Una clasificación de las víctimas que le hubiera venido bien a Alfonso Alonso

La semana pasada se produjo un momento particularmente intenso en el debate entre los candidatos a lehendakari que enfrentó a Alfonso Alonso, candidato del PP, con Pili Zabala, candidata de Podemos y hermana del etarra José Igancio Zabala, secuestrado, torturado, asesinado y enterrado en cal viva en los años ochenta. La candidata de Podemos le espetó a Alonso si no la consideraba a ella una víctima y el candidato popular dijo no, después sí y ahora mismo no se sabe todavía seguro lo que piensa ni por qué. De hecho, todo lo que estamos viviendo últimamente en Navarra y la CAV evidencia que es preciso un debate sobre las víctimas y unas conclusiones razonables sobre quién lo es y quién no, o quién merece o no un reconocimiento nacional y por qué. La izquierda abertzale lo tiene claro, el problema es que no lo tengamos claro el resto.

¿Es Osama Bin Laden una vícitima del terrorismo? ¿Lo es un etarra al que le explota su propia bomba o muere en un tiroteo contra la policía? ¿Hay que homenajear a todos los atracadores que han muerto asaltando una joyería tiroteados por la policía? Si la ETA hubiera matado a quienes mataron al hermano de Pili Zabala, ¿habría que homenajearles aunque fueran asesinos por haber sido a su vez asesinados? ¿Hay que homenajear a un etarra por haber sido asesinado por muy hermano que sea de una candidata de Podemos? Pili Zabala reclama una consideración para su hermano, pero por duro que sea decírselo la catadura moral de su hermano quizá no era superior a la de quienes lo mataron.

El reconocimiento nacional y homenaje público de las víctimas

Cuando hablamos de víctimas, tal vez debamos preguntarnos en este debate quién se espera que les haga homenaje o las reconozca. Es decir, la familia de cada cual que haga los reconocimientos que quiera a los suyos, dentro de la ley, ¿pero cuál debe ser la postura del estado? A fin de cuentas, es de eso de lo que estamos hablando. ¿Tiene sentido que Uxue Barcos vaya lo mismo a la tumba de un etarra que a la tumba del policía al que mató el etarra? ¿A quién tiene que homenajear la Administración y a quién no?

No todo el mundo merece un reconocimiento especial por parte de la nación. Por más que un sicario-narcotraficante hubiera sido torturado y asesinado por unos policías, ese narcotraficante no merece un homenaje ni un reconocimiento nacional. La respuesta del estado debería limitarse a juzgar a los policías y, acaso, hacerse cargo de las responsabilidades civiles que pudieran existir.

Más aún, incluso en el caso de que esos policías se hubieran equivocado y, en vez del sicario-narcotraficante, hubieran torturado y asesinado a un inocente, ni siquiera en ese caso esa persona merecería un reconocimiento. La respuesta del estado, como en el caso anterior, debería ser castigar a los policías y hacerse cargo de las responsabilidades o indemnizaciones que le pudieran corresponder. Podríamos decir que esa persona, más aún siendo inocente, ha sufrido una desgracia especialmente injusta, pero no ha hecho un mérito en defensa de la nación y de la libertad de los españoles que el estado deba reconocer.

Es por lo anterior que si estamos hablando del reconocimiento que debe prestar a una persona el estado (no la familia, el club de fútbol al que pertenecía, o cualquier otro colectivo), para que se de ese reconocimiento la persona muerta tiene que haber dado su vida, o su brazo, o sus piernas, en la defensa del estado, la nación y la libertad de los españoles que le prestan reconocimiento y homenaje. Es por esto que los países condecoran a los soldados muertos en batalla con especial heroísmo, por ejemplo.

A este grupo de personas que merecen el reconocimiento del estado, por tanto, no pertenecen todas las personas que simplemente han recibido una muerte violenta, sino sólo las personas que se han convertido en víctimas en el seno de una lucha entre la nación y quienes intentaban destruirla, entre el estado de derecho y quienes atacaban las libertades y derechos de los ciudadanos. Por este motivo es de sentido común que el estado no puede reconocer ni homenajear a un etarra. El estado puede  condenar, lamentar y deplorar un crimen de los GAL, así como perseguir a sus autores, o puede reconocer la injusticia de un crimen del GAL, pero no puede homenajear a una víctima del GAL, ni siquiera a una víctima inocente del GAL, porque no es víctima entre el estado de derecho y  ETA, sino una víctima en una lucha entre delincuentes, aunque sea una víctima inocente. El estado sólo debe homenajear a quienes , como el soldado muerto en batalla, ha dado su vida en defensa de la nación y la libertad. Obviamente también hay que incluir como víctimas merecedoras de homenaje a todos los civiles asesinados o heridos por los terroristas en su intento por doblegar al estado; de un modo u otro, esos civiles también se han sacrificado en la defensa de las libertades y la nación. Al resto de víctimas les corresponderán otros reconocimientos, pero no el de la nación.

Por cierto, el hermano de la candidata de Podemos es víctima de los GAL, pero no parece que fuera una víctima inocente. No tiene sentido que la nación española y el estado español le tengan que rendir homenaje a una persona que luchó pistola en mano contra la existencia de esa nación y contra los derechos y libertades de los españoles.

