Receta para la Medicina

Lo mismo por menos dinero.

Una aspirina es una pastilla de ácido acetilsalicílico comercializada por la empresa Bayer. Un fármaco genérico es una pastilla de ácido acetilsalicílico de otra empresa que no sea Bayer. La composición de ambas pastillas es la misma puesto que ambas comparten el mismo principio activo: el ácido acetilsalicílico. Las propiedades de las dos pastillas son exactamente las mismas. La única diferencia es el precio. Los medicamentos de marca, sin embargo, son mucho más caros que los medicamentos genéricos.

Las empresas farmaceúticas dedican una gran parte de sus ingresos a desarrollar nuevos medicamentos. Sus ventas futuras, lógicamente, dependen del desarrollo de nuevos medicamentos. La segunda pastilla de un medicamento cuesta unos céntimos, pero la primera puede costar cientos de millones de euros. Cuando una empresa farmaceútica desarrolla un nuevo medicamento, su comercialización en exclusiva queda protegida por una patente durante un cierto número de años. Si no fuera así, sus competidoras se limitarían a copiar el medicamento ahorrándose los cientos de millones de euros que cuesta producir la primera pastilla. Evidentemente dejaría de tener ningún interés económico desarrollar ningún medicamento. Caducada la patente, sin embargo, cualquier empresa puede empezar a producir ese medicamento. Se abre paso a la libre competencia y todos los medicamentos con la misma fórmula pasan a ser genéricos.

Los genéricos y las grandes cifras del gasto farmaceútico.

Anualmente, Navarra dedica 166 millones de euros a gasto farmaceútico. De todos los medicamentos que se prescriben, sólo el 19,5% corresponde a genéricos. Aunque se trata de una proporción ascendente, según los datos del propio Gobierno de Navarra aún nos encontramos muy lejos de países como Alemania o Gran Bretaña, en los que la prescripción de medicamentos genéricos asciende respectivamente al 53 y al 62%. Los datos del EGA indican que en otros países de la UE, como Polonia o Dinamarca, los porcentajes pueden superar incluso el 70 ó el 80%.

En la tabla se advierte también que los costes de los medicamentos genéricos –al ser más baratos- suponen algo menos de la mitad de la cuota que representan en el cómputo global de todos los medicamentos. En España, en la tabla, se prescribe un 15,9% de medicamentos genéricos, representando su valor en el conjunto del gasto farmaceútico el 8%. Si el porcentaje de genéricos ascendiera a cuotas similares a las de Alemania o Gran Bretaña, el ahorro anual en Navarra rondaría los 30 millones de euros. Se trataría de un recorte de gasto, además, en el que como hemos visto no se vería en absoluto resentida la calidad del servicio.

España se encuentra ahora mismo ante una necesidad desesperada de recortar gastos. La ecuación es tan sencilla como que España no genera ingresos suficientes para pagar un estado del tamaño del actual, pero tampoco le queda solvencia para pedir prestado. Pedir prestado para mantener el tamaño del estado, de hecho, es lo que ha llevado al estado español al borde de la insolvencia. La única alternativa ahora a la quiebra del estado es reducir su tamaño hasta donde seamos capaces de pagarlo. Por tanto hay que hacer más pequeña la Administración, hay que reducir gastos, y además tenemos prisa para hacerlo. Una de las medidas con menor coste social para lograrlo es la prescripción de medicamentos genéricos. El 28% de genéricos al que aspira el gobierno navarro, en la actual situación de emergencia, parece un objetivo en la dirección adecuada, aunque poco ambicioso.

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Comentarios (1)
  1. Oscar says:

    1º no siempre los genéricos son más baratos (son casos excepcionales, pero son) y no siempre la diferencica es importante.
    2º no todos los medicamentos tienen hoy “su genérico disponible”.
    3º voy al médico confiando en que me prescriba el medicamento que considere más oportuno (sé que no prescribe teniendo en cuenta el cohecho impropio ni otras maldades, mas allá de mi propia “maladie”. Es “mi médico” no sólo por si capacidad diagnóstica, sino por su capacidad terapeútica, de estudiar los pros y los contras de un nuevo producto (y no de “saberse” una lista de “genéricos” publicada en el B.O. correspondiente).
    4º mi farmacéutico dispensa teniendo en cuenta una sólida y actualizada formación y sólidos principios éticos frente al paciente y frente a sistema de salud que paga o copaga aquellos fármacos.
    4º si los legisladores (uno a uno) asumen la responsabilidad de aprobar una lista de medicamentos y se pagan de su bolsillo el correspondiente seguro de responsabilidad civil, estaría dispuestoa considerar ad casum pagar o no de mi bolsillo la diferencia entre el genérico y el no genérico.
    5º puede estar seguro el partido de los citados legisladores que, si se le ocurre decir luego que apoya la I+D+i, me va a tener que pagar el entierro, porque me voy a partir de risa.
    6º ídem, si se autodenominan “partidos de progreso”; ¿no sería mejor que se dijeran “partidos de la cataplasma” o de “parches sor virginia”.

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