¿Qué es y qué hay en el Monumento a los Caídos?

Breve historia del Monumento a los Caídos

La polémica sobre el Monumento a los Caídos y la pretensión de trasladar los restos allí depositados puede ser una ocasión propicia para recordar brevemente la historia del propio monumento, así como para desmitificar algunos equívocos, o incluso resolver algún misterio sobre lo que realmente hay allí dentro. Ya les anticipamos que la lectura pude resultar un tanto decepcionante, en el sentido de que básicamente se trata de un monumento funerario, no una especie de base secreta llena de conspiradores en plan villano de película de James Bond.

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El proyecto inicial

El proyecto, según la memoria descriptiva presentada en agosto de 1941 por la delegación en Navarra del Colegio de Arquitectos Vasco-Navarro, se componía de una gran Iglesia Votiva, Iglesia Panteón, con galerías laterales que la unían y enlazaban con dos cuerpos de edificios extremos. Como marco de estas construcciones se proyectó una plaza con edificios aporticados en su parte baja, de ordenación uniforme y sobria, con carácter adecuado a la Arquitectura del conjunto. En el fondo se dispondría de un parque, lugar de reposo y de religiosidad. La Diputación Foral de Navarra aceptó la propuesta y la hizo suya. La ceremonia de bendición de los terrenos fue el 15 de agosto de 1942, festividad de la Asunción de la Virgen, acto que tuvo lugar a las 12 horas, oficiando el obispo de la Diócesis, D. Marcelino Olaechea.

En 1952 se finalizaron las obras del Monumento y urbanización la zona anterior y posterior, encontrándose ya iniciada la construcción de los edificios de la Parroquia de Cristo Rey y de la Casa Parroquial.

La cesión de Urmeneta

El 13 de diciembre de 1962, el entonces alcalde de Pamplona, el nacionalista vasco Miguel Javier Urmeneta Ajarnaute, realizó una cesión gratuita a la Diputación de Navarra, representada por su Vicepresidente Miguel Gortari Errea, para finalizar la construcción de los servicios anejos del Monumento.

El 1-II-1963 la Diputación cedía definitiva y gratuitamente el Monumento al Obispado, reiterando el carácter votivo que debía tener a perpetuidad. Posteriormente, desde los años 70, pasados varios años de abandono del Monumento, tanto por las autoridades civiles como religiosas quedó en estado de casi ruina y de abandono, únicamente utilizado y relativamente vivido por la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz para celebrar en él sus misas votivas.

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El Arzobispado cede la propiedad al Ayuntamiento

No sabiendo qué hacer con el Monumento, y siendo consciente el Arzobispado de la imposibilidad de conservarlo dignamente y de que constituye un patrimonio urbanístico interesante y útil para la ciudad, decide realizar la cesión de la propiedad, a título gratuito, al Ayuntamiento de Pamplona, conservando parcialmente el carácter votivo que movió a la Diputación de Navarra al donarlo a la diócesis. El Ayuntamiento de Pamplona, de una parte, y el Arzobispo de la diócesis y el Párroco de Cristo Rey de Pamplona, de la otra, firmaron un preacuerdo, el 4 de julio de 1997, sobre donación “intervivos” al citado Ayuntamiento del edificio conocido como “Monumento de Navarra a sus Muertos en la Cruzada” o “Monumento a los Caídos”, con arreglo a las siguientes condiciones o reservas:

“Quedan excluidos de la mencionada donación todos los altares, imágenes y mobiliario existentes en el interior del monumento. No obstante, la parroquia se reserva para sí y, en todo caso, para el Arzobispado de Pamplona el uso y disfrute a perpetuidad y mientras el edificio donado se mantenga en pie, de la Cripta central en la que podrá celebrar los actos de culto que tenga por conveniente, así como el uso y disfrute de la totalidad de las dependencias ubicadas bajo el arquerío lateral izquierdo del edificio. Una vez producida la donación, el donatario deberá destinar el edificio donado a actos o actividades de estricto orden cultural, educativo, exposiciones artísticas, etc… En todo caso, estas actividades deberán estar a tono con la naturaleza y origen de la edificación, cuidando el propietario de mantener en el interior del edificio el orden y debido respeto a la Cripta. La Diócesis se interesa en que se respete y mantenga por el propietario en buen estado de conservación las lápidas e inscripciones funerarias existentes en el interior y exterior del edificio. A tal fin, y como una de las opciones posibles, el Ayuntamiento podría taparlas u ocultarlas sin que, en ningún caso, el velado de dichas lápidas e inscripciones perjudique el contenido de las mismas.”

De la desacralización se salvó la cripta, cuyo cuidado el arzobispo don Fernando Sebastián encargó a la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, destinó a la oración, y señaló como sede de la Hermandad -que había sido desplazada de la basílica- según los Estatutos o Reglas (Art. 2) por él actualizadas el 9-I-2006. Voluntarios de la Cruz trasladó el culto divino de la Basílica de la Santa Cruz a la cripta. En la situación legal del Monumento, se distingue hoy la antigua basílica y la actual cripta.

