Cervantes y Navarra

11224322_463476380491494_6579653262876531024_n Miguel de Cervantes Saavedra cabeza

Creo que en Navarra hemos sido muy cicateros con la figura señera de las letras hispánicas, Miguel de Cervantes y Saavedra (Alcalá de Henares 1547-Madrid, 1616), de quien se cumplen en este año los cuatro siglos de su muerte. Apenas hay calles dedicadas a su nombre y tampoco conozco centros educativos que lleven el rótulo del egregio escritor. Es una carencia que resalta, sobre todo pensando en que otras regiones tienen más detalles con estos insignes personajes que se dedicaron a plasmar en obras literarias piezas dignas de leerse y releerse. Tal es el caso del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, un tratado de filosofía social, un reflejo del carácter de España y los españoles, un cúmulo de sentencias y aforismos, de palabras sustanciosas, de situaciones que tanto nos hacen pensar y recrearnos, en una especie de reflejo de nuestra representación personal y colectiva. El Quijote, como la Biblia en otro plano más superior, hay que tenerlo siempre delante. Lógicamente, La Galatea, las Novelas Ejemplares, son también obras extraordinarias que merecen paso y repaso por ellas. El bien llamado siglo de oro español es en la literatura y en la cultura, un exponente de creadores de primer nivel que dieron al mundo desde el imperio español, ya declinando lentamente en poderío, un elenco de obras que si fuésemos justos con ellas, servirían para aumentar la autoestima y sacar provecho abundante de ellas. Este año cervantino dará ocasión, o está dando ya, no en la medida en que se merece, pero sí testimonialmente, ocasión de recuerdo de este escritor de vida azarosa que de algún modo, quiero relacionar con Navarra. Sobre nuestra región y la literatura, recomiendo la obra del padre Ignacio Elizalde, catedrático en Deusto, en tres tomos y muy elaborada, Navarra en las Literaturas Románicas (Española, Francesa, Italiana y Portuguesa), publicada por la Institución Príncipe de Viana de la Diputación Foral de Navarra en 1977. No quiero dejar de citar, sería imperdonable, la labor reconocida por hispanistas y literatos del mundo, del Grupo de Investigación del Siglo de Oro (GRISO) que desde la Universidad de Navarra, dirige el profesor Ignacio Arellano, y que entre sus colaboradores conozco de cerca la valiosa ayuda que le prestan algunos de la talla de Carlos Mata, por ejemplo.

En el Quijote está `presente la batalla de Roncesvalles con las luchas de Bernaldo del Carpio y Roldán. Entre los libros que deben echarse al fuego figura el Poema de Roncesvalles de Francisco Garrido de Villena (1555). Hay también alusiones palpables a hechicería en Navarra, a los Pirineos, y en la medida en que pudiera aplicarse a algunos navarros, observamos las alusiones a quienes hablaban el vizcaíno como de manera genérica cita don Miguel a quienes hablaban vasco.

En la biografía de Cevantes hay un personaje real, Juan, el navarro, que perdió su vida tras intentar liberar del cautiverio de Argel a Miguel de Cervantes. En efecto, tras la batalla de Lepanto, 7 de octubre de 1571, en la que intervino aunque en estado destemplado, y que le costó la herida en la mano y otras más leves en el cuerpo, siguió en la milicia participó en la toma de Túnez y cuando regresaba a España, su barco fue apresado por unos piratas profesionales que extorsionaban a familiares y amigos de sus presas humanas. Conducido a las mazmorras de Argel, intentó la fuga varias veces. Juan el navarro, jardinero al servicio del amo –es un decir- mejor, carcelero del soldado de Lepanto, Dalí Mamí. Ausente éste de Argel, Juan el navarro sacó catorce prisioneros de los calabozos y los ocultó en una cueva, durante cinco meses, que había en un huerto del alcaide Hasan a cinco kilómetros de Argel. El navarro trabajaba como jardinero para el citado Hasan pero fue delatado por el dorador melillense que se creía estaba por la labor de evadir a los prisioneros; esta traición y esto le costó la vida a Juan. Sabemos que Cevantes urdió el plan de fuga y que salvó la vida milagrosamente después de haberse declarado culpable de toda la trama, aunque tuvo que pasar otros cinco meses en unas deplorables condiciones carcelarias. Fracasada esta segunda tentativa de fuga, y después de fallida una tercera, salió de la cárcel al ser liberado por mediación de frailes trinitarios y tras el pago del rescate de quinientos escudos que pudo obtener su familia.

