Brexit: ¿qué no pasó?

A pesar de la vorágine post electoral que nos embarga, suceden otras cosas en el mundo que también merecen nuestra atención, como el dichoso “brexit”. Como decía Miguel Angel Riezu en su artículo del domingo en Diario de Navarra, “el voto el jueves de los granjeros de Inglaterra hizo perder el viernes el 12% de su dinero a los ahorradores navarros que invierten en bolsa”. Así funcionan las cosas en este mundo moderno en el que todas las distancias se reducen a un click.

Da la impresión de que, en lo económico, a falta de capacidad para cuantificar exactamente el efecto del brexit a medio plazo, lo que mueve los mercados de momento es el miedo, fundado o no, y cuando aparece el miedo los mercados bajan. Hasta que dejan de bajar, claro.

Pero si en lo económico todo el mundo parece andar despistado, donde realmente se están cometiendo errores de bulto es en la interpretación política de lo sucedido.

De un parte, por obvio que parezca hay que seguir subrayando que Gran Bretaña ya estaba medio fuera de la UE porque nunca llegó a estar más que medio dentro. Y esto ya nos da una primera clave interpretativa que no tiene que ver con nada que haya sucedido en los 5, 10 ó incluso 20 últimos años. ¿Por qué Gran Bretaña nunca entró en la moneda única, ni en la zona Schengen y tenía su propio banco central y su propia política moneatia? Pues porque ya entonces eran euroescépticos. Todas las interpretaciones que atribuyen el brexit a cosas que han pasado en los últimos 5 años no tienen sentido. En todo caso, las cosas que han sucedido en los últimos años pueden haber exacerbado el euroescepticismo.

¿Y si hubiera ganado el sí?

Tan ocupados estamos con que ha ganado el no que tal vez deberíamos volver un momento a ese universo paralelo en que hubiera ganado el sí. Es decir, si hubiera ganado el sí los británicos habrían decidido que se quedaban en la UE pero con sus condiciones, las de antes y otras nuevas y diversas: fuera de la moneda común, fuera de la zona Schengen, fuera de los asuntos comunes de Justicia e Interior, con fronteras e imponiendo condiciones draconianas sobre la aceptación y reparto de refugiados o la participación en rescates a otros países de la UE.

El referendum, de hecho, estaba sirviendo al gobierno británico como amenaza para conseguir condiciones privilegiadas de negociación con el resto de la UE. El gobierno británico no convocó el referendum para irse, sino para conseguir unas condiciones privilegiadas mediante la amenaza del brexit, aunque jugando tanto al límite que al final perdió el control. Ahora lo que pretende es irse pero negociando unas condiciones con la UE que se parezcan mucho a eso que quería conseguir amenazando con el referendum y obteniéndolo a cambio del sí.

La pregunta al respecto es si los demás no tenemos nada que decir. Si hubiera ganado el sí con las condiciones de los británicos, ¿por qué no nos iban a hacer a los demás un referéndum para ver si queríamos esas condiciones o no? A lo mejor hubiera salido que sí en Gran Bretaña y no en el resto de la Unión. O hubiéramos dicho sí sólo en caso de tener todos las mismas condiciones que los británicos, que a lo mejor eran sensatas, al menos alguna, pero entonces tengámoslas todos.

Existen por lo demás intérpretes de la realidad que todo mal que suceda en el mundo lo atribuyen sistemáticamente a dos o tres comodines, a saber: las políticas neoliberales, los conservadores y los mercaderes. Se podría añadir como cuarta responsable de todo mal el comodín de la Iglesia Católica, pero parece que, por una vez y sin que sirva de precedente, utilizarlo respecto al brexit resultaría excesivo. No nos puede extrañar por tanto que se nos esté repitiendo que los responsables del brexit son los políticos conservadores y neoliberales británicos, por un lado, y las políticas conservadoras y neoliberales de la Europa de los mercaderes por otro. Es decir, que los conservadores y neoliberales británicos habrían apostado por el brexit para huir de las políticas neoliberales y conservadoras de la UE. Por ridículo que parezca, es lo que nos están repitiendo algunos medios y algunos políticos. También nos dicen que hay muchos países de Europa que se pueden querer ir de la UE si no consentimos en que seamos menos austeros, gastemos más y nos presten más dinero a fondo perdido.

En consonancia con este diagnóstico disparatado, lo que nos recetan esos medios y esos políticos para evitar nuevas fugas o recuperar a los británicos es ampliar los desajustes financieros de la UE, mutualizar la deuda de los países menos virtuosos, crear un súper gobierno europeo con un parlamento cuyos miembros no conocemos y cuyos debates se hablan en idiomas que no entendemos, subirnos los impuestos para pagar una nueva mega burocracia europea híper-reguladora que se sume a la local, la autonómica y la estatal, y abrir la puerta masivamente a la inmigración, particularmente la musulmana.

Este diagnóstico de progreso es perfectamente sostenible mientras, obviamente, uno no tenga la más mínima curiosidad por escuchar los argumentos que han estado utilizando los partidarios del brexit.

Comentarios (1)
  1. Si Europa fuera de verdad austera y liberal, serena y con cabeza, el Brexit nunca se habría producido. A lo mucho tendríamos Grexit, y además a Marruecos y a Turquía ni se les ocurriría haber pedido el ingreso en una Unión que no está en su onda precisamente.
    Pero hay mucho político fabulador.
    Y para ponernos la venda antes de la herida, lo mejor en construir un mercado amplio y compacto, que pueda ser cama para una excelente siembra. Portugal sigue ahí esperando a que España lo tenga claro.
    #Iberismo y Confederación Ibérica.

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