La cripta

La cripta se diseñó como mausoleo, y a ella se trasladaron los restos mortales del Teniente General José Sanjurjo Sacanell y del General Emilio Mola Vidal para su reposo final el 17-VII-1961, 9 años después de la finalización de las obras. A la vez se trasladaron los restos de varios voluntarios. Desde 1958 la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz (HCVC) se encarga de mantener el culto de forma constante inicialmente en la Basílica y desde 1997 hasta la actualidad en la cripta.

La Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz

La Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz (HCVC) (Hermandad canónica), fue fundada por el Obispo Marcelino Olaechea Loizaga en el Monasterio de Irache, donde inicialmente tuvo su sede, el 26- XII-1939. Esta Hermandad canónica tiene una Fundación Perpetua de Misas en el Monumento, según Decreto eclesiástico del 18-I-1957. Su primera Misa -en la Basílica de la Santa Cruz del Monumento a los Muertos- y el Via Crucis, ambos con permiso verbal del Obispo del 10-XII, se celebraron el 14-XII-1958; en adelante todos los meses la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz (hermandad canónica) se encarga de mantener el culto, rezando mensualmente por todos los enterrados en la misma, por los más de 4.653 navarros cuyo nombre está esculpido en las paredes del Monumento, por los hermanos fallecidos y por todos los difuntos de aquella contienda. No se realizan homenajes, sino que se ofrecen plegarias.

Por lo demás, difícilmente se puede interpretar que rezar por un difunto es un acto de apología o exaltación del terrorismo. O habría que prohibir también rezar por su padres o sus abuelos a todos los españoles que tuvieron familiares en el bando nacional. Ya puestos, ni a la madre de un condenado a muerte o un etarra se le puede cuestionar su derecho a rezar por su hijo.

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Comentarios (4)
  1. Esta kutre patxanga rojifacciosa no deja descansar ni a los muertos, como para dejarnos en paz a los vivos.
    Y eso que el PNV estaba en el origen del monumento, pero ya se sabe , estos están Repicando, y en la procesión . Y robando los candelabros y el relicario.

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  2. el liberal navarro says:

    El quid de la cuestion está en el consentimiento de las familias que el alcalde afirma tener, y en el permiso o no del obispado para que se haga, dado que es posible argüir como uso y disfrute de una cripta el de lugar de enterramiento

    ojito con estas dos cosas , Joseba, que como no hiles muy fino mientes o/y prevaricas casi sin querer….

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  3. Ramon de Argonz says:

    Hola a todos. Gracias por el artículo clarificador. En este desgraciadísimo tema hay muchas mentiras por parte de los desenterradores de muertos aunque estos ya estén localizados en un lugar digno, muchas mentiras políticas, mucho “cargarse” a la Navarra de siempre, mucho revanchismo, mucho odio a la Navarra foral de siempre y a la Navarra española de siempre por foral y sacrificada. Hay mucha envidia hacia el monumento -ya quisieran tener uno para ellos-, mucho separatismo y sobre todo marxismo. Este affaire de EH Bildu es marxista (y pro etarra) por lo mismo que si el nacionalismo tiene alguna fuerza es porque el marxismo se ha hecho -aparentemente de forma contradictoria- nacionalista. Hay mucho inútil de que no sabe qué es la política, mucho flojito, incluso entreguista como el Sr. que dio su larga opinión el “Diario de Navarra” 5-IX-2016.
    Todo esto es muy triste pero no caemos en la tristeza porque Pamplona y Navarra es muchísimo más que este espectáculo amañado por unas oligarquías que dicen representar a la gfente, pero que EN REALIDAD sólo se representan a sí mismas y desde luego no viven para los ciudadanos.
    Para temas de historia remito al lector al blog amigos-monumento-navarra.blogspot.com
    Ramón de Argonz

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  4. Ispan says:

    A este paso , pues un precedente para que los iconoclastas de la historia , vayan por el Valle de los Caidos y porqué no las criptas de El Escorial o de los enterramiento de reyes en otros lugares .Y ya puesto pues las tumbas de los cementerios que sean de propiedad municipal donde aparezca una lápida de fulano de tal caido por Dios y por España pongamos el 16 de agosto de 1938 en Gandesa o en Villafranca de Córdoba ¿ porqué no obligar a cambiarlo?
    De momento españoles ya fallecidos hace tiempo han sido en algun Ayuntamiento desposeidos de las distinciones que se le hicieron en vida y no me refiero a los del dictador Franco o su conmilitones conocidos, si no a muchisimas personas humildes.O sea que cesa la personalidad por la muerte segun nuestro Código Civil , menos para retirarle cualquien mención.

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