La vida azarosa de Cervantes como persona que escribía mientras se ocupaba de ganar dinero en varios oficios delicados, como el de allegar fondos para la Armada Invencible, con requisas de alimentos y frutos del campo, dinero y otros útiles de guerra, o el de cobrador de impuestos, después de tasaciones estimadas que dieron quebraderos de cabeza a Cervantes hasta tal punto que al no cuadrar las cuentas, fue encarcelado, esta vez en la cristianísima Sevilla durante siete meses entre 1597 y 1598. Cervantes pudo sobrellevar esta contrariedad con la ayuda de su familia, su esposa que le dio estabilidad y un domicilio-refugio en el pueblo de Esquivias, su hija natural, sus padres, su hermano…

No fueron los económicos los únicos delitos achacados directa o indirectamente a Cervantes. Se vio envuelto en un problema que tuvo como protagonista a un navarro de noble ascendencia, apellidado Ezpeleta, al que Góngora lo retrata de rejoneador en uno de sus romancillos relativo a un festejo taurino el 10 de junio de 1605. El 27 de junio siguiente, apenas unos días después, Ezpeleta es acuchillado al salir de una casa aneja a la de Cervantes, donde mantenía relaciones amorosas con una mujer casada. Las sospechas recayeron en la casa de las Cervantas, donde vivían las mujeres que rodeaban al autor del Quijote, cuya primera parte precisamente saldría en 1605. Se refería a la mansión donde habitaban con don Miguel, su mujer, su hija, sus hermanas. Aunque nunca se probó relación alguna de Ezpeleta con las Cervantas, sí hubo que demostrar la familia ante lo que podríamos llamar la opinión pública o la justicia, su inocencia. La fama del gran escritor no estuvo exenta de apuros económicos, fruto del coste de las publicaciones, de los problemas de edición en imprentas situadas lejos del control del autor, de los gastos que a pesar de las aportaciones de su mujer, de familia hacendosa, fueron cuantiosos a lo largo de su vida llena de avatares y pleitos.

Cervantes tuvo de cerca de la hora de escribir su inmortal Ingeniso Hidalgo la obra de un navarro, Juan Huarte de San Juan, autor de Examen de Ingenios para las Ciencias (Baeza, 1575). Los cervantistas admiten la influencia real del médico nacido en San Juan Pie de Puerto, en tierras de Ultrapuertos, afincado luego en Baeza, a través de su libro, en el tratado de la locura, en sus varias facetas, en los estados psicológicos anormales, y en los comportamientos utópicos de personas afectadas por enfermedades o circunstancias anormales de su espíritu. Esta obra maestra de Huarte, pionera en la psicología moderna, que describe los caracteres y lo que llamaríamos hoy habilidades o competencias para el ejercicio de profesiones y oficios, es una obra de arte que dio pie a estudios posteriores de gran magnitud. La leyó Cervantes, antes de escribir el Quijote y parte de su espíritu e incluso, hay algún párrafo bastante similar, se encuentra en las andanzas del Idealista de la Mancha y su escudero Panza, con una tipología de rasgos psicológicos en ellos y otros personajes del libro, que responden a caracteres descritos por el doctor Huarte de San Juan. Ya en 1905, Salillas escribió en Madrid un trabajo titulado, “Un gran inspirador de Carvantes: el doctor Juan de Huarte de San Juan en su examen de Ingenios

De paso que en este año cervantino donde los haya, recordamos y reconocemos la obra y la vida de Miguel de Cervantes, se podría aprovechar también el estudio de Huarte de San Juan, que por navarro de la Baja Navarra , nacido hacia 1529 en la que fue ciudad principal de Ultrapuertos y que luego por disposición de Carlos I fue abandonada a su suerte por dificultades de defensa. Huarte hizo valer su condición de navarro para estudiar en universidades españolas y ejercer su profesión médica en Baeza y ciudades aledañas. Nadie es profeta en su tierra y si es navarro, todavía menos…

 

Algunos datos históricos de España en estos años:

Felipe II. Valladolid 1527- El Escorial, 1598.Rey desde 1568.

Felipe III.Madrid, 1578-1621.Hijo de la cuarta mujer de su padre, Ana de Austria.

  1. Corte en Valladolid. En 1606 retorna a Madrid. El padre de Cervantes vuelve a Sevilla desde Valladolid.
  2. 1599-1602, peste en Castilla y Navarra.
  1. El Buscón don Pablos de Quevedo.
  2. 2ª parte del libro La vida de Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán.
  3. Primera parte del Quijote. Madrid.
  4. Bancarrota en Castilla
  5. Expulsión de los moriscos.
  6. Acto de fe contra la brujería en Logroño.
  7. Novelas Ejemplares de Cervantes.

Soledades de Góngora.

  1. Segunda parte del Quijote.
  2. Muerte de Cervantes se ha convenido el día 23 de abril.

Gregorio Fernández esculpe el paso de La Piedad.

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