Cabe reseñar que es una falacia comúnmente utilizada por la izquierda abertzale el tratar de dibujar un escenario en el que todo lo que no era la ETA era el GAL y que la una se justifica por el otro. Naturalmente se trata de un falso escenario. De hecho la ETA no mató a nadie del GAL. La ETA era un bando, el GAL -incluso aunque hubiera personas de instituciones del estado e incluso del gobierno actuando al margen de la ley y del estado –  y el estado de derecho otro. El puñado de personas que formaban los GAL se representan a sí mismas y a nadie más.

Obviamente todo lo anterior se puede reescribir y discutir. Seguro que hay cabezas pensantes mejores que las nuestras, sólo que frecuentemente andan pensando en otras cosas. Pues que se pongan a pensar en esto porque el caso es que hace falta una teoría y una clasificación para explicar por qué no podemos meter en el mismo saco a todas las víctimas, a la etarra que le explota su propia bomba el día que el atentado sale mal y a la niña inocente a la que la bomba se lleva por delante el día que el atentado sale bien. Al concejal popular o socialista asesinados de un tiro en la nuca y al asesino asesinado injustamente, pero asesino de todos modos. Al policía o al guardia civil que defendían la nación y el estado de derecho y al terrorista que quería matar a todo el que le discutía sus opiniones sobre la autodeterminación, la droga, la energía nuclear o el trazado de una autovía. Hay víctimas y víctimas y hace falta una clasificación, la que sea, pero lógica, razonable y justa. Y si se es candidato de un partido y se acude a un debate, más aún. A falta de una teoría mejor sobre las víctimas, sólida y bien articulada, la izquierda abertzale rellenará el vacío con la suya, por ridícula e injusta que sea, por incomparecencia intelectual del rival.

Comentarios (9)
  1. Por lo menos ya sabemos al lado de quién está Podemos. Y no es de la legalidad democrática, sino de la revolución bolivariana y neoleninista, del separatismo comunista y racista de los herederos de los herederos de Sabino Arana.

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  2. LIBERAL SEXUAL says:

    Me tengo que ir al trabajo (¡a levantar la patria!) y no tengo tiempo pero creo que entre las victimas de ETA si hay una persona asesinada por haber formado parte de los GAL. Os o miro y os lo aclaro

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  3. Hemengo says:

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  5. Era y es FG. Y no estaba en el.bando del Estado de Derecho.
    También conocemos al Gordo. Y sabemos en que bando estaba y sigue estando, en el de los asesinos. Y sabemos en el bando que están los que defienden a Otegui, en el de los asesinos también, en el de ETA. Sabemos perfectamente qué es Podemos, sólo esperamos que sus votantes se den cuenta a quien le entregan su voto.

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  6. Patricia says:

    En España el gobierno confunde víctimas, héroes y asesinos.Por ejemplo,un hispano américano que se arrojó a salvar a una persona que se ahogaba ha realizado una acto meritorio que se debe premiar,pero dar la nacionalidad a todos les extranjeros que iban en los trenes el 11M es un disparate; no iban a posta ni defendían nada;les pilló; son víctimas involuntarias y el gobierno realizó un acto de demagogia impropio dándosela. Y por supuesto es incomparable la muerte de un guardia civil evitando un atentado que la del etarra que iba a volar unas cuantas personas y le salió mal.Respecto a lo que justifican los atentados de ETA anteriores al 77 por ser “contra Franco”,de esos barros vienen estos lodos.ETA asesinaba igual y sus crímenes eran igual de crímenes: su primera víctima mortal fue una niña pequeña.Descubrir que los malos son malos cuando empiezan a disparar a cargos de partidos es puro cinismo. La políticos de la Rusia de Kerensky cuando los bolcheviques los empezaron a eliminar en los gulag soviéticos se dieron cuenta de su error al haberlos tolerado.igual que todos sufrimos el que PSOE y PP hallan dado alas al independentismo con sus alianzas con PNV y CIU.

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  7. LIBERAL SEXUAL says:

    Las victimas del GAL que eran totalmente inocentes y que según este artículo no se merecen ningún homenaje porque no fueron víctimas entre el estado de derecho y ETA, sino víctimas en una lucha entre delincuentes, aunque fueran víctimas inocentes, se olvida que los delincuentes fueron financiados y organizados por funcionarios del estado.

    El estado tendría que haberles pedido perdón públicamente por los delitos cometidos por sus funcionarios y eso es un homenaje a esas víctimas, para el resto efectivamente no eran inocentes.

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  8. Estricuel says:

    El GAL fue producto del complejo y la cobardía de los gobiernos socialistas. A eso se le viene llamando estado de derecho que se traduce como estado de derecho para terroristas y delincuentes.
    Claro que el GAL generó víctimas del terrorismo. Pero no todas se deben considerar como tales. Solamente las inocentes. Y desde luego entre ellas no se encontraban ni Lasa ni Zabalza. Ellos decidieron ser terroristas y fruto del ejercicio del terror fueron muertos.
    La nación española debería de haber aceptado el lenguaje de los terroristas desde el principio. Si ellos lo calificaron de guerra como tal se debía haber actuado. En las guerras se producen combates y en los combates se mata y se muere con honor, de frente. ETA siempre mató por la espalda y/o a traición y el gobierno español prefirió tomar esa senda criminal por complejos y cobardía. Si a a España se le declara la guerra, guerra se le debe dar.
    Pero se prefirió un estado de derecho que no ha hecho más que igualar a víctimas con verdugos.
    Se homenajea a asesinos cobardes mientras se remueven las tumbas de quienes murieron con honor.

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  9. Estricuel says:

    Donde dije Zabalza quise decir Zabala

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