complican mucho las cosas. El propio PP ha desarrollado muchas políticas socialdemócratas mas propias del PSOE que del PP, con lo que le achicó el espacio por su derecha. Los partidos tradicionales de centroderecha en Europa son puestos en cuestión por movimientos xenófobos de corte autoritario, mientras que los de centroizquierda sufren el asedio de los nuevos populismos de izquierda, que a consecuencia del auge de la desigualdad y por la dureza de la crisis desde 2008 pretenden vender como nuevas, propuestas tan viejas y caducas como el proteccionismo comercial, el nacionalismo económico o el derecho a la autodeterminación de los pueblos.

La socialdemocracia está sufriendo en toda Europa, tiene difícil construir un relato que ilusione pues muchos de sus postulados tradicionales ya se consiguieron (educación pública y gratuita, seguridad social, etc.) en consenso con el centro derecha, y las nuevas banderas las blanden también los populistas de manera mas virulenta que ellos. Parte del problema es que en las circunstancias actuales (marcadas por la dureza de la salida de la crisis) la irrupción de nuevos actores económicos, como China y de nuevos paradigmas han convertido a los socialdemócratas en partidos tradicionales, con dificultades objetivas para ser atractivos para los jóvenes y los más castigados.

Hoy por hoy el PSOE no tiene un plan claro ni convincente para la salida de la crisis, ni tampoco valentía suficiente para explicar y convencer de los sacrificios necesarios, huyendo de toda demagogia. Tiene que desandar el camino de aproximación a Podemos, que tanto les perjudicó. Abandonar el espejismo que supuso el 24M15 donde ocultó sus malos resultados al pactar con los populismos, dándoles tantas alas que ahora fortalecidos les disputan e incluso les sobrepasan su espacio. Colaborar en cuestiones de Estado con el PP, reforzar un plan contra las ofensivas de los nacionalistas periféricos. Necesitan preparar un Congreso con tiempo suficiente, donde debatan como y con quién quieren aliarse.

Deben volver a políticas reformistas que resuelvan los problemas de las gentes, desde un perspectiva social con un mensaje claro y un liderazgo firme. Así pienso que les irá mejor a ellos y a todos los demás. Al proyectar su desorientación actual sobre el conjunto de la sociedad española casi nos llevan a la catástrofe. Ninguno de estos desafíos tiene una solución fácil, para cambiar necesitan tiempo y un debate sosegado pero es evidente que solo un partido centrado, confiable, unido bajo un liderazgo fuerte y unas ideas innovadoras, pensadas para ofrecerlas al resto de españoles, con el apoyo sólido de millones de votantes y no solo pensados para satisfacer a su minoría militante.

Comentarios (1)
  1. Entre la cantidad de desatinos que hemos podido oír de los socialistas en los últimos meses ha habido una voz que, para mí, ha dicho algo inteligente. No cito textualmente porque extravié la servilleta donde lo tenía anotado: El PSOE no es solo un partido de personas, sino que se debe también al Estado.
    Creo que con estas palabras se desautoriza todo afán personal y se pone énfasis en el bien común